De ganga a Mafia

Por, Luis Alberto Nina  Nadie entra a una ganga si no se la juega; o sea, si no ha delinquido o sigue la regla número uno del coro. La cual puede consistir en un sinnúmero de actos ilícitos con el mero fin de brindarle la seguridad al grupo de que –o todos somos delincuentes- o no formas parte de nosotros. Algunos de los actos serían: matar a una persona, violar a una mujer, acelerar el carro a una velocidad doble de lo que dicta la ley por al menos 5 minutos, prenderle fuego a una casa o robarse un carro de policía, etc… Y quien hace esto, entra en la ganga. Las mafias igualmente son gangas, pero más formales, más organizadas, más de adultos; y envuelven a políticos, jueces, policías, empresarios, etc. E igualmente para pertenecer a una de ellas, debe uno tener un prontuario algo admirable (en el aspecto criminal), o ser hijo de una de “esas familias”, etc… Claro, a diferencia de las gangas, las mafias tienen un propósito más de la acumulación y manipulacón del poder, en un aspecto comunitario o estatal, más de la generación de capital; de secretismo…

¿Es una mafia el partido de Gobierno, el Partido de la Liberación Dominicana? 

El comunicador, filólogo, catedrático y escritor, Andrés L. Mateo, lo llama “Hipercorrupción”. La cual se refiere al andamiaje técnico y conceptual en que se conquista una fechoría. Y para que ésta se constituya como tal, debe abarcar a más de un grupo, o sea, a más de una institución. Por ejemplo, la OISOE quiere construir un proyecto y lo oferta a licitación; entonces acepta soborno de quien más lo quiere y mueve las fichas para que Contrataciones le otorgue el proyecto a esta constructora; ahí van dos (la compañía y Contrataciones, amañadas). Luego, en la fase de la construcción viene la sobreevaluación y los Addendum son aprobados por los legisladores, a quienes se les da dinero para que acepten Todos los cambios. Ya van tres ó cuatro, corrompidos. Más adelante, tanto Hacienda como la Cámara de cuenta, quienes generan los pagos y auditan, recíprocamente, están comprados igual, y omiten sus responsabilidades. Van seis. Y ya al finalizar la obra, la OISOE, vuelve a sacar beneficios, y obtiene la mitad de las ganancias de la sobreevaluación y, hay veces, en que solo le paga a los contratistas la mitad de lo que debería. Van siete… A un ejemplo como éste, Mateo lo denominaría, Hipercorrupción. Aunque para ser realista, me faltaron tres más: el Ministerio Publico que no persigue la sobreevaluación, los medios de comunicación que abogan a favor del desfalco al Estado, y los jueces que, en caso hipotético de que la Sociedad civil lleve a cabo algún querellamiento, son diligentes en archivar los expedientes.

Lo descrito arriba constituiría un acto de Hipercorrupción, y por ende, un acto mafioso. Ambos tienen el mismo matiz. ~Once entidades del Estado para arribar a un logro: robarse el dinero de los ciudadanos pendejos, que en este caso somos todos, los que gritamos como los que no. Todos encajamos en el mismo circo, aunque no nos agrade el complejo. La característica número uno, diría, que tienen las mafias para mantener su hegemonía es la de la manipulación de las posiciones claves que pueden atentar contra la estabilidad de las Familias, de sus organizaciones. Y similar escenario se perfila en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Es casi imposible encontrar un funcionario ético; ni Brito en Medioambiente, ni Cadet en Ética e integridad gubernamental, ni Gedeón en la OEA, ni Flavio en la Consultoría jurídica, ni Jaime David en la Junta monetaria… No existe forma que uno de éstos o de los otros -no mencionados- sea ético lo suficiente para que su palabra tenga credibilidad. Sólo hay que ver cómo defienden al Presidente, a la mafia, los intereses de la Familia, cada quien su mismo pellejo… Y sí que entiendo la filosofía de la ética profesional, pero cuando ésta se organiza con el fin de hacerle daño al país, a la ciudadanía; con el fin de enriquecerse, de mantenerse en el poder, de blindarse con impunidad, se esfuma toda consideración dialéctica…
 
Todo este escrito se debe a que hace unas cuantas horas, le comentaba a una amiga sobre la opinión que dio un legislador de otro partido sobre las posibilidades de que también el Procurador estaba en el listado que envió la fiscalía de Brasil. El Procurador es aquel miembro del Comité Central del PLD, quien investiga todo lo relacionado con Odebrecht; los sobornos y las sobreevaluaciones. Pero nunca se tocará Punta Catalina… Es decir que, “Están todos…”, comenta mi amiga, aludiendo a que son todos los peledeístas que están involucrado en este lio de Odebrecht. Y claro que ella usó una hipérbole para la expresión, sin embargo, entiendo a lo que se refería. Sólo le repliqué que, así trabajan las mafias, entre todos; si quieres formar parte del PLD, debes ser igual de corrupto. Si aún no lo eres, debes incriminarte con algún caso. De modo que, si cae uno, caemos todos. Si no, no.
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