2019

Por, Luis Alberto Nina

Con la siguiente interrogante di apertura al escrito del año pasado:

¿Para qué sirve el conocimiento, si dicho saber no nos transforma?

La expresión la considero bastante importante, creo que desenreda –mediante su misma sentencia– la noción aquella de cómo sería que se debe vivir la vida; cómo se avanza, cómo se cruza o se llega al otro lado de la verja, cómo es que se conquista uno y luego todo lo otro… Leer, relacionarse, observar y emular; la misma experiencia sólo nos transforma cuando encajamos en sus leyes, cuando nos disponemos a cambiar y a hacerlo un habito (autosugestión).

Cada año desde el 2006 el admirado activista y tremendo ciudadano, Manuel Robles, realiza lo que se puede denominar parte de una tradición; selecciona un tema o varios que usaría para el año entrante, con la intención de que esta sea la plataforma que mejore tanto a su persona al igual, quizá, que a parte de su entorno. Y la elección, digo yo, debe ser original, precisa y evolutiva; debe chocarnos, requerir esfuerzo, dedicación, resilencia… Y, debido a que considero esta tendencia fenomenal, la he adaptado desde hace ya unos seis años…

Los temas para el año 2014 fueron (% completado):

  1. El año del respeto a todas las culturas. (Hoy respeto a todas las culturas en un 100%).
  2. El año de la libertad de la moral. (Ser más liberal con el sentir, 90%).

Los temas para el año 2015 fueron (% completado):

  1. El año de la tolerancia de las ideas. (75%).
  2. El año de mi propia transformación. (Enfocado en algo íntimo. 90%).

Los temas para el año 2016 fueron (% completado):

  1. El año de la paciencia. (60%).
  2. El año de ponerme a estudiarlo todo. (Comparado con años anteriores, vamos a darle un 75%).

Los temas para el año 2017 fueron (% completado):

  1. Estudiar más a fondo la historia universal de modo cronológico. (20% de lo que pretendía).
  2. El segundo año de la paciencia. (Lo llevé de 60% en el 2016 a 80% en el 2017).
  3. Ignorar más las opiniones de otros. (Un impresionante 75%).

Los temas para el año 2018 fueron (% completado):

  1. Leer todavía más. (150% ya que leí 1.5X lo del 2017).
  2. Alejarme más de las redes sociales. (80% solo uso IG, y he abandonado casi por completo Facebook).
  3. Ser optimista – elucubrar para bien. (60% no he hecho del todo esto, pero sí que he educado al respecto, me he salvado de muchas…)
  4. Hacer silencio, observar y entender más… (30% en «hacer silencio», es probable que me tome toda la vida para adoptar este principio; 60% en lo de «observar», creo que he sobrevivido…; y 80% en lo de «entender más», en esto me la he comido. Yo creo que el verdadero saber se sitúa en este filtro: entender es saber vivir).

Ahora hago un reencuentro de lo que sucedió en este año 2018, que está a horas de concluir

El 2018 fue un año muy grandioso para mí, siento que una enorme parte de lo que me propuse, con tremendo enfoque, objetividad y calma, lo conseguí.

Como todos los años, siempre quiero escribir sobre lo bueno que me ha ido, y trato de hacerlo de un modo justo, sin trampas, aunque siempre optimista. Esta vez no he tenido que exagerar mucho; creo que desde aquel 2006, «mi mejor año», éste ha sido el que más he disfrutado y en el que más me he nutrido. Por ejemplo, ya finalicé con la «paridera» de hijos: nació Bramito, e Immanuel se consagró finalmente como un miembro íntegro de la familia Nina, je, je, je, …

En lo más personal, la soledad de mis disposiciones, aventuras y romanticismo, se las he entregado a otros espacios virtuosos como la lectura, alejándome así radicalmente de la escritura. Me viene Borges a la mente, éste decía que, y lo voy a parafrasear, mientras algunos ufanan haber escrito libros, éste se vanagloriaba de los libros que había leído. Borges siempre con sus figuras… siendo este individuo probablemente el mejor escritor que América Latina ha dado en toda su historia.

En ese orden, si termino de leer dos libros en los que navego actualmente (Game of Thrones, la segunda parte; y uno de Napoleón Hill Piense y Hágase Rico, habré sumado unos 51 en todo lo que fue del año). Por ahí anda un Link en Instagram donde coloco una reseña de todo esos libro #NinaLibros

La verdad que se encuentra entre las páginas a las que uno se adentra donan a la persona el aire necesario para –no sólo continuar en la lucha y nunca rendirse–, sino que ayudan de forma sincera a hacernos tomar decisiones más esenciales y positivas. Y así mismo cito a Hill, el libro del que hablé arriba que, aún sin terminarlo puedo afirmar que ha sido la pieza fundamental que me ayudó a lograr una meta que tenía prevista en mi trabajo. No puedo estar más agradecido de lo que estoy con este libro, materialista y absurdo por demás, sin embargo, gracias a mi mejor amiga, María Tice y su interés por estar lista para este nuevo Journey en el que se embarca de negociante, acordamos que leeríamos cualquier obra que quisiese con tal de prepararla… y, aunque no lo hemos terminado, recalco, lo aprendido en tan pocas páginas ha sido impresionante. Claro, lo que uno lee y aprende debe «transformarnos». Y, mediante la autosugestión, de la que habla este mismo libro, puse en práctica todo ello y conquisté. En otras palabras, me va de lo más bien en el trabajo.

Libros que he leído este año (véalos en #NinaLibros) han logrado que me aleje todavía más; esa misma amiga dice que ellos no me han alejado sino «aislado». En mi defensa invoco a la «semántica»… entonces concluye que, lo paradójico del «saber» es que no te enfrenta al mundo sino que te esconde de él (refiriéndose a mí). ¡Muy interesante su análisis! Y creo que sí, nos lleva a lugares como describo en mi cuarto punto del año pasado: «hacer silencio, observar, entender más….»

Para leer La Rebelión de Atlas, leí a Marx, a Buscaglia, Ortega y Gasset, etc… para que no manchen mis mentiras las verdades repetidas tantas veces. Todo aquello que –al azar– me elige que lea, opto por perseguir su antítesis. De los libros que he leído en este año voy a mencionar solo cinco y cambio el tema: Sapiens de Harari (fenomenal), La vida en busca de sentido de Viktor Frankl (genial), Historia del mundo de Richard Overy (necesaria), La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset (me encantó), y desde luego Cándido, o el optimismo del inmenso Voltaire (una historia en otro nivel)…

En lo que se respecta a editar el libro pendiente sobre «los filtros a los que me he entregado», no logré ni empezar y creo que este año entrante tampoco le dedique mucho…

Si fuera a resumir este año con varias oraciones, creo que me aventuraría a decir que ha sido un año de mucho silencio, observación, entendimiento. Ahora tiendo a respetar la voluntad del otro (cualquiera que ésta sea), creo que he venido haciendo un trabajo decente en la educación de los Individuos, con mi esposa cada vez nos conocemos y entendemos más, las metas que me propuse –de las que no he enumerado aquí por prudencia– ya salen a flote, algunas se harán eco al inicio del año; y por último, creo que en general he madurado más, me he alejado más, aunque sigo sintiendo más… porque esto del sentir es como las bacterias, que hace metástasis y viaja al exponente. Igual ahora dejo fluir, fuerzo poco y me obligo a no imponer.

Mis temas para el próximo año 2019 serán cuatro:

  1. Leer igual que en el 2018, otros 50 libros más.
  2. Silenciarme más, observar más; entender más…
  3. Florear los hechos o aspiraciones del entorno.
  4. No pretender tener «la verdad».

Si deseas ser parte de este mundo, me gustaría saber ¿cuáles fueron y/o serían los tuyos.

Fuente (2018) / (foto)

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