¿Cómo amas tú?

Del libro: La espera

Por, Luis Alberto Nina

Yo amo de varias maneras, de muchas maneras, de tantas maneras; amo y a veces no sé cómo es que ama tanto mi alma. Amo con palabras. Amar con palabras es amar con el alma. Hay que usar el lenguaje para ciertamente amar. Esto lo sé. Se ama siempre con el pensamiento, se ama entre la distancia y con el mismo pensamiento. Hay veces que se ama sin decir nada, sin decir absolutamente nada. En otras, se ama hasta sin querer amar, pero se ama… Y estoy seguro que todas estas prácticas requieren del lenguaje, de las palabras de lo corporal, de expresar lo que se siente…

Como tu amas

Yo amo dándolo todo, también; amo queriéndolo todo, también; aunque sé que para lograr obtener todo lo que quiero, deben esclarecerse los actos del corazón. Y no es justo lo obligatorio en el amor. No lo es… Sólo hace que desaparezca lo urgente, y todo lo otro se queda. Y, aunque no sea lo que esperamos, de todos modos queda algo… Pero así tampoco no es que amo; yo amo con todo y sin nada. También amo con intensidad y con descaro; amo en silencio y corriendo caminos indeterminados, despierto y entregando hasta lo que no tengo ni sé. Y aunque a veces me arriesgo más de la cuenta y termino partido en dos o en tres, de todos modos me quedo. Me aguanto porque me gusta sentirlo todo…

Amando soy bastante raro, lo admito. ¡Es que me gusta amar lo que amo! ¡Entregarme por completo! Amo así: borroso e incongruente. Y creo que por eso –a veces– poco se me cree, porque amo de todas las maneras. Y muchas veces hasta hago cosas que rayan en lo patético, que merecen del desánimo. Aunque después sale a la luz una de esas verdades y entonces se comprende por qué lo hice, la razón del porqué es que hago solamente lo que siento… Yo amo desde el pasado, también; amo de infinitas maneras…

Como tu amas

Siempre le digo a la vida que amo asustado, aunque ella me sabe desde adentro. Me conoce, te lo juro, me conoce muy bien… Amo sintiéndolo todo. Eso es… Y cuando hablo de todo, es sintiéndome en el tiempo, es cuando tú no estás que amo. Y si estás, ni hablar… Amo sonriendo y sacando de mi piel gotas del sudor de mi pánico. Es cierto, amo de muchas maneras. Por ejemplo, amo con palabras; las escribo, las pronuncio, las escondo y, cuando se ha ido todo el mundo y sólo me viste la noche, el frio y dos oraciones osadas y perplejas, entonces susurro; susurro mirando el horizonte y me muerdo nuevamente los labios… Así es que amo, aparentemente. Al menos así es que apunta la historia… ¿Cómo te lo explico de otra aventura? Ya sé: amo lastimándome el alma.

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