¿Dónde yace algo de verdad?

Por, Luis Alberto Nina

“Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos. Haces una montaña de un grano de arena porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén equivocados. También te esfuerzas en demostrarles que tienes razón dando tus propias opiniones. Del mismo modo, cualquier cosa que sientas o hagas no es más que una proyección de tu propio sueño personal, un reflejo de tus propios acuerdos. Lo que dices, lo que haces y las opiniones que tienes se basan en los acuerdos que tú has establecido, y no tienen nada que ver conmigo”.Que es verdad

Mi opinión:

Una de mis filosofías de los últimos días es precisamente aludiendo a este ideal: nosotros tendemos a creer lo primero que se nos dice. Y todo lo que viene detrás, lo obviamos. Y sin saber si la verdad está entre lo segundo, lo tercero, o lo primero, tomamos la aplicación de ignorar todo lo otro. Y lo considero un absurdo. Cuando hay intercambio de pareceres, considero que todos los comentarios deben ser ponderados, para entonces así, refinar el criterio o quedarnos con el mismo anterior. Porque así como nosotros tenemos una idea concrete de algo particular, así la tiene otro, y otro… De modo que, ¿y quién nos dijo que la idea nuestra ha de ser la mejor, la verdadera?La verdad absolutaLo que ocurre, y voy con el escrito de la cita: es que tomamos la información que tenemos de las ideas, muy a pecho; creemos que son nuestras, que nadie debe contradecirlas. Y entonces reaccionamos muy mal cuando se nos refuta… Hay algo que he notado que ocurre de todo esto, y es que el tono que se usa para contradecir una idea influye enormemente; una idea vertida con la función de hacernos o no cambiar de opinión, si es que merece hacerlo, debe hacerse en un tono moderado, respetuoso, no burlesco ni dictatorial. De manera que, si el tono viene contrario en la dirección recomendada, entonces tendremos a refutar todo lo expresado. Es más, hasta ni lo escuchamos bien, nos rehusamos a prestar atención. “No me digas nada. Lo que yo sé, es lo que es. Nadie tiene la razón, si me lleva la contraria…” (Y más en ese tono).

En síntesis, debemos considerar la idea de no resistirnos al cambio, entender que éste es necesario con el transcurso de la vida, de que tan pronto se nos ofrezca una u otra información nueva, debemos considerarlo todo antes de decidir. Y si decidimos, y se nos volvió a decir algo, la consideración debe reevaluarse nuevamente. Porque la verdad no está necesariamente en lo que se aprendió primero o segundo, ésta puede estar allí, indudablemente, pero también puede estarlo hasta en lo último. Y para eso, debemos desprendernos del apegue que le tenemos a las ideas, y considerarlo absolutamente todo.

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