El “sacrificio” del querer

Por, Luis Alberto Nina

La gente quiere y ama y tú eres el más especial del mundo y esto y lo otro y sin ti… y te quiero… y no gasta ni un peso ni un momento por el otro. ¿Qué es querer a alguien, si no te sacrificas en nada qué le importe a ambos?

saccRespuesta de una amiga incondicional: “No puedes cuantificar el cariño, el amor es intangible, se lo siente, se lo vive, se lo disfruta y sobre todas las cosas se lo valora. Se lo mide en caricias, en abrazos en besos, se lo siente en miradas, en palabras, no es cuestión de sacrificios, es cuestión de dar sin espera nada a cambio. Para mi es así”.

Mi respuesta a su comentario y todo este ideal del Costo V.S. Valor, y sobre cómo se expresa el amor, si éste debe tener ribetes físicos: El problema es, amor de todas mis vidas, que decir “te amo” o “te quiero” resulta tan fácil y ya, me lo crees porque lo dije. Y ya… O sea, no hay necesidad de mostrarlo. Nunca se demuestra. Y para mí, debe suceder… Y bueno, sé que suena muy lindo decir, “el amor no necesita pruebas”. ¡Lindísimo! Sin embargo, sólo lo decimos de boca, pero no lo sentimos así. Porque creo que sí necesita las pruebas. Todas las requeridas. A veces, hasta sólo unas cuantas serían suficiente.

sacrificiosA ver, ese hombre que dice que te ama, al que tú “no le crees” porque no recuerda tu fecha de cumpleaños, porque no se preocupa por quitarte las penas (con su tiempo), porque no te llama cuando más lo necesitas (con su tiempo), porque no va a visitarte al hospital cuando te enfermas y porque no quiere pagar el transporte (con su tiempo y dinero)… ese mismo hombre, tú nunca diría que te ama, si nada hace por ti. ¿O sí? O no te ama, diría… Y si “uno” equivale al “otro”, entonces el “otro”, debe ser igual a “uno”.  Quizás la lógica aristotélica no resulte para este escenario por falta de pruebas. De igual modo, no se podría decir que mi idea tampoco resulta, por falta de no pruebas. A ver si me explico mejor: ¿dirías que el hombre te ama, aún éste no hace nada para demostrártelo, como ir al hospital o tenerte presente; ayudarte económicamente o sostenerte cuando caes, porque se lastiman sus manos? ¿Qué es el amor, sino el esfuerzo innato o actuado de todo aquello que más valoramos por lo que más valoramos?

Sigamos con el ejemplo: ¿debe este hombre –que sólo dice amarte– hacer algo por ti, para que tú le creas, o no? Yo soy de los que cree que se debe hacer algo que muestre que se ama, no sólo decirlo. Decirlo lo hace cualquiera. Claro, con esto no digo que no se ame esencialmente. La realidad es que el amor se esconde donde sea. Ahora, hablamos de lo que debe creer la otra persona… No es lo mismo que la secretaria del hombre millonario ordene unas flores carísimas y de todos los sabores del mundo, y te llenen el hogar de ellas; a que vaya él mismo, luego de ahorrar ese dinerito, y te compre sólo una flor, y para eso, tome dos autobuses para dártela en la misma mano. ¿Dime tú cuál de las dos se prefiere? Pero recuerda que el millonario te ama, ese te ama como nunca. Es el que más te ama, dice… ¿A ver, cuál prefieres? El amor no se muestra en obsequios, es cierto; sino entre el esfuerzo que aquellos que actúan para ganarse la vida. Se dice que mientras más largo es el camino, más se valora la meta o su triunfo. Los logros de la vida son los que ameritan esfuerzos, nunca lo fácil constituye a un aplauso.

sacrifios

Conclusión:

El amor, también, tiene sus orígenes, quiero pensar. Y éste sucede, como dice el cartelito que anda por las redes sociales, “cuando alguien te quiere, se nota; y cuando no, se nota todavía más”. Es decir: no es sólo diciendo que te quiere, que se te quiere; sino, al menos aparentándolo. Y para aparentar, considero yo, hay que mostrarlo, esforzarse; hasta sacrificarse, quizás.

La idea de: abrazar, besar, mirar, respirar o escuchar, son genuinas. Sin embargo, eso lo haría cualquiera por cualquiera en todos los escenarios del mundo. Entonces no aduce a nada. No hay especialidad. Ahora, cuando brindo de las cosas que más defiendo y estimo, que es el tiempo y, no nos engañemos, el dinero que poco tengo, es cuando te creo (yo soy de los que cree que si de algo la gente poco se desprende, es de estos dos factores, por eso hago hincapié en ellos). Queremos que nos crean que queremos, sin hacer un ápice de esfuerzo, de sacrificio. Y yo en esta idea poco creo. Quien me quiere, me busca; quien me quiere, hace un esfuerzo por mí; quien me quiere, defiende su estadía junto a mí; quien me quiere, no se esconde ante el mínimo pleito; quien me quiere, provoca a volar.

Lo cierto es que el mundo necesita que el afecto sea mostrado, demostrado; que éste sea un intercambio de algo costoso por algo valioso. No sé los otros, pero mi tiempo es lo más valioso que existe en mi vida y no lo regalo así por así. Todo lo otro, lo considero “personajes de reparto”. Y no exagero en esto. Es por eso que no le brindo mi tiempo a todo el mundo, no por mezquindad ni nada similar, sino porque mientras otro tiene mi tiempo, yo me quedo sin él. Y debo vivir yo, primero… Es por eso que, cuando quiero, y cuando amo, se nota. Quisiera que algo similar ocurriese con aquellos que dicen sentir y nunca actúan.

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