El típico dominicano

Por, Luis Alberto Nina

Al típico dominicano nadie supuestamente lo engaña; ¡es que es difícil engañarlo, casi imposible! Engañarlo: nadie ni nada ni con nada, éste se la sabe toda’. Por ejemplo, cuando un dominicano se da cuenta que estás a punto de cogerlo de pendejo o de “palomo”, se vuelve una bestia, un fuerte, un tíguerazo.La Tata

—No, —te dice, a mí tú no me va’ a engañar. “Yo me la’ sé toda'”, y tú no ere’ quién pa’ relajarme a mí—.

Y es cierto, al dominicano poco se le engaña, estafa, miente… Cuando un dominicano típico va a comprar un aguacate, hay que partírselo ahí mismo.

—Tú no me va’ a vender un aguacate daña’o. No señor. A mí tú no me va a engatusa’, yo nací primero que tú, “cuando tú ibas ya yo venía”—. Si el aguacate está bueno, se lo lleva; si el aguacate sale malo, no lo paga…

Recuerdo que tenía una vecina, típica dominicana, que cuando compraba yuca del platanero que pasaba por la casa vendiendo víveres, a ella había que partirle la yuca ahí mismo. Para ver en las condiciones que ésta estaba. Y si era que terminaba comprándola, por aparente confusión, y ésta –después de hervida– resultaba “dañada”, al otro día, el “platanero” tenía que devolverle su dinero o había problemas.el tipico dominicano

—A mí tú no me vas a vender yuca daña’, haciéndome creer que estaba buena. No señor—.

Es difícil embaucar a un dominicano. Muy difícil. Más fácil enreda uno a un gringo o a un haitiano que a un dominicano. Es que el dominicano a cada rato está mosca: pensando, “e’te tipo me va a intentar coger de pinsuaco. Déjame ver por dónde es que viene, para devolverlo”. Si al dominicano se le ofrece algún contrato donde éste salga ganando; a simple vista el dominicano –aún sabiendo que “va a ganar”, posiblemente– no lo firma, hasta estar seguro de que no es un truco y que va a terminar comprando “gato por liebre”. El dominicano típico no es tonto. No lo es. Es muy precavido de en dónde y cómo gasta lo suyo.Politicos dominicanosTengo un amigo que compró un carro en $1600 dólares y 12 años después lo vendió en $2100. Yo la verdad es que no sé cómo es que somos tan pobres. O bueno si, ya luego lo explico… El dominicano típico, desde el más infantil hasta el más estudiado académicamente, está preparado para subsistir como sea, donde sea y cuando sea. Lo digo siempre: no es tonto para nada. Es muy astuto y defiende lo suyo. El típico dominicano siempre anda despierto… menos para con la política. En esto no. En esto es la bestia más absurda de la bolita del mundo. En lo que tiene que ver con defender su dinero, si lo aislamos a este mundo, es la vaina más pendeja –yo creo– de todo el planeta. Al típico dominicano, estos políticos le roban hasta la madre y ellos salen a hacerles fiesta, a aplaudirle la fortuna que han colectado a costillas de ellos mismos. Es más, hasta los defienden. ¿Alguien ha visto a un típico dominicano defender a un ladronazo-político? Ver ese espectáculo es como tirarse las películas Titanic, Scarface y Sister’s keeper, juntas. Te va a causar una combinación de romance, poder y tristeza, a la vez. Ver a un dominicano típico expresarse de política es la vaina más patética de toda la iztoria de la zosieda, así mal escrito.

Fuente (fotos)

Redes Sociales

Comentarios

Comentarios

Tagged on: