Formas de corrupción en construcción cap.1

¿Cómo nuestros políticos nos roban?

Por, Luis Alberto Nina

A ver si hago un ejercicio de información sobre algunas de las posibles formas de corrupción en un proyecto de construcción. Esto lo hago desde la perspectiva y los códigos de construcción estadounidense; bajo ninguna forma planeo tampoco tipificar en qué acto jurídico de ilegalidad o corrupción se incurre, sólo decir los lugares dónde y quizá algunas de sus formas:

 

Primera parte

Primero que todo, hay que tomar en cuenta que a quienes más les importa el trasfondo de esta hazaña es a los dueños del proyecto, a quienes ponen el dinero para que éste se construya. De modo que, la preocupación sólo es válida o más bien, sólo nos debe importar si la misma se ejerce en el sector público, ya que en el privado es del interés de uno o varios clientes particulares. Mientras que en el público es de todos nosotros, absolutamente todos los ciudadanos y residentes que pagamos impuestos en el país; porque, naturalmente, es nuestro dinero el que se desvía.

Clandestinamente se organiza una reunión para empezar la jugada y, en ella, se establecen las tácticas o ardides a seguir para extraer la más alta y posible cantidad de dinero y luego así repartirlo entre los involucrados. Para que la fechoría ocurra, es menester que participen unos cuantos; con uno solo o dos probablemente nunca se va a poder lograr esta proeza, no sin que sean descubiertos por otro del equipo de la administración y dirección del proyecto. En el mismo existe, por ejemplo, un soborno para ganar el proyecto. Se soborna a quienes tienen potestad, o a quienes pueden convencer u organizar la adjudicación del proyecto del que hablaremos.

Existe una disyuntiva para que se construya la Carretera María Mercedes en vez de la Carretera Marimar, la cual es una vía mucho más importante por su flujo de vehículos de motor, además de que está extremadamente más defectuosa y no se ha tocado desde que se construyó hace más de dos décadas. En contraste a la Carretera María Mercedes, que es la que termina eligiéndose, en contra de la verdad, y que en los últimos 10 años se ha reconstruido en tres diferentes gobiernos de turno. Coincidencialmente, ésa es la carretera que toma la Familia Benítez para salir de su residencia, que queda situada al otro extremo de la misma. Hay corrupción en la elección de la carretera. Se seleccionó una en vez de la que debía y se logró por un soborno.

El proyecto de la Carretera María Mercedes se diseña y tiene un tramo que abarca 10km exactos. Y resulta otro soborno para satisfacer a la familia Benítez, para que la construcción se extienda hasta las cabañas de San Isidro. Este capricho le costará al erario un incremento económico de 20% de lo presupuestado. Igualmente, los materiales de construcción que se estipulan o refieren en el diseño y en las especificaciones de la construcción de dicho proyecto, varían de modo dramático. Es decir, debido a esto, puede que el bien común de la ciudadanía se ponga en peligro.

El diseño del Proyecto está concluido. Se coloca una promoción en los periódicos u otros lugares populares–pertinentes, con el motivo de que todos –a quienes les pueda interesar el manejo o la construcción de la obra– vean el pedido y sometan tanto el plan de manejo (a veces no necesario), al igual que el precio por cuánto le saldría al Estado la construcción, en caso de ganar. Esto se debe hacer siguiendo requisitos concertados en las leyes de construcción y de contrataciones o licitaciones. Es decir, se debe ser responsable y tener experiencia para apostar por una obra. En el caso de Odebrecht y la compañía china que apostaron por la construcción de las plantas de carbón de Punta Catalina, se dice que Odebrecht no tenía nada de experiencia y que como tal, no se le debió adjudicar por esta razón. Además de que precio era casi el triple de la compañía china.

El día de la licitación se usan artimañas, y de forma ilegal se extrae la solicitud de quien se quería que gane; no se hace de modo ético. Hubo otro soborno para que, de modo amañado, Odebrecht ganase la obra. ¿Cómo se conquistó esto? Sólo en Contrataciones y el ministerio de obras públicas saben esto. «Quien inventa la enfermedad, inventa la cura». Algo así…

El proyecto teóricamente no tiene día de empiezo, hay recomendaciones; pero tiene el día de terminación. En caso de no terminarse en ese día, el contratista debe pagar una suma, a diario o como se acuerde, por daños y perjuicios, que puede oscilar –dependiendo del tamaño del proyecto– entre cinco mil pesos (diarios), hasta uno o veinte millones, lo que sea… Esto se conviene en el contrato que se firma o se acepta mucho antes de la licitación. Al ganar la misma, se legaliza todo.

Cuando el proyecto está en curso es cuando la gran mayor parte de los actos de corrupción pueden llegar a ocurrir. Como por ejemplo, si los documentos de construcción dicen que se deben documentar las toneladas de asfalto que se usaron, práctica que al menos en los Estados Unidos se ha dejado de hacer en vista de que es bastante fácil alterar las cantidades, ahora se paga dependiendo de las dimensiones de la misma (carretera que se intenta asfaltar)… Si se usa la idea de cuantificar las toneladas que se usen y así se paga, y si se pretende, hipotéticamente, construir 4 pulgadas de grosor de asfalto, el contratista que quiera sacarle ventaja a esto, aumentará la misma y por ende, su volumen, llegando hasta el punto que los administradores de la obra le permitan. Es decir, se puede hacer un convenio con los mismos administradores o supervisores de la misma, para luego repartirse las ganancias. Para abundar un poco más, una carretera de mil yardas cuadradas requiere, y hablo de modo hipotético aquí, mil toneladas por cada pulgada, cuatro pulgadas serían 4 mil toneladas, a $3,000 pesos la tonelada, serían unos $12 millones de pesos. Eso es si se construyen las 4 pulgadas de asfalto como son estipuladas en la Carretera María Mercedes. Ahora, si se les paga por el área, esta cifra sería siempre definitiva: $12 millones de pesos, en vista de que las dimensiones de la carretera nunca van a cambiar… En contraste a si se les paga por tonelada, esas 4 pulgadas variarían y terminarían entre 4.5 a 6 pulgadas o las que tolere la administración; lo que incrementaría el precio entre un 10 a un 50% o más. Y por consiguiente, el contratista ganaría unos $1.5 a 6 millones de pesos por encima de lo acordado. Y se le pagaría de todos modos… Claro, en este caso hay que pagar por los materiales utilizados cual cantidad de compra también incrementó; de todos modos, los beneficios serían mucho más altos.

Leer segunda parte

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