El político: ¿lo hará o no lo hará?

¡Edúcate! Y compromete a tu político, juzgándolo constantemente

Por, Luis Alberto Nina

Es más, mira, había un candidato que estaba haciendo campaña política, coincidencialmente ese político entró a mi casa, habló con mi familia y a mi hermano le dio RD$2,000 pesos, y le prometió empleo. Y el candidato ganó… Mi hermano se encontró al político tiempo después, y le dijo que quería trabajar, ¿y sabes lo que le respondió ese político de manera descarada? “No tengo compromiso contigo, yo te compré el voto, no me pidas nada”.

Voto por dinero

Mandelson de la Cruz: Como ciudadanos tenemos el deber de comprometer a nuestra clase política, demostrándoles que no somos marionetas con valor económico renovable cada cuatro años, y manifestarles que están empoderados no para que se sientan superiores y poderosos, sino porque se comprometieron a llevar a cabo un plan para el pueblo que ellos representan.

El dominicano, aunque aparente una utopía, lo que debe es educarse. Un ente educado no cae en estos ganchos. Desde luego que a la larga puede que terminemos en la misma idea de comprometerlos. Sin embargo, es muy fácil desviar la atención de un supuesto compromiso, si el votante no sugestiona a su constituyente. Me explico: lo primordial aquí, y ésta es sólo mi percepción de todo esto, es que, hasta que no le pongamos seriedad a la política y dejemos de mirarla como un relajo, como un concurso, como un “yo tengo la verdad y el resto no”, como si fuera una apuesta que hiciéramos a un numero y por que salga el mismo, nos motiváramos a casi todo, incluyendo a la lucha física con tal de… de igual modo, si dejamos de ver todo esto como un negocio, de manera oportunista, de forma individualista y egocéntrica; como si supiésemos quienes realmente son ellos, más que lo que muestran decir, entonces, en un entonces, las cosas empezaran a cambiar. Y por eso hablo más de la educación, de la educación política en este aspecto; por eso creo que es mediante este proceso, verdaderamente democrático, que todo en el planeta empezará a funcionar como el sistema teóricamente lo dicta o mejor lo aprueba. No sólo es necesario en nuestra Selva…

Ciudadano molesto

En lo que se respecta a mi persona, por ejemplo: mi voto se lo doy al mejor candidato que está. Lo que no puedo, primero que todo, es dejar de votar. Ésa no es una opción a menos que todos sean obvios delincuentes. Segundo, cuando voto, voto por quien creo. Y para “creer”, me educo bastante del entendido. Intento no dejarme chantajear ni convencer sin razón. Tercero, siento que es un compromiso el que –lo que sé en ese momento– se lo deba decir a otras personas; no para que éstos cambien de posición, quizá no sea mi autoridad esto, sino para que otros también tengan más información y así  entonces “decidan mejor”. Como dije arriba, la democracia, así  como la especifica el filósofo y Premio Nobel de Economía, oriundo de Bengalo, Amartha Sen, se ejerce cuando el votante tiene reconocimiento de por quién vota, de quién es el candidato. Y entre ello pone en consideración todo lo bueno y lo malo, sin obviar cualquier falta de ética del mismo (el postulado). En fin, lo que quiero significar es que, para votar sólo se necesita existir y ser originario de ese lugar donde se intenta ejercer el sufragio. Ahora, para saber votar, no sólo se necesita tener la disposición de ir a votar, de llegar al lugar, de saber cómo votar, como nos dice Sen, sino también, que hay que poseer la educación, cual finge como elemento primordial, diría yo, para alcanzar la meta verdadera que amerita el instante. Yo, siguiendo mi ejemplo, lo resumo diciendo lo siguiente: no voto por personas que no tengan trayectoria relativamente ética y/o en las que no me inspiran confianza. Uso al candidato estadounidense para la nominación presidencial por el Partido Demócrata, Bernie Sanders. Su recorrido historial es el mismo de de toda su vida política, hasta desde hace más de 50 años; la lucha por los derechos de los más necesitados, los indefensos, los que menos pueden o quieren… De modo que, por él votaré y hasta asisto a sus marchas. No soy su apologista número uno, pero es éste el candidato para en quien creer hoy. Por consiguiente, todo aquel que no comprenda la dialéctica de las sociedades, no amerita siquiera mi esfuerzo. Ya después de haber votado, sólo nos toca, lo que dice la cita de Mandelson: hacer política por nosotros mismos, en torno a los que nos representan. O sea, llamarles la atención a nuestros empleados.

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