Los 27 besos de Papá

Por, Luis Alberto Nina

Desde el día 19 de marzo, hace ya seis semanas, despierto, coloco una emisora de bolero en el Tunein Radio de mi celular (Radio Bolero) y, después de lavar y cambiar al bebé, lo miro fijamente a los ojos, la sonrisa debe aparecer y, cuando decide mirar al lado, me como todo su cuerpo a besos.

Sólo 27 de ellos le plasmo relativamente distribuido en todo su cuerpo, al punto de que, si tiene viste medias, se la remuevo para darle el que le corresponde en uno de los dedos de los pies. El de hoy terminó entre la frente, la nariz y tus dos miradas (en ese hueso nasal).

Los 27 besos de Papá (para Mi Pequeña Estatuilla) es una costumbre que quisiera anidar a nuestro repertorio de cosas que hacemos Mi Amuleto y yo, su padre. Y ésta, a pesar de que le saca todas las sonrisas del mundo, también logra otros toques como: le canto las partes del cuerpo y él se las va aprendiendo, le meneo la figura situándolo de tal forma que es probable que debido a estos impulsos se anime más fácil a querer volar, y el último, que, me une cada vez más a Mi Talismán.

¿Por qué 27 y no 28 ó 26? Bueno, yo creo que se debe sólo a que es 27 y no los otros dos; elegí un numero que me gusta mucho y ya… La desventaja para él es que, ésta va a ser una costumbre que planeo escalar todos los domingos; los besos, el bolero y la lectura. Y quiero que sea hasta que él cumpla 27 años de edad. Es probable que termine él cargándome y dándome los besos… Hablando en buen sentido, estoy seguro que no durará mucho, pero lo que sea que dure entablará un vínculo entre la voz y la sed. Será nuestro concurso, ese pedazo de aventura que el verdadero amor persigue y que, se pasa con leche y algunos rayos del sol, cada domingo uno diferente, que visita y despierta la sala.

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