La mujer vs. La iglesia

Por, Luis Alberto Nina

La mujer está donde está –no porque no sea fuerte, que lo es; porque no sea valiente, que lo es; porque no tenga voluntad, que la tiene; porque no sepa lo que hará, que lo sabe–, más que por los hombres, por la iglesia. Mientras que los hombres sin lugar a dudas las oprimen, la iglesia –con sus indirectas– es la que llama a que se les vea como una mercancía sin derechos, una clase de objeto animado que sólo está para reproducir y seguir sirviendo. Y esto –viviendo en un mundo eminentemente religioso y oportunista– repercute no sólo en los hombres, sino en las mentes de las mismas mujeres que permiten todo esto. Y así ha hecho metástasis de generación en generación.

Cuando la iglesia les dé su libertad; dejándolas decidir, no juzgándolas moralmente o incorporándolas a la administración de la religión, hasta por obligación o por la ausencia de alguien quien los apoye, los hombres tendrán que detener todo ese intento de pertenencia, toda esa dominación injusta y callar la voz que todavía salpica más alta que las de ellas…

A mí me parece realmente milagroso el hecho de que todavía hoy, en el mismo siglo XXI, la iglesia no le retorne los derechos que le quitó a la mujer. Hasta por simple sobrevivencia debió hacerlo. La verdad es que no sé cómo la mujer religiosa tolera todo este trato misógino. ¿Por qué persiste la iglesia en esto? ¿Es éste el mandato de Dios? Lo cierto es que, hasta que la mujer no se rebele y le proteste a la iglesia, va a seguir siendo vista de la forma en que la gran mayor parte de hombres la perciben hoy (que no se me pregunte cómo).

Ver video de las formas en que diferentes religiones oprimen a la mujer

Fuente (fotos)

 

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