Alex, hbd

Por, Luis Alberto Nina

En la vida de uno aparecen criaturas raras, cosas fantásticas a las que uno tiene que abandonar, otras a las que tiene que ponerles una orden de restricción y, están a las que uno se les pega e intenta sacudir… sacudir hasta que el suspiro reboce y salpique a otras pieles. Y ésta es una de ellas, la última que mencioné, de poco esmalte y de mucho cuadre; un canto de estancia y originalidad que, si se brecha, marea.

Se dice que cuando uno no sabe expresar lo que quiere decir, es porque verdaderamente uno no sabe lo que quiere decir. Y creo que algo similar me puede estar ocurriendo, aunque me niegue a aceptar lo que pretendo decir de lo que conozco de ella. Porque puede que no la conozca en sí, porque nada escapa de mí. Y claro, sé que ni yo mismo me conozco, entonces cómo es que voy a conocer a alguien y menos a ella, la que se viste de estrella y tiembla, la dueña de una idea… A ver, trato nuevamente: ella es una de ésas que, cuando no está al lado de uno, uno se quilla porque la extraña como se extrañan pocas cosas de la inexistencia; y si está, también se quilla uno, porque no se larga y deja de traer a colación tantos temas que encantan la memoria y el deber…  A lo mejor la vida es eso: un chin aquí y otro allí, pero nunca mucho, nunca nada de forma perenne…

Quizá empeoré la descripción de lo que creo de ella, quizá le he echado un tremendo boche del que no lograré salirme nunca. Pero qué va, con ella siempre la arreglo–diciéndole algo inaudito y me sonrío, y sé que su seriedad no aguanta hasta tanto… A ver, déjame tratar una vez más y ya: ella es alguien… este… alguien que… este… ella es una mujer extraordinaria. Personajes como ella… este… ¿cómo digo esto que sea caliente y frío a la vez, picante y dulce, que le llegue y no le dé con devolverme a gritos?

María de mi vida, digo, Alexandra de mis más comprendidos momentos, personaje capaz de una charla de símbolos inteligentes; adorada amiga, directa y sincera, callada y educada… sabes vivir… ¿Te he confirmado esto, alguna vez? Tu piel ha aprendido a zafarse de tu mente, controlas lo que te dispones y no dejas residuos; ni volteas, ni levantas las manos. Eres una mujer –no sólo extraordinaria– sino exquisita, de esas que uno toca y se queda, que uno conoce y quiere volver a intentarlo. Y creo que esto puede que sea suficiente para describirte, pero sé que debo decir más… Eres un banquete de persona, con todo respeto lo digo, una mujer inigualable y capaz, que te animas por saber más, por ayudar más, por largarte cuando molestas; te brindas con todo y deja ya de escribir la biblia en Facebook que voy a tener que rechazar tu osadía. Tu muro parece un culto religioso y tu melena tiene que ser de mentira; no puede un pelo lucir tan bien en tantas fotografías. A lo mejor es que tienes uno de esos celulares que inventan la trama, que agarran los episodios de la inconsciencia y perturban lo aburrido. En fin, creo que andas bien aunque a veces aparente estacionada; hasta en los mejores momentos, se hinca la piel y el deseo, hasta en el éxito vive la oscuridad. O sea que, vivir es esto, intentarlo, nunca rendirse, poner de nuestra parte, suceder.

Este día de hoy es el día que te toca a ti y todos lo sentimos, un día muy especial porque está de cumpleaños esa persona a la que locos no dejamos de admirar, respetar, querer y de vez en cuando, cuando se ausenta la presencia, decirle tres cosas y dos números y reír a carcajada toda esa confianza que le brindas a quienes están en tu barco. Y eso es digno de valorar, esa tolerancia que caracterizan tus modales, ese vaivén sospechoso en que eres tú y a la vez de todos, guardando la exclusividad para los tuyos. Y también eso lo admiro, tus ocurrencias, tu libertad, tu forma de vivir y morir la existencia. Todo esto es regocijante, rejuvenecedor y escaso, y verlo en alguien de las aventuras que tu boca y tus garras sueltan, es para echarse a dormir y no dejar nunca de soñar con lo que puede resultar si te quedas y sigues empujando.

Y todo esto… poco que decir de ti que no sea decir un pedazo de lo que representas para aquellas purpuras que nos beneficiamos de tu oído, de tus gestos, de tu espiritualidad y de tu talento de expresión y de locura.

No niego que eres parte de uno, cerquita de uno coexiste, guardando el respeto, y que… amiga incondicional, madre ejemplar, integrante de Dominicanos Educados de a veces, confidente leal, ciudadana respetuosa y eficiente, esposa adorable, y sierva de Jehova 😛 bueno, me voy…

Te quiero Alex, te cuento una más tarde…  No olvides que, nunca es tarde hasta que dejamos de intentarlo, y que este cumpleaños lo que logra es darle las fuerzas necesarias a tu figura para que continúes, para que te diviertas todavía más, para que te escapes adentro, para que te dediques a lograr todas esas pendejadas que te inspiran tanto, que ves, que sientes, que despiertan ese cerebro que te hace dudar y convertirte en una especie inigualable. Y claro, eres hija de Ernesto, y sabes el respeto que le tengo a ese individuo. La manzana es agria, y si la endulzas se puede hasta hacer un jugo.  

Te cuidas,

Luis Alberto,

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