Por, Luis Alberto Nina

“Aprender a Vivir”

Siempre se hacen ideas exageradas de lo que se desconoce.
Albert camus


Desde inicios del año pasado me propuse hacer una reducción drástica de toda conjetura “para mal”, a sabiendas que sería casi imposible detenerlas por completo. Dije que, cuando sea que generara una hipótesis mal educada, o elucubrase, que lo hiciese “para bien”; nunca para mal. 
Lo cierto es que no logramos casi nunca predecir el futuro, todavía nos contradecimos a ultranza sobre el pasado, contimás el futuro. Lo que iba a conquistar con esta proposición sería, la obtención de más quietud y alegría que lo contrario. 
A ver, cuando elucubramos sobre algo: “Él me anda buscando para abofetearme…” Nos angustiamos; ese temor percola por todas nuestras entrañas, al punto de lastimarnos de modo innecesario. Es cierto que me busca para “abofetearme…” imagínate si lo hubiese descartado a primera instancia, el dolor sólo existiera en el golpe. Ahora, imagínate que, “Él me anda buscando para regalarme una botella de Whiskey de 25 años…” sufrimos el presente de gratis. 
Elucubrar para mal es siempre hacernos daño, no nos hace más sabios si el hecho es inevitable.
Hay una famosa máxima occidental que dice, me parece que es de Sócrates (la voy a parafrasear): “Si tiene solución, ‘para qué te preocupas’; y si NO tiene solución, ‘para qué te preocupas’.” En fin, las conjeturas casi siempre resultan erradas, por más sabios que creamos que somos; ellas nos hacen sufrir más. Por consiguiente, cuando elucubremos, hagámoslo “para bien”. ¡Salvémosno de la trampa! ¡Pura aritmética!

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