El chantaje emocional de la Marcha Verde

Por, Luis Alberto Nina

Una vez escuché a una psicóloga dominicana dilucidar varios aspectos del chantaje. El mismo se bifurcaba en dos: el profesional y el emocional. El primero es el típico chantaje que vemos a diario, donde a la persona se le lleva a una esquina (sin salida), con el fin de obtener algo de ella. El «tigueraje» dominicano creo que sería una versión exacta del mismo. El segundo, el emocional, es ése cual manipulación va enfocada en la emoción de la persona: «tú eres una persona muy solidaria y humana, nunca me dejarías pasar hambre. ¡Sé que me vas a dar la mitad de tu pan!».

Este mismo chantaje se teje entre el ímpetu de la Marcha Verde y aquellos a los que toca; pero, en este caso, se logra de modo involuntario y hasta paradigmático y emblemático. Cuando una persona aporta a la Marcha, asiste, se compra una pulsera, o la defiende, automáticamente queda contagiado con ella, al punto de verse en la obligación –de modo natural y ético– de la conjetura del siguiente binomio: defender el proceso y, de formar parte de él pero hasta el fin. Yo creo fielmente que quien es Verde, no vuelve a partido político… y si es que regresa se debe quizá a la promesa de puestos o de mucho dinero. Y «mucho dinero» representa miles de pesos. O sea que, estas elecciones próximas le van a salir muy pero muy caras a la podredumbre política. Yo igual estoy contagiado por el Verde, y no me rindo nunca ni cambio de parecer…

¡Caminante Verde, hasta el fin! Apoya la que sigue, la del 16 de julio, que va a ser una experiencia sin precedentes.

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