¿2018?

Por, Luis Alberto Nina

¿Para qué sirve el conocimiento si no nos transforma?

Primero debe uno reconocer que algo escasea, querer modificar la ausencia, saber cómo y entonces lograrlo. Pero para ello hay que entender, arriesgarse, persistir y al triunfar, seguir moviéndose. Y eso he pretendido hacer desde que…

Cada año desde el 2006 el admirado activista y tremendo ciudadano, Manuel Robles, realiza lo que se puede denominar parte de una tradición; selecciona un tema o varios que usaría para el año entrante, con la intención de que esta sea la plataforma que mejore tanto a su persona al igual que a parte de su entorno. Y la elección, digo yo, debe ser original, precisa y evolutiva; debe chocarnos, requerir esfuerzo, persistencia, dedicación… Y, debido a que considero esta tendencia fenomenal, la he adaptado desde hace ya muchos años…

Los temas para el año 2014 fueron (% completado):

  1. El año del respeto a todas las culturas. (Hoy respeto a todas las culturas en un 100%).
  2. El año de la libertad de la moral. (Ser más liberal con el sentir, 90%).

Los temas para el año 2015 fueron (% completado):

  1. El año de la tolerancia de las ideas. (75%).
  2. El año de mi propia transformación. (Enfocado en algo íntimo. 90%).

Los temas para el año 2016 fueron (% completado):

  1. El año de la paciencia. (60%).
  2. El año de ponerme a estudiarlo todo. (Comparado con años anteriores, vamos a darle un 75%).

Los temas para el año 2017 fueron (% completado):

  1. Estudiar más a fondo la historia universal de modo cronológico. (20% de lo que pretendía).
  2. El segundo año de la paciencia. (Lo llevé de 60% en el 2016 a 80% en el 2017).
  3. Ignorar más las opiniones de otros. (Un impresionante 75%).

 

Ahora hago un reencuentro de lo que sucedió en este año 2017, que está a horas de concluir.

El 2017 aparentó un año de mucho crecimiento psicológico y existencial. En estos doce mesmes puede decirse que ha sido en los que más he percibido lo que he estado aprendiendo; como si el poco conocimiento ha venido a formar el hombre que soy. Es obvio que “ni he empezado”. El mundo del saber es tan lejano, que sólo permite saborear lo que se persigue… Los análisis que he organizado este año me dan para vivir una gran parte de la vida, y hacerlo de modo prudente y feliz: hacer silencio y no juzgar, leer y entender…

En este año igual he empezado a editar mi próximo libro: una obra de filtros que procuraré sacar a la luz en varios años, sería el reencuentro de lo que he logrado entender de todo esto del vivir, que no puede ser más corto de lo que es… Igual, me he topado con libros extraordinarios, personas que he mantenido en mi entorno, sucesos y aspiraciones. Este año ha sido una de las aventuras más impresionantes que he experimentado; recorrido del ente entre toda una nada a veces absurda. Creo que lo más importante ha sido que –desde la lejanía– he mirado y he hecho silencio, he respetado la voluntad del otro y valorado menos lo material…

Sobre el estudio, puedo decir que leí apenas 18 libros: Orwell, Rand, Camus, Bosch, Asimov, Giddens, Hemingway…  al igual que he estudiado bastante sobre la prehistoria…

No cabe duda que esta nueva relación con mi hijo, Immanuel, ha hecho que perciba la vida más desde la física, que valore cada segundo de la existencia, y que, sea todavía más romántico de lo que soy, más paciente y cauteloso…

Este año, si fuese a resumirlo, fue uno muy psíquico, de respeto y valoración al individuo…

Mis temas para el próximo año 2018 serán cuatro:

  1. Leer todavía más.
  2. Alejarme más de las redes sociales.
  3. Ser optimista (elucubrar para bien).
  4. Hacer silencio, observar y entender más…

Si deseas ser parte de este mundo, me gustaría saber ¿cuáles fueron y/o serian los tuyos?

Fuente (2017)     /     (fotos)

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