El arte de expresarse

Por, Luis Alberto Nina

El arte de expresarse

Para mí, el tono al igual que el lenguaje corporal, en que o como uno se expresa, terminan siendo parte de los incendiarios primordiales que más influyen en subsecuentes desacuerdos –no tanto de la filosofía de las ideas– per–se, sino de la condición absurda de lo expresado. Inmediatamente surgen conflictos unos detrás de otros, y se le va la esencia a la esencia… Lo patético es que –a lo que la vida va y viene– se pierde de su tiempo y se marea de banalidades, que luego terminan obviando por completo la misma substancia detrás de las cosas que en sí se dicen, que sería lo que ha de importar de la socialización. Ya esto lo he comprobado decenas de veces; con un tono y una sonrisa afable, se le puede decir a quien sea lo que sea: que está despedido de su empleo, que la relación matrimonial ha acabado; o que ya no se iría a Francia para el cumpleaños tuyo, como se te había prometido tantas veces… No obstante, debido a que es éste el modo en que solemos socializarnos, debemos aprender a buscar la manera más prudente de convivir; a cómo ser menos toscos, más diplomáticos, menos trágicos, o hasta más humanos.

Ahora, no siempre logramos transmitir lo que queremos decir, independientemente de si bajamos el tono o si adaptamos el cuerpo. Hay ideas que por más que las expresemos, si lo hacemos de distintos ángulos, en fechas diferentes, el receptor no va a entender de manera completa lo que se le ofrece. Quizás sea porque no somos expertos de la comunicación o quizás  el hecho de que nadie sabe lo que nadie sabe (al menos no por completo); y a la vez nadie razona como nadie porque nuestras mentes andan en mundo paralelos… Lo cierto es que cada cabeza es un mundo y cada uno interpreta su mundo a su manera. Y para alterar el fin de cualquier información, debemos ser conscientes de lo que se puede lograr si cambiamos tanto el tono o el lenguaje corporal al expresarnos, como si condicionamos el estado psicológico en que estemos o el tiempo , entre otras formas…El arte de expresarseLo cierto es que la comunicación no es nada fácil… Nosotros pensamos que realmente nos comunicamos, pero lo que hacemos es comunicar algo de lo que queremos que la otra persona o grupo entienda. No más de ahí. No obstante, no siempre se comprende lo que se expresa. Hay mucho más que “intentar decir las cosas”, deben tener peso en la persona que busca asimilarlas. Hermann Hesse dijo una vez, “Las palabras no sirven para explicar un sentido secreto”. Y podemos aludir a esto que, sí, que falta más para concretar lo que nuestros pensamientos y su lenguaje intentan proyectar…

“[…] Nuestros mensajes nunca son comprendidos en un 100%. Si alguien dice, por ejemplo, ‘estoy enamorado’, se refiere a una realidad que difícilmente va a ser entendida por el otro totalmente. ‘Estoy enamorado’ puede ser sinónimo de estar ilusionado, haber logrado un vínculo muy estrecho con la pareja, o sentirse simplemente muy atraído por otra persona. Tendríamos que conocer mucho a alguien para saber qué dice cuando dice ‘estoy enamorado’ […]”expresarseLa cita de arriba la encontré en la Página Web, “La mente maravillosa”. Y me pareció tan exquisita que quise traerla a colación, quizás para darle fuerza a esta pequeña tesis… En definitiva: yo creo que debemos hacer una mejor labor del cómo nos expresamos, debemos medir tanto el tono como no transmitir una mala imagen de lo que no queremos que se sepa, de lo que no pretendemos decir. Debemos, para arribar a esta idea, practicar, llegar a acuerdos con nuestros allegados; especificar que la intención no es incomodar a la persona con debates porque sí, sino plantear una diferencia de la idea en cuestión. Y si logramos esto, entonces podemos “mojarnos los pies” en torno a que lo que expresemos sea mejor recibido, tenga sentido o más credibilidad.

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