Derrites mi tiempo

Por, Luis Alberto Nina

derrites mi tiempo

Y cada vez que te veo, me derrito; mirarte a los ojos, me derrito. Y ya no sé cómo ponerme, no sé cómo aguantarme, no sé cómo quedarme y a la vez no desvanecerme. Y tú no entiendes esto, tú no lo entiendes; no entiendes que eres tú la que ocasionas todo esto, en mi piel, en mis gestos… Y se derrite mi tiempo… No sé qué otra cosa decirte, más que la verdad; que cuando te veo, siento una sensación tan enorme, tan gigantesca… que hacen que mis ganas brinquen, que hacen que mis ganas quieran, que me hacen sentir un perdedor en ese instante. Te lo juro, quiero correr a ti, abrazarte en ese instante, quiero correr a ti y cabalgar juntos, escapados… Y ser tú y yo y el tiempo… y la física… No es fácil, te digo, cada vez que te veo, siento algo tan olímpico, que no logro dominar, y sólo tú y tu mirada y tu pelo, y sólo tú y tus pasos, tus olores. Y sólo tu vida y tus ansias, y tu valentía… Dímelo aunque sea unas cuantas veces, que existe una píldora de esperanza, que no sólo vive la melancolía entre el deseo que te tengo, entre estas ganas de tenerte para siempre. ¡Ruégame al oído, que te espere! Dime que todo va bien, dime que confías en mí, y que todo es un plan, que todo va bien… Te soy todavía más sincero: te necesito, te necesito, te necesito… y vivir sin ti, ya no quiero. Te necesito…

derrites mi tiempo

Quizás a veces, puede que no sientas esto que creo, que te digo ahora mismo. Porque dudas que la realidad sea así, tan abrumadora, tan surreal y mitológica. Pero es real, no es un mito, y nos controla. Es una verdad que se filtra, que vuela con sus ondas y sus alas… que se acerca a ti y a mí, cual deseo es atraparnos. Es el aura de los pensamientos, la magia escondida de algunos gestos; es el recorrido que tiene la vida, que tienen nuestras vidas: la tuya y la mía. Es lo correcto, siempre… Es quererse y no poder tenerse en estos momentos, y quererse todavía más. Es soñar con besos, soñar con que nos tendremos. Y con que la vida, después de tanto, de todo; y con que la muerte no se acerque… que antes, mucho antes, de que mi piel se estalle con el suelo; de que tú corazón deje de latir con tanta intensidad… mucho antes de que el tiempo se encoja, de que la vida de otros se alargue, de que el viento se afine, el sonido recaiga, el lamento se gane… una o dos sonrisas, y una pelota… y dos burbujas –aplaudiéndose entre sí–, un poco antes, de que lo ocurrido suceda, estamos tú y yo, allí, erguidos, imposibilitados a acercarnos, a hacer del amor una realidad; a guardarnos de recuerdos… un poco antes, un poco, un poco, un poco antes, está la vida de un amor, que todavía aguanta; solo, alejado, silencioso y escaso. Y todavía un poco más antes, está la osadía que se atreve a imaginarnos, a soñarnos, a soñar con sueños repetitivos; a soñar con este amor, con nuestro meramente tangible…musa mia, derrites mi tiempoAhí mismo, ni antes ni después, ahí mismo, Musa mía… me derrito. Y entonces no sé qué hacer, si moverme no puedo. ¿Dime tú, qué hago para seguir esperándote, para aguantar tantos deseos? ¡Cómo lo logras! ¿Cómo logras, que al vernos, siempre estalle nuevamente el universo?

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