Tu cumple’, Yesenia

Tu cumple’, Yesenia

Tu cumple’, Yesenia Por, Luis Alberto Nina No puedo creer que voy a atreverme a deleitar mis inquietudes con otra persona… un Jueves… porque para mí los Jueves son muy sagrados, inseparable ocasión de mi gran emoción; pasajes románticos, atestados de recuerdos y dueños de la esperanza de que, en cualquier hechizo aparecería el Garabato y pone su todo “de

Otro más de ellos

Otro más de ellos

Otro más de ellos Por, Luis Alberto Nina Pero nunca le dije de los Jueves… pero nunca le dije del ciclope que palpitaba dentro de mi piel… con su ausencia… con su presencia… ¡que siempre latía, que siempre se esmeraba… por Ella! No acordamos nada, pero… Como todas las madrugadas tuve un sueño entre otros, este dominó mi emoción; apenas

Orwell dominicano

Orwell dominicano

Orwell dominicano No hay una vaina que aborrezca más que el abuso. Y de éste, su mayor herramienta es, la manipulación. Aquí dejo una reseña de «1984», el libro que Orwell escribió en el 1948… y pareciera que fuese hoy y para República Dominicana… «—Los proles no son seres humanos dijo— […] Si había esperanza, tenía que estar en los proles

Finalmente

Finalmente

Finalmente Por, Luis Alberto Nina Inspirado en las aventuras de una amiga que planea “aventurarse”; la emoción me revolcó tanto que, opté por escribirle algo, a ver lo que resulta. Finalmente… por fin se van a encontrar aquellos dejados al margen de un intento que retrasó un largo, prohibido y exquisito poema. Igual, va a suceder lo que tantas veces

¿Quién debe vivir la vida de uno?

¿Quién debe vivir la vida de uno?

¿Quién debe vivir la vida de uno? Por, Luis Alberto Nina   Deseo comprarme un carro nuevo, uno que acapare al menos tres filas de asientos. Y –porque se me preguntó– confirmé la noticia con varias personas que estaban en mi entorno en ese momento. Les dije que sí, que me compraré un carro, pero que sería después que concluya

Immanuel a los 11 meses

Immanuel a los 11 meses

Immanuel a los 11 meses Por, Luis Alberto Nina​ Cuando agarra el celular, porque todavía lo agarra especialmente en momentos donde no se le está observando, y se voltea; allí está su padre, quien lo juzga con la expresión. Él sonríe de modo cómplice, y lánguidamente lo deja salir de entre sus manos. Si algo sabe el Talismán, aparte de