Hipótesis

Por, Luis Alberto Nina 

«Su profesor de vuelo le preguntó: «Va usted en un avión, se declara una tormenta y le inutiliza a usted el motor. ¿Qué debe hacer?» Y el estudiante contesta: «Seguiré con el otro motor.» «Bueno -dijo el profesor-, pero llega otra tormenta y le deja sin ese motor. ¿Cómo se las arregla entonces?» «Pues seguiré con el otro motor.» «También se lo destruye una tormenta. ¿Y entonces?» «Pues continúo con otro motor.» Vamos a ver -se mosquea el profesor-, ¿se puede saber de dónde saca usted tantos motores?» Y el alumno, imperturbable: «Del mismo sitio del que saca usted tantas tormentas.» No, dejemos de lado el tormento de las tormentas. Veamos qué ocurre cuando hace buen tiempo. Por lo general, uno no se pasa la vida dando vueltas a lo que nos conviene o no nos conviene hacer.» (Fernando Savater – Ética para Amador)

Lo cierto es que, una hipótesis no es más que un enunciado «educado»sobre una premisa a la que aspira –su construcción– obtener una verdad. Esto de «educado» es importante puesto que las hipótesis, al menos en lo que se respecta a la investigación científica, deben tener sentido; o sea, debe haber información a priori y que ésta sea relativamente válida. No obstante, en el mundo coloquial, digamos, utilizamos este concepto de una manera más allanada… una hipótesis es una suposición eminentemente inverosímil y de ribetes indubitables, su premisa, que pretende alcanzar media verdad. Y debido a esto, resulta absurdo que dicha conjetura se enfoque en refutarse… recuerdo haber leído a un filósofo abogar (perdonen la falta de fuente), por que la iniciación de las hipótesis no se debaten por más asombrosas que se presenten; atacarlas es demencia y conduce a nada más que a la mudez… En el ejemplo de arriba, y la siguiente sentencia se concatena con la figura retórica del escrito, al que le presentan el invento, opta por rebatirlo con varias réplicas bastante inteligentes.

Fuente (escrito)   /   (foto)

 

Redes Sociales

Comentarios

Comentarios

Tagged on: