Feliz cumple, Pedazo…

Por, Luis Alberto Nina

Existen personas que llegan a la vida de uno, que pisan fuerte y siguen directo; otras, que topan, que rozan, que saben a ellas y que aguantan cerquita hasta toda la vida. Y tú, querida y admirada criatura de secretos, cicatriz y dirección, Pedazo de estruendo y melodía inacabada, hechizo subterráneo… y tú, valorada amiga, muy delicada amiga, llena de cosas simplemente espectaculares… eres una de ellas.

Apareciste de la nada y desde la distancia te quedaste, entre un murmullo de esos que teje la edad del misterio, hasta que juntos volteamos la ocasión y allí reconocernos no iba a ser lo difícil… sino… «irresistirnos»… Y así mismo nos presentamos y todo lo que siguió fue asombroso e inicuo, dio inicio a este escándalo de una vela que tú enciendes y que yo elevo, de un sistema hecho derribe y valentía, de un mirar que se gana cada vez que sacuden los momentos…

Conocerte es tener el valor de entretenerse contigo, de ponerte atención y gozar con tus ocurrencias, y quedarse es sólo proporcionar del sentir, es parte de una secuencia propicia y metódica. Te entero de algo, aunque me pellizques y te dé con enmudecer tu cabeza y sus artimañas: quien conoce de tus aristas, nunca se va. Nunca se empuja la abeja que cree en su miel, tampoco se olvida del dulce, sin una reacción… no sé si se me estás comprendiendo pero, tenerte por ahí, al ruedo de un saludo, de una repentina vorágine de cosas que sólo tú puedes esparcir y sacudir, es algo muy lindo, rejuvenece el idilio, salpica… y más lindo resulta a veces, porque cuando nadie lo presencia, retrocede la tristeza y encandila la esperanza. Y así eres, como ese bocado de suerte que se traga la vida por uno, que estimula tempestades.

Y puedo decir hoy que, en este –tu cumpleaños–, la existencia ha premiado a todos aquellos que tenemos la voluntad recogida de conocer de tu persona, pero desde la intimidad de tu silencio; aquellos que hemos resistido la libertad de la solapa de tu efigie, que te queremos como se quieren las hortensias en las mañanas menos soleadas. Tu día de cumpleaños es nuestro día igual, uno que nos indulta el disfraz, uno que nos hace revivir la paciencia, el decoro, el sentir por otro, por otra… tu día es nuestro día, y queremos que lo sepas hasta que te olvides del pasado y la imposibilidad… Saber que hoy te toca a ti, que así –como todos tenemos un día en el año– el tuyo ha llegado, y que éste es solamente tuyo, de ti, de nadie más, y que va a ser regocijante y alarmante para la amistad, de verdad que es… ¿cómo te lo digo que no te emocione tanto? Es una de esas vainas que no se sabe lo que es ni cuál es su función, pero que no quiere uno alejársele nunca. Algo así, pero diferente, muy disímil, y al revés… A ver si te lo explico en un tono más placentero y pendejo: quienes tú tienes en tu vida, a quienes tú colocas en esa bóveda, ellos igual te tienen, y tenerte a ti es tener una cosa que se eterniza con el pasar de las charlas y los plátanos a cinco y no sé si venden tamarindo donde Doña Margot. La última vez que estuve allí, se habían acabado y tuve que ordenar una docena, pero ella no me quiso cobrar. Así que por eso fue que apoyé a Temístocles Montas cuando se quería suicidar, le dije, no sólo te ahorques, bebe pastillas y empalágate con tamarindo y una media rota.

Te digo, las cosas que planeo casi nunca se dan. A lo mejor es que porque planeo demasiado y las cosas que se planean mucho, nunca suceden, dice el refrán. A lo mejor me toque vivir la vida como tú, así de pujante y olvidadiza, así de versátil y bachatera. En fin, tienes a Francia muy cerquita, aprovéchalo, sólo tienes que llevar una mesita, dos velas, un mantel blanco, dos o cuatro verdolagas /o helenios, y dos botellas de Bermúdez y estar tú allí… Que eres importante para mí, eso, sólo eso… ¡Ya, te lo dije! Satisfied!

En este día esperamos que hagas cosas que te marquen, que te llenen las ganas de cualquiera aventura, pero que te animen. El caso es que, debes disfrutar tu día y el resto de ellos; que todo va a salir bien…

Pudiera escribirte por horas, sino que debo terminar un reporte en mi trabajo, y por eso lo voy a dejar aquí. Pero recuerda que en mí hay un amigo, que no tiene ni menudo ni que te va a seguir cuando votes por Hipólito. Fuera de eso, siempre estoy para ti, sólo debes perseguirme, sabes que mis días andan a millón, pero que por ti siempre hago la excepción. Espcialmente a veces, los días martes y jueves, desde las diez de la mañana hasta las diez y treinta, si está lloviendo y si cuando despiertes, abres el ojo derecho primero. Si es así, siempre estaré aquí, para el resto de la ocasión, también. Eres una de esas chica que su especialidad llenan la intriga de cualquiera. No sé si alguna vez hemos hablado de ella: sabia, directa, respetuosa y tajante, fuerte, tíguera y delicada; adora las flores y los Porches, le encanta leer, escribe y a nadie se lo dice; es romántica y se defiende hasta sin hachas y, cuando todos la están mirando, sonríe, mueve las caderas y manda a todos al mismísimo carajo. Ella eres: indomable y un trozo de cariño inagotable, introvertida y voraz, eres muy intrigante y coqueta. Te defino mejor así: eres una bárbula de misterio, dirección y sabiduría.

Recuerda esto, antes de largarme de este escrito: cuando más de noche es, como dice la frase, es porque la mañana más se acerca. Y ya de por sí estás lista para los amaneceres que de cualquier modo vengan vestidos. Eres una maldita guerrera, una que sonríe… Así que espera que la mañana aparecerá. Y si es que no llega, te prometo que, te sostengo de las pezuñas y salimos a buscarla. No te niego que me pierda por ahí con otras, y se me olvide el sacramento. Eso si, nunca dejaré de pensarte, de extrañarte, de intentar empujarte. Lo bueno de todo esto es que, no sé lo que digo, a la larga la verdad de la época existe como se entretengan los momentos; de otra forma, es todo de mentiras. O sea, a ti es a quien le toca suceder, escalar, lanzarse el abismo. Sólo a ti y a tu piel.

Te me cuidas, espero y disfrutes este día.

Tu pana Full, Luis Alberto

 

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