La fuente

Por, Luis Alberto Nina

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Cuando creé a Dominicanos Educados, hace más de cinco años, el grupo aquel en que –para el que quisiera– pudiese servirle de plataforma para mejorar su forma de expresarse, sus conocimientos y practicar el orden, el respeto, seguir reglas; nunca pensé que iría a ser tan difícil convencer a la gente, especialmente a personas tituladas, de que la organización y el esfuerzo iban a resultar las herramientas esenciales para –no sólo mantener el grupo– sino conquistar algunas de las metas antepuestas.

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Seguir reglas

Yo diría que lo que más me ha impresionado en sí ha sido la idea, al acordar formar parte de un grupo organizado, de exigir que en el mismo se deben seguir reglas. Reglas: la manera sistemática cómo a través de ciertos pasos existe un orden. A mi parecer, de la única forma que la sociedad de instituciones, justicia y desarrollo se logra, es si se siguen reglas, si se ejerce y se cumple la ley o mejor aún, si se entiende todo esto y al menos se intenta. La sociedad está integrada por una matriz infinita de direcciones y sistemas que logran la sobrevivencia de objetivos y el buen vivir. A cada uno se le asigna de modo voluntario o involuntario una acción. Ésta debe cumplirse para que la que le sigue al menos tenga la misma oportunidad. Esto es parte de esa justicia de la que menciono. Y no sólo cumplirse, debe hacerse de la forma más responsable y perfecta se pueda. Si la función que se le atañe a alguien, por ejemplo, es la de cambiar una llanta de un carro, y se hace mal, dejándola floja por decir algo; entonces esto ramifica en un problema que no debía estar ahí para quien requirió de ese servicio. Y digamos que entonces se vea involucrado en un accidente y no pueda llevar a cabo el envío que le fue asignado, dejando de recibir aquella persona que pagó para tener cierto producto un día antes de una fecha importante… Lo que pretendo significar es que, cada actor en la sociedad debe ejercer su papel, y si éste varía, voluntaria o involuntariamente, se desvía de igual modo el que le sigue. Y si es que resulta incontrolable, se entiende que esto corresponde a algo que nunca se pudo.

Seguir reglas es querer que todo marche bien, es que cada quien ponga de su parte. Lo que suele suceder en muchos casos es que de manera democrática, donde todos optan por las reglas que quieren para sí, se llega a un acuerdo con el fin de que las partes estén satisfechas. Y esto ocurre para que no sea sólo uno el que imponga, o que quien ejerza su papel reconozca que ya estuvo acordado antes. Y, aunque en Dominicanos Educados esto se hizo de manera algo autoritaria, aunque hubo cinco integrantes que acordaron sobre las mismas, tampoco era como que las reglas eran absurdas… requeríamos o requerimos (porque el grupo todavía existe y sigue hasta que me muera)… Yo no me rindo así de fácil, además de que las cosas que he aprendido son tan impresionantes que ya las he visto reflejadas en mi diario vivir. Y valió la pena, al menos de modo personal, y sé que a otros que se han quedado les ha sucedido lo mismo. Las reglas eran:

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  1. Intentar escribir lo mejor que se pueda, cometiendo las menores faltas ortográficas, gramaticales o de coherencia.
  2. No escribir ningún escrito en su totalidad en letras mayúsculas.
  3. Respetar a otros integrantes y sus ideas.
  4. No tocar temas proselitistas partidarios (política), ni de religión; ni temas de farándula ni usar al grupo para comercio.
  5. Usar fuentes o darle referencia a todo lo que se incluya que no sea de su pertenencia.

Naturalmente hubo integrantes que no estaban de acuerdo con este intento a ordenarnos. Estuvieron los que les quejaba la idea de escribir «perfecto». Pero no era eso, se les respondió. Sino que se intentase hacerlo lo mejor posible. Estaban los que querían hacer lo que les daba la gana, aludiendo a la Libertad de expresión; sin entender de qué se trataba todo esto, de que era un grupo cerrado y que había que seguir reglas. Así mismo como se siguen, al menos en teoría, al conducer un vehículo de motor. Estaban aquellos quienes insitian en opinar sobre un candidato o un partido político o sobre Dios. Esto se prohibió porque iba a desviar el grupo. No era que en sí era no se permitía del todo, porque entendemos que el saber no abarca límites, sino que, entendíamos que iba a traer demasiadas polémicas y que las mismas iban a malograr todo lo que se había creado. A pesar de que entendíamos que si dejabamos todo al azar, habría mucho más integrantes, sin embargo, el interés, la esencia o la misión del grupo iba a morir. Y estaban aquellos últimos y es de lo que deseo hablar, plagiaban, voluntaria o involuntariamente, colocando escritos o ideas de otros sin darle el crédito que se amerita. Nunca abogamos porque la fuente fuese irrefutable, aceptábamos o aceptamos escritos hasta de Wikipedia. Y sé que muchos, que entienden muy bien lo que es dar crédito, están escépticos con esta fuente; sé de antemano que las universidades no la aceptan, sólo las de organizaciones formales o los Journals profesionales (Diarios).

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La fuente

Sobre Wikipedia he tenido casi una docena de debates en lo referente a si ésta es una fuente viable para afirmar algo. A lo que naturalmente asumo que no, no del todo; no obstante, es una fuente fidedigna en lo siguiente, no quiero decir que es mejor que nada, porque me leería algo absurdo. Sin embargo, es muy mínima la información que existe en Wikipedia que resulta falsa. Sin embargo, lo mismo ocurre en la sociedad. No es como que todo lo que se nos dice se debe tomar literalmente y defender rotundamente. Cada idea que nos llega debe atravesar el filtro del análisis, de la conceptualización, de si hay más para la verdad que para la duda. Si no pasa ese filtro, entonces no debemos usarla. Y si es que alguien nos debate la idea con fundamento, debemos retraernos. Wikipedia no es la herramienta perfecta para buscar información, pero es una, una que cada día se mejora más, así mismo como cuando los Enciclopedistas iniciaron las enciclopedias a las que todavía hoy acudimos para encontrar la verdad de la historia. No obstante, sólo eso digo, no insisto en que se use Wikipedia, pero no me molesta.

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Punto esencial del escrito

En los últimos cinco meses he visto cómo por las redes sociales ha nacido una caterva de páginas Web intuyendo tener la verdad en sus informaciones, en muchos casos sin ningún principio ni de la escritura mucho menos de las referencias. En teoría, no se debe dar una información que no se conoce a fondo, y si se hace de modo demagógico, para adquirir adeptos o tergiversar una verdad o una mentira, esto debe ser punible. Y paralelamente he visto a muchas amistades y conocidos hacerse eco de las informaciones que vierten estas páginas que no tienen ningún rigor periodístico. He visto tales titulares: «Grupo aitiano se organiza para apoderarce de Republica Dominicana», «Donald Trump va a acabar con la corrupción en República Dominicana», «Bernie Sanders ba a botal por Donal Tromp», «Hitler está vivo y vive en la casa de Margot en Maquiteria, con Cristóbal Colon y Tupac». Éste último me lo inventé para que vean la gravedad que puede alcanzar la falacia de un titular. La magia de los titulares, son capaces de manipular al lector de tal modo que, logren su misión. Y con ellos hay que tener cuidado, pero más con la idea de dónde originan éstos.

Cuando usted se encuentre con una página Web que se llame: El País, New York Times, Listín Diario, BBC, etc, vaya y lea la información que está dentro. En estas fuentes sí puede o debe. Con esto no digo que sea verídica, lo más probables es que se tergiverse parte o toda la información, yo creo poco en estos Intereses. Sin embargo, estas son las fuentes de real credibilidad. No páginas Web como: www.narisroga.com, www.dominicanofuelte.com, www.juamperes.com o menos, El lugal de la veidad, ANTIAITIANOS, Kréanme a mí, etc. Así no. Suelo escribirle, a quienes se hacen eco de noticias con fuentes raras, lo siguiente: «la fuente», «miren la fuente», «esa fuente no tiene credibilidad», «no le hagan caso a esto, miren de donde viene».

En síntesis, es menester saber sobre la fuente a priori antes de querer saber sobre la información.

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