La madeja

Por, Luis Alberto Nina

(Mi primer cuento, mi nuevo Hobby)…

—Tenía los zapatos quitados, se lo juro. Yo los vi. Había entrado a la casa porque quedé de encontrarme con mi amigo Tom. Y allí lo vi a los dos; él estaba recostado en el mueble blanco, ése que está en la sala, al frente de los anaqueles atestados de libros, y ella yacía en la orilla de un peldaño, a su frente… sin zapatos…

La madeja

—¿Le mostró sus pies? ¿Estás seguro? ¿Y qué más estaban haciendo?

—No sé. Eso, lo que le conté. ¡Le digo que la escena me pareció algo extraña! Verla a ella cerca de él y tan relajada… pero como pasé de una vez, no me percaté de nada más.

—¿Y encontraste a tu amigo?

—No.

—¡Ohh!

—Estaba en la escuela, todavía. Me había dicho que nos íbamos a reunir en su casa. No sé qué le pasó.

—¡Ya, vete, cachorro!

—¿Y mis cinco pesos?

El hombre, lánguido y sin mediar otra palabra, extiende su mano izquierda y le brinda el dinero; a sabiendas de que, lo más probable es que lo vuelva a necesitar.

—Entonces… —culmina el señor, algo me dice que éste será diferente. ¡Sí! Los zapatos… si se desnudó es que le tiene confianza…

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