Un vuelo de dos pendejos aventureros

Mi Maga

Por, Luis Alberto Nina

Déjate llevar… deja de intentar que te capture tanto esa asiento. ¡Suéltate de ella! Como quiera vas a volar… Al fin de la jornada, vas a terminar volando; te guste o no, lo vas a hacer. Lo único dudoso aquí es qué tan lejos llegarás o si en el camino tus sombras se rendirán… Volarás porque así mueren quienes sueñan, volarás porque así se encanta la aventura. Y como ya estarás sintiendo, cree en todo esto que se mueve entre tus ganas… Mi Maga, deja de agarrarte del asiento, ¡hazme caso! No… ¡Hazle caso a la espera!

Mi Maga

Te explico: volar ocurre porque el Rojo lo arranca a todo, y nos empuja a eso, a expresarnos entre lo secreto. Éste (el Rojo) está repleto de la furia de la esencia, de tu magia. Y ella nunca miente… Mira: se puede volar porque es fuerte la brisa, porque la vida a veces se muestra sin rincones, o porque sí… porque aparece un loco que te dice que sí, que es hora de intentarlo… De modo que, ya ocurre lo esencial, el aventurero que te manda a actuar. Ahora haz de tu parte. ¡Inténtalo! Déjate llevar, Mi Bombón de Chocolate… O sea, lo que no asusta, ¡supéralo! Quién sabe, cuando viene a ver, a tu izquierda aparece alguien, o a tu derecha o como sea… el misterio, que vuele contigo, lejos; que lleve su asiento por si acaso te hace daño la brisa, por si la distancia te agota o la oscuridad te hace extraviar. Pero eso sí, recuerda que tu duende siempre estará, y a veces también. Y aunque no prometa más que esto, él te defenderá. De algo debe servir lo raro… de algo. Quizás que en él creas más…

Dos pendejos aventureros

Y no con todos tienes que volar, te advierto; al igual que no con todos tienes que agarrarte del asiento. Recuerda que hay brisas que te suben y te bajan; pero hay otras, que se trajean de suspiros inagotables, de la llave de cada una de las distancias. O te quedas o te vas… ¡Suéltate, Mi Maga! Que si es que no sabes volar, la vida misma te ayudará a escalar… Pero ¡salta! Sube al precipicio de la suerte.

¡Libertad! La magia requiere libertad… Total, esto de vivir la vida se torna siempre temporal. De modo que, haz del momento soplos de la altitud, sonríe… Recuerda que siempre estaré para versarte, y eso será hasta que tus caderas se cansen de intentarlo todo, hasta que se encoja el quedarse. Pero mi osadía nunca concluye, mi vago descaro siempre te estará mirando… Porque es que nunca merman los deseos, cuando éstos están bañados de los dioses del tiempo. Y menos, si vive tu esencialidad; con ella, tu duende es irreparable e irremplazable, y seguirá hasta –toda la vida–.

Mi maga, lo que quiero es, sentir que abres tus brazos, que me versas en el aire… Y que de tu boca sólo escape su aliento, eso lo deseo con ansias; lo incognito de lo tenue de tus versos… Y por eso sé que voy a aguantar, es imposible rendírsele a todo esto; que no huirán mis ganas de ti, por ti; que moriré extrañando el sabor de tus labios, aunque los tenga prestados, aunque no me vaya nunca de tu lado…


Volar

Pero vuela, Mi Maga; abre tus alas, ¡hazlo! Cierra tus ojos y llega rápido y lejos. Porque llegarás. Lo sé. Sé que lograrás alcanzar lugares solitarios, donde no existirá el pasado, sólo la magia de tu índole y sus cascabeles y tu duende soñador y lo que sea que te hace sonreír cuando piensas en él. Y espero –en esos lugares– que vuelva a nacer y a reconstruir lo remoto de la vida. Y apuesto que serás feliz y serás triste, y la luz llenará el espacio de bombones de chocolates huntados a ti y que se parezcan a ti, y todo este deseo que se mueve y se excita… Y adentro se fundarán papeles con dibujos de duendes con garras y miradas y tiempo para ti… Y versos de tu piel seducirán el entorno, en especial a uno en especial… Y le cantarás una version, tus sonrisas flotarán. Y ambos sonreiremos. Y empezarás a ser libre nuevamente, a sentir lo que es vivir, a vivir sin miedo a sufrir. A sentir y a nuevamente quedarte con el resto de lo prometido. Y me quitarás el asiento de la mano, y seguirás volando con tus sombras y tus suspiros…

Así es que échate a volar hoy, estrecha tus brazos, que el mismo que te versa, te espera… Eso te lo prometo yo, tu duende maldito. No te soltaré de los labios…

Fuente (fotos)

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