Institucionalidad

Por, Luis Alberto Nina

Constitucion dominicana

Me pregunta mi esposa, es una de las pocas personas que me preguntan: «Amores, ¿Qué dirías que es lo más importante que necesita nuestro país en estos momentos para empezar a ‘cambiar de rumbo’, para ‘verdaderamente’ empezar a cambiar?» Hoy para mí la respuesta es fácil: institucionalidad. Si te pones a analizar nuestra República Dominicana, a donde ha desembocado la idiosincrasia del típico dominicano; y casi toda su cultura… notarás que el funcionamiento de las instituciones es lo que peor está… Cuando en un hogar no hay orden, donde todos los miembros de la familia moderna «están como perro por su casa», ese hogar está destinado al fracaso. Para mí no existe forma alguna de que del desorden salga el orden, o que se logre coexistir dentro del irrespeto o la injusticia. En un hogar disfuncional: la hija pronto dejará la escuela, ya ocurre; el varón se dedicará a atracar a la ciudadanía, ya ocurre; el padre o esposo será irresponsable en sus necesidades y maltratará físicamente a la esposa, ya ocurre; la madre o esposa gastará más tiempo en ponerse maquillaje y en el celular que, en la educación de sus hijos, ya ocurre; y los abuelos serán alcohólicos… Paralelamente de ese mismo flagelo acaece la sociedad: cuando quienes tienen que dirigirnos, ordenarnos, juzgarnos, le ponen más interés a la novedad de un carro que acaban de exonerar, a la marca de la corbata que visten, a la amante y los senos que le acaban de financiar con el dinero del pueblo, al de «si alguien es de valor» porque es rico o no, entonces existe una falta de ética de los principios fundamentales del político, del funcionario, del ciudadano, de la institución o instituciones. El desorden entonces es inminente.

Institucinalidad

La pregunta que hago es: ¿existe en nuestra República Dominicana alguna institución pública que funcione totalmente acorde a los lineamientos éticos y de sus códigos reglamentarios; que sirva? La respuesta es también fácil: no. Si sabes de una, entérame, que automáticamente te lo voy a reconocer. La DGII no le cobra impuestos a muchos adinerados, las EDEs te cobran dinero de más y cuando vas a exigirles, te ignoran; los hospitales, migración, medioambiente, la policía, etc. ¿qué te digo? ¡Vamos mejor a dejarlo aquí!

Por consiguiente, si las instituciones no sirven, si no funcionan, ¿entonces cómo surge el Estado de derecho? ¿Cómo florece una integración viable de sus ciudadanos; diáfana, con sentido, progresista, humana?

Constitucion dominicanaLa respuesta es también fácil, esposa mía: necesitamos un país institucionalmente capaz, responsable, inquebrantable, que funcione. Si cada quien hace su labor, el país se arregla automáticamente. Reconozco que en estos momentos el recorrido puede que sea una completa odisea; no obstante, hay que entender lo siguiente: sí debe poderse, porque no creerlo así es no tener la mínima esperanza de que algún día tengamos una nación con sentido.

¿Y quién es el mejor candidato para esta hazaña? Un candidato que sea serio, que se respete, que tenga la ética indoblegable. Necesitamos alguien que no tenga arraigo con nadie, que no le tiemble el pulso para contratar ni despedir a alguien que se salga de las casillas. Y someterlo a la justicia, si es necesario; mostrárselo al pueblo, para el repudio.

Fuente (fotos)

Redes Sociales

Comentarios

Comentarios

Tagged on: