El afán de unos Toddlers

Por, Luis Alberto Nina

Ay, que lindos los niños… Lo son, esto es una realidad, pero solamente cuando están sonriendo y a la vez… mirando a uno… sentaditos y apretados en una silla… con las piernas cruzadas… con los brazos cruzados… y con un vasto sueño…

Solo hace un leve rato en que conversaba con mi esposa y madre de mis dos Toddlers; en el fondo, como es de costumbre, el silencio siempre vive ausente… percibía lo que asumo que eran los niños: varones, uno de dos años y cinco meses, y el otro de 13 meses… Más tarde ella confirmaría que sobre todo mi asombro ésta era una mañana normal de ellos, es más, que los encontré más calladitos que el resto del día debido a que se acababan de desayunar.hace un leve rato en que conversaba con mi esposa y madre de mis dos Toddlers; en el fondo, como es de costumbre, el silencio siempre vive ausente… percibía lo que asumo que eran los niños: varones, uno de dos años y cinco meses, y el otro de 13 meses… Más tarde ella confirmaría que sobre todo mi asombro ésta era una mañana normal de ellos, es más, que los encontré más calladitos que el resto del día debido a que se acababan de desayunar.

Lo que escuchaba eran un grito de dos, de algo sumamente inentendible, procedía acompañado con pisadas alteradas, llantos esporádicos y objetos que hacían resbalabar al suelo; era un tipo de música extraña, un complot de retumbos que toda madre con dos o tres niños-juntos y de similares edades, debería ya reconocer hasta si sale en el trasfondo de un sueño. El ruido naturalmente no pude aguantarlo, tuve que colgar la llamada

¡Aplausos a quienes tienen que lidiar con esto de modo diario!

Así de fuerte es la voluntad de un Toddler. Ahora imaginémonos de dos, juntos, intentando alcanzar la más distorsionada reacción para llamar no sólo la atención de su colega, sino de la madre. ¡Son tan bravos como un león rugiente, imparables como un toro salvaje…! Hay que saber manejarlos, y hasta así de pequeños cómo están, te tumban, emocionalmente hablando…

Le comento esto a mi gran amiga, me intrigaba saber cuál era su parecer en la materia, más porque ella tuvo un reguero de hijos; y me replica lo siguiente: “[…] los niños demandan constante atención; y si están bien calladitos, hay que ir a ver en qué líos andan metidos.” Es decir que, ni callados se salva quien cuida de ellos; cuando es que finalmente se tranquilizan fuera de la vista de la madre, en caso de, entonces es que realmente el problema es mayor. ¡Ay, qué lindos los niños… pero cuando son de otros y uno los ve por un momento!

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