Amistades de redes sociales

Menospreciar V. Suponer

Por, Luis Alberto Nina

Amistad de facebook

Estas redes sociales poseen una caterva de personalidades que, conviven por ahí, añadidos a uno, pero que quizá todavía no ha sido el tiempo de buscarse y entablar un futuro… Ayer, me aventuré y la saludé. Es una mujer hecha y derecha con lo que he podido descifrar de sus publicaciones, de los Likes que he notado que da, de sus opiniones y conclusiones. Es un ser fenomenal, si partimos de lo que aparenta admirar, valorar, secundar. Y sin que nadie lo diga o nadie lo sepa, ni uno mismo, siento cierta admiración por ella. Pero no de esa admiración que para uno el reloj y hace que empiece nuevamente el vivir, no. Sino admiración de preámbulo. Es un tipo de admiración del que está uno dispuesto a brindar muchas horas de la vida para el trato; sus gustos, al menos a priori, son digno de que concatenen con los míos. Y no quisiera sonar egocéntrico, individualista o algo parecido en que nadie crea que yo soy especial y otros son privilegiados en conversar conmigo. No. Pero como mi vida me corresponde, supongo que debo ser yo mismo quien pone pautas a quienes entran o pretenden ser o formar parte de ella.

Esta mujer, después de saludarla y aludir a la intensidad de su carácter; el que percibo, obvio, logramos saltar el inicio y dejarnos mecer hacia otra dirección. Tomo que el respecto era mutuo, así me lo hizo saber, me brindó varios dictámenes que me hizo alegre en el rostro y en lo dedos. ¡Claro, siempre son satisfactorios los elogios! De igual modo, supe replicarle, supongo, supimos alargar la conversación por unas tres horas o algo así.

resilencia

La chica sin dudas es una mujer de vastos conocimientos, segura de sí misma, evolutiva, dedicada y resiliente. Aunque me contó cosas que pudiera no aludir tanto a sus esfuerzos cuando quiere algo. Pero sí, creo que lo es, creo que su fuerza va más lejos que lo que se ve o ella dice. Creo que puede más de lo que se imagina.

Amistades de las redes sociales

Estas redes sociales tienen muchas personalidades con quienes muchas veces obviamos interactuarnos porque simplemente no encajamos a simple vista, porque no alcanza el tiempo, porque se dijo algo que no iba con nosotros, y como somos intolerantes con las opiniones de otros… Hay muchas vertientes, que pudiera enumerar en este escrito, del porqué no hacemos más amistades por aquí. NO obstante, lo que sí debo decir es que, nunca es justo juzgar a alguien, para mal, sólo por una escena, por el cómo nos trate desde lejos, por «X» o «Y» razón. Lo justo es que se le dé la misma oportunidad a todos a que se presenten, a que se revelen, a que la arreglen o a que la terminen de dañar, si se quiere…

menospreciar

Menospreciar a un ser humano

Creo que la vida se ejerce, en parte, al menos así lo veo yo, de entender de qué es que se trata la misma, con el pasar del tiempo. Uno se educa en la escuela o universidad, uno lee de manera adyacente, uno abre bien los ojos y analiza desde fuera o uno se relaciona y adquiere conocimientos de quien sea que toque. A mí me ayudó a entender la idea de «no menospreciar» un amigo hindú. Me dijo, «Nina, siempre le digo a mi hija que es malo menospreciar a las personas, que no es justo que se le ponga ‘obstáculos’ a alguien a quien no conocemos, sólo por el qué creemos nosotros de esa persona. Uno ni conoce de dónde viene ni con qué intensidad puede lograr eso que dudamos que pueda». Este amigo cambió ese aspecto de mi vida. Me hizo entender que, quién es uno para pensar que otro no puede lograr algo; por qué pensar mal de alguien, en vez de «telepáticamente» motivarlo a que sí, que sí se puede, a que no se rinda… Y así ocurre en la vida, nos topamos con personas que nos ayudan a disolver situaciones inconclusas que se nos arriman, reaccionares que ameritan ser desviadas para bien. Como por ejemplo, menospreciar a otro ser humano… «Nos ocurre», vamos a decir, para no excluirme todavía, aunque siento que ya poco lo hago, que vemos una persona por las redes sociales y automáticamente ya sabemos de qué es capaz y de qué no. De algún modo enigmático, tenemos ya el poder de deducir quién es o si queremos esa persona en nuestra vida o no. Lo chistoso es que, partiendo de algunos escenarios que van en contra de «nuestros ideales», este accionar es completamente erróneo, me atrevo a decir.

Luis, me harta que la gente suponga cosas de uno

—Yo supongo, ¡vaya paradoja! que «menospreciar» es un tipo de suposición, quizá hipotética y negativa. Y esta combinación, querida conocida, sí que es desastrosa —respondí. Aunque yo tengo otra versión de lo que son las suposiciones.

Esta mañana, casualmente, conversaba con mi mejor amiga sobre la diferenciación de dos «intentos» y una posible realidad: hipótesis, teoría, y hecho. Y si lo concatenamos con esto del «suponer», podemos reducirlo a dos vertientes: la hipotética y/o la teórica. Es decir, yo «supongo», teóricamente, que eres mujer; para ilustrar un ejemplo. Lo digo porque te veo el cabello largo, los labios pintados de color rojo, la coquetería, y porque eres delicada en las cosas por las que te decides, sin ánimo de usar estereotipos (sólo intento ilustrar una idea lo más simple posible). Para mí, esta es la versión teórica, aunque cuando viene a ver me sales hombre y me dejas la boca totalmente cerrada y sin nada qué replicar. No obstante, la «suposición» ésta no sería tan absurda en contraste a la otra que te voy a decir. Pero primero, debo aclarar que, suponer a veces existe como una necesidad, a mi entender, claro; porque al no poderlo saber todo, físicamente hablando, por una cuestión de tiempo, de posibilidades del saber, hasta por interés, entonces, debemos ayudarnos a cabalgar por la vida «suponiendo» actitudes, escenarios, respuestas, etc.

Ahora, la otra versión de este tronco es con la que no estoy de acuerdo, aunque de todos modos muchos, no me excluyo del todo, acudimos cuando no encontramos qué hacer o cuando nos da por opinar sobre algo de lo que absolutamente no tenemos ninguna noción. Y es la suposición hipotética: tú eres la mujer que más has durado para dejarte de orinar en la cama, el ejemplo. Te preguntarás, ¿de dónde saca él esa idea? Y la respuesta es fácil: del suponer hipotéticamente. Muy diferente a suponer teóricamente; que era lo que le definía a mi mejor amiga esta mañana, la diferencia entre hipótesis, teoría, y hecho. Contigo lo que hago ahora es unificar el concepto suponer y añadirle estos pequeños prefijos, para dar a entender la diferencia, de igual modo, entre dos suposiciones, que una puede que tenga más base que la otra, y que no por suponer debemos incriminar a la persona que lo hace. Paralelamente, debo aclarar que sigo tildando de injusto a las personas que menosprecian; porque se asume algo de alguien que no se conoce, y que suele ocurrir para mal. Es un accionar injusto, mezquino y distante.

Suponer

Es lo que digo, las redes sociales están repletas de presuntos amigos nuestros, de posibles muy buenos amigos, de parejas, de amantes, de abusadores, de educadores, de ángeles, de personas que serán «W» o «Z» cosa en nuestras vidas. Es cuestión de aventurarse, si algo se busca, de darle la oportunidad a cualquiera, Por supuesto que, tomando en cuenta a los que pudieran perjudicarnos. Pero a la larga, de eso se trata de la vida, de arriesgarse a otras experiencias, de tolerar cosas que no van con nosotros, porque detrás de ese aventón existe más alegría que tristeza; es el balance de lo que queremos que forme parte de nosotros. Por estas redes sociales sí que existen vainas raras, lo digo en un contexto temerario, existen personas que nos dan ganas de cerrar la cuenta, pero a la vez hay esas que, ¿por qué no lo hice antes? ¿Por qué la menosprecié, si en sí no la conocía? Parece ser que, quienes van a cambiarnos la vida, el mundo, si se quiere, deben éstos venir vestidos y decir las palabras que nosotros ya imaginamos. Si no es así, no, ¡no te acepto! («Porquería de alma» se llama el poema que escribí relacionado con este tema). Lo penoso es que, perdemos esa gran oportunidad, la de aprovechar cada momento, la de vivir todo esto de todas las maneras posibles…

Sobre mi nueva conocida, con visos de amiga

Puedo decir que valió la pena arriesgarme a saludarla. Espero que piense lo mismo de mí. Si no, la comprendo. No todos estamos aptos para todos ni en los mismos niveles. Con nosotros, solamente la vida encaja, y debe porque es obligado. No se nos puede ir del lado, nunca. Porque si no, para dónde…

Fuente (fotos)

 

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