Finalmente

Por, Luis Alberto Nina

Inspirado en las aventuras de una amiga que planea “aventurarse”; la emoción me revolcó tanto que, opté por escribirle algo, a ver lo que resulta.


Finalmente… por fin se van a encontrar aquellos dejados al margen de un intento que retrasó un largo, prohibido y exquisito poema. Igual, va a suceder lo que tantas veces ha planeado respirar la sed y la lluvia en el viaje de su libertad… el momento llega: todo es tan diferente a los sueños, el lugar, el horario, las repeticiones de un episodio atareado de romance… tiritará la piel más de la cuenta… ¡y lo supimos siempre! Sabíamos que iba a hacernos sentir irreversible todo este descaro; sin control, autóctono de un suspiro furtivo y atiborrado de edad e improbabilidades… ¡Finalmente… por fin llegó la noche en que te hable y tú mires adentro de mí toda esta inquietud que late, que ruge por ti!

Al extremo, la misma mirada tierna, inocente y asustada de la que me enamoré. La osadía de un alma que ha perturbado una historia de escenas inconclusas, inmorales y simplemente tuyas y mías y de este tan esperado encuentro… ¡No puedo creer que hemos aguantado tanto, tanto, tanto; con apenas lecturas inseguras y pedazos de charlas y sin poder tocarte… y sin poder enlazarnos….! Sinceramente creo que este hallazgo aunque imprudente lo dice todo; tan cerca que estás de mí, tan ahí, tan a un paso de mis besos… y después a recordarnos y a rozarnos…

¡Qué linda que estás!

Mientras más nos acercamos –silueta de mi más añorada esperanza– más expresivo se vuelve el deseo, más arrepentidos debemos estar… de no brincar antes, de aventurarnos a un simple encuentro… ¡Te quiero abrazar ya, besar ya, tenerte pegada a mí de una vez y por todas! Quiero unirme a ti y tus confusiones, y que toda esta confianza selle al compás en que sonríes. Sé que estás nerviosa, que tu piel se sonroja y se desmorona; puedo notarla reventándose al verme. Te deseo… nunca te lo había dicho de frente; deseo de ti todo, a ti enterita, deseo tu futuro, junto al mío, o como quieras pero que estés tú en él. No te vayas…

Ven, ven a mí tú también; no quiero volar solo. Apresúrate, que pronto va a vivir otro estallido de esos que surgen desde lo más recóndito de la pasión, de dos pieles que las ganas arremeten, que el destino une, que la verdad sinceramente premia. Estamos ya a punto de encontrarnos. Ven, camina varios pasos; quiero saber que al verme ya no andas perdida… las manos esperan rozar la piel de las sombras que este amor tanto ha extrañado. No quiero soñar más; ven, ven a mí, quiero sacudirte desde el alma… ésta es nuestra mesa, sentémonos, cruza las piernas y no me quites nunca tu mirada.

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