El arte de ser feliz o eudemonología

Schopenhauer, Arthur (2013) 

 

[…] El esbozo eudemonológico de Schopenhauer tiene por objetivo enseñar a vivir, de la manera más felizmente posible, con una única división de reglas para uno mismo y otras para nuestra conducta con los demás. Seguidamente, Schopenhauer define la finalidad de la eudemonología con mayor precisión y, forzosamente, define la felicidad desde varios aspectos distintos. En primer lugar, desde el «temperamento feliz», el ánimo que regula la disposición hacia el sufrimiento y la alegría; el bien más elevado para el ser humano. En segundo lugar, desde la salud del cuerpo, plenamente vinculada al temperamento en tanto que se presenta esencial para el buen humor. En tercer lugar, desde la tranquilidad del espíritu, donde Schopenhauer alude a una cita de Sófocles: «Ser cuerdo es la parte principal de la felicidad». En cuarto lugar, desde los bienes externos establecidos en vista de la división epicúrea: 1) los bienes naturales y necesarios; 2) los bienes naturales y no necesarios; y 3) los bienes no naturales y no necesarios. Las reglas iniciales exponen argumentos ascéticos y abarcan la renuncia del individuo hacia todo aquello que enturbia su propia naturaleza, nada nos pertenece, y debemos corregir la ridícula convicción de querer apoderarnos de nuestras fantasías y deseos, en tanto que lo poco a lo que podemos aspirar es a un pasaje por la vida indoloro y soportable […]

[…] Por añadidura a tal pérdida de orientación, uno deseará, desde la ignorancia de sus pretensiones y capacidades, todo aquello cuanto desea sin saber su verdadera correspondencia, pues ignora lo apropiado para su carácter e individualidad. Frente a tal conducta, que en toda regla conlleva a la confusión y al caos, la voluntad de vivir no se reconoce a sí misma y vive en un ciclo constante de deseo y fracaso. El individuo permanece en un estado inquietante de desamparo a causa de la falta de correspondencia consigo mismo: «Pues tal como el pez sólo se siente bien en el agua, el pájaro en el aire y el topo debajo de la tierra, así todo ser humano sólo se siente bien en el ambiente que le es apropiado; por ejemplo, el aire de la corte no es respirable para cualquiera». Por esta misma razón, muchos jóvenes fracasan en sus intentos y no logran satisfacerse, pues todo lo adquirido contra naturaleza nunca llega a paliar las verdaderas inquietudes y fantasías […]  

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