Felicidades, Mi Inculllta

Por, Luis Alberto Nina

MInn

Bueno, mi Yasmine, mi ‘Mine, mi Inculllta, ¿a dónde ha llegado todo esto? ¿A dónde? ¿Cuántos son que tienes? ¡Quién sabe ya! Quieres hacer creer que tienes la edad que tengo, aquellos números que en nuestro primer conversa’o debatimos tanto. Pero no, eso hace como 16 años atrás y yo no pude estar hablando con una niña tan menol, entonces; de modo que, súbele un poco más, dale, súbele; dime algo real para que se te crea… La edad es algo, Bebe gigante, es tiempo y éste es azote y saber; así como ocurre, así como suponemos que debe transformarte, hacerte crecer mentalmente, madurar, recobrar el talento de lo quieto, decidir más enfocada, y creo que sí, que lo estás haciendo. Aunque deseo ver más. Siento que no despegas del todo, que algo te esconde, que algo no sucede cuando tú no pretende estar, y creo que tiene que ver con esa manera tuya tan diligente de siempre estar ahí, de siempre tener a tus amistades tan presente, tan para ti., que te hace ser de ellos, con todo y por todo, pero no de ti, no trabajas para ti, no saltas para ti, no te atiendes realmente…

MInne

Una amiga como tú, pocas

Recuerdo la primera vez que me lo dijiste: «Mis amigos son mis familia y yo por ellos, ¡todo!». Hubiese pensado que estabas bromeando, que eran una de esas oraciones que saltan de las bocas de cualesquiera y que están sujetadas de olvido. Sin embargo, no fue así, no ha sido así nunca; cuando hablo de ti, digo, mi gran amiga, esa muchacha es probablemente la mejor amiga que se puede tener. ella por un amigo es capaz de todo, ¡es que siempre está! Es como si el amigo para ella fuera parte de la misma familia o de un pegote de una vaina rara que enloquece más a un demente, adictivo… Y siempre me llega a la mente la oración ésa, y sonrió. —Yasmine, —continuo, es una mujer que para traerte alegría hasta se pone o se quita la careta, te hace mueca, trabaja por ti, se queda contigo, se va, se pierde (como nos pasa a ambos… la distancia es nuestro best bond); Yasmine, por un amigo, sale de una fiesta llena de mujeres, deja un sancocho a medias, hasta no va a la playa… (De esto tenemos que hablar, ¿what is going on with the beaches? Playas, quise decir, sé que está bien escrito). ¡Si no sales de una de ellas! En todas estás. Parece que eres uno de esos animales acuáticos, pero que no… te explico: Eres un rinoceronte, con un maldito cuerpazo, que nada de extremo a extremo en Florida. No me vengas que eres una sirena o sirenita y que de noches te zambulles en el mar y sales en toda su ribera… No, no, no, eres un rinoceronte con moño. Uno de esos animales que caminan como si tuvieran panfletos de melodía entre los pies. ¡No me preguntes! Así eres, así es ella, mi amiga del alma, mi exmejor amiga (que sigue siendo una ventaja, porque al menos sigues siendo muy íntima a mí, a mi vida, a mis cosas, a mí, a mí, a mí. Ser mi ex es algo honorable. Y más ahora que soy una figura pública y pudiese conseguirte el teléfono de Jeter, o una cita con uno de sus sirvientes)… Esa eres tú, si eres mi bembúa, ¿crees que se me va a olvidar?

Luis y Yasmine

De ti, ¿cuántas pocas cosas he olvidado?

Quizá la vez que te dormiste entre uno de mis hombros y perdí el talento que halagadamente poseo, el de «abrir puertas». ¡Sabes lo bien que sé abrir puerta! Me estaciono frente a su silueta, las miro fijamente, ellas me retan; me les acerco y le sonrío. Todavía en este momento no se han hincado a mi voluntad. Me incorporo muy bien, me inclino, vuelvo y la miro, le miro al llavín. Recuerda lo que te grité la vez aquella, sobre los llavines: a veces los llavines se visten de tantos colores dorados y plateados y otros que no saben a nada, que son como huecos, que están puestos ahí para espantar el ruido, diría, no sé… Te digo que el último que abrí para alguien, me parece que fuiste tú u otra pelo negro, no recuerdo… por el cuerpo lo digo. Nada más… Ese llavín estaba pegajoso y no se quería desatar. Supongo que fue el recorrido que lo puso así, o las ondas del eco. No sé. Pero de que se abrió, se abrió. Y lo que se extendió fue «una vaina bien» ¿Lo dije bien o debí escribirlo mal? Dime, ¡er moza mía!

Mine

Sigo… dos minutos es que me toma para mirar al llavín, en mis días de intensidad. Supongo que como todos, abrir llavines es una labor un tediosa y a veces tiene poco resultados… Una vez le dije a un amigo que abriera el llavín de una puerta y que lo hiciese de una casa cualquiera. Te digo que no pudo. Me dicen que tuvo que salir corriendo con unos policías detrás, no entiendo… Y no, a mí estas cosas nunca me han pasado, los llavines que yo abro siempre se muestran, porque lo que hago es conocerlo, tengo que estar familiarizado con él o ellos, y si hago el intento y nada, uso unos pedacito de metal, de bronce, de zinc, que hacen que cedan inmediatamente. Como te decía, la puerta, luego de mirarla, acercármele, sonreírle, mirarla fijamente–nuevamente, entonces ya inclinado extiendo mi mano. Suele ser siempre la derecha, a menos que tenga latas de Pica pica en ella, entonces uso la izquierda. Aunque debo confesar que con latas de Pica pica en la mano derecha no me gusta retar puertas. Te dejan unos sabores en el cabello que si te contara… ya la mano extendida, le suplico, ¡abre! Y ella me replica (sí, porque siempre la escucha): «Puedes voltearme, moreno». Entonces, giro la “llavina” (es femenina la que me dice «moreno» o «morenazo», dependiendo…) Y al girar, suele siempre abrir; pero cuando no, uso esos pedacitos de metal, bronce, zinc, y siempre da resultado.

Te digo, me he dedicado a abrir puertas desde pequeño y siento que se las he abierto a muchas de mis amistades. Lo que pasa es que poco lo perciben, creen que la vida es lo que iba a hacer, no ven que con una puerta abierta, es más fácil el camino; que con dos puertas abiertas, tiene menos sacrificio el destino; que con tres puertas abiertas, te ayuda a existir… Las puertas de mi Bebe gigante, para explicártelo mejor, tienen sabor a alcanfor, y por eso es que ella no me permite que se las abra. Pero te soy sincero, si no se las abro yo, se las abre el talento, porque tiene unas misericordiosas pausas –esa chica que–, si lo intenta de verdad, sin remordimiento y sin reírse, escapa, se polvoriza la ocasión. Y ya conocemos nuestras historias, la tuya más larga que la mía, naturalmente (por la edad, no por ninguna cosa maquiavélica)… Y así es ella, mi gran colega y “tramóloga” (no me preguntes); mi muchachota, así eres… así eres tú, así eres, una de esas amigas que, uno encuentra y debe apretar hasta con los pies sonrojan o el misterio te pudre. Y sabemos lo pendejos que somos para el enigma.

Yasminee

Estás de cumple, inculllta, lo estás, aunque un poco más sabia ya; orgulloso de ti estamos todos los que te conocemos. ¡Créeme, créenos! adonde has venido a aparecer es increíble. Te sabes cuidar, aunque nadas más que una siguita; te sabes quedar, no sé cómo, aunque la ropa que usas de La calle 8 deje de servirte después de una usa’. Te digo, con todo y eso, estamos todos los que sabemos quién eres, muy orgulloso de voz, de tu manera, de tu dedicación, de tu visión, de tu «no para» que nos dicta que pase lo que pase sabrás cómo sostenerte cuando venga el temporal, porque siempre viene, sí, siempre aparece una de esas eventualidades que nos exasperan, que “tramulgan” la superficie (tampoco me preguntes). Y sabemos que cuando viva uno de ellas, saldrá sanita y salva tu espalda. Porque a esto has llegado a resultar, a ser tan alta que, desde allí ves más al horizonte y miedo no te da. Te quiero por eso, porque me das pocos dolores de la pelvis…

Ya terminando tu maestría, ¿qué puedo decirte sobre el orgullo? Si eres como pocas, mi exmejor amiga, si eres hasta de mentiras. Siempre estas. Y sabes lo importante que es nunca írsele a nadie, porque aunque sea un pedazo que brindes, es suficiente para transformar.

Musa mia

Sinceramente, desde que te conocí hasta hoy, puedo decir que, el cambio humano que nos has brindado es elemental. Puedo decir orgullosamente que, te quiero en este mundo, eres positiva para él, si te quitan las noches; eres esfuerzo y talento, fortaleza y amor. Aunque tengas lo que tengas pegado al rostro, que tú y yo sabemos, empieza con N y termina con Z. Ya luego la operación que te la pague Jeter o su sirviente, si le alcanza, la verdad…

Te deseo todo lo mejor, eres increíble. Lo sabes, sabes que eres especial, que te quiero, que eres mi musa cuando te pones la trenza y cuando te la quitas ya no, entonces eres de la playa y la terquedad. Pero así te quiero y siento que decírtelo te empalaga. Hemos vivido de todo y de todo todavía nos falta por vivir. Gracias por el apoyo en todo, por la confianza, la confidencia, la trama y las recomendaciones de cuando entra al carro mojada y le da uno un peluche para que se seque… De solo imaginarme. Le hice la historia al compadre, créeme que sí. Se puso, ya tú has de saber…

¿Qué te parece si lo dejamos aquí? ¿Qué te parece esto último y ya? I love you!

Tu Incurrrto

Luis Alberto

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