«Legiones de idiotas»

Por, Luis Alberto Nina

Humberto Eco

Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas.

Si bien es cierto que aborrezco que se tilde a alguien de “bruto”, “imbécil”, “estúpido”, “ignorante”, “inteligente” o “idiota”, es porque considero que nadie lo es del todo… Nos comportamos como tal, pero no lo somos de manera continua. Es una falencia. Por lo tanto, semánticamente, es incorrecto aducir que alguien “es” ignorante, cuando en realidad todos lo somos de cierta manera y nadie lo es del todo. De igual modo, debo admitir que, por estas redes sociales se ven vainas que… ¿Cómo lo explico? ¡Estoy casi traumado! Y no hablo de manera alegórica. Por estos laberintos se ven cosas…

Legiones de idiotas

Por ejemplo, ayer me llamó uno “de ellos”: “hanarfabeto”. Después de haber leído la elaboración de uno de mis escritos (de 13 páginas); quizá hasta mediocre era el escrito… Inmediatamente fui al diccionario; a lo mejor era un concepto nuevo que se había aclarado, debía indagar como siempre intento. Y como sé que no sé mucho, seguramente pude haber estado mal interpretando la idea. Supongo que al no encontrar la definición del término, quizá quiso decir, “analfabeto” o “analfabeta”. La ironía sobra…

HanarfabetaYo de repente ando frustrado, como probablemente lo anduvo Eco. A lo mejor él más, pues él fue el del intelecto aquí. Y no es que me crea más o a ese nivel. ¡Nunca! Soy probablemente otro de esos locos que se aventura a estas cosas. Pero de ahí a aislarme a un insulto tan pueril y poco inteligente (el insulto es poco “inteligente”, no otra cosa), es como lanzarme al agua y no saber que estoy dentro de ella, y menos saber nadar. O sea, Eco… esta expresión la aborrecía, lo juro. Me parecía arrogante y poco objetiva, pero… ¡Eco! Yo me uno a tu anti–legión. Aunque pudiera ser parte de ella, ¡quién sabe! Lo más probable que sí. Ahora, yo sí quiero aprender. Cuando los grandes –o quien tiene la historia– empiezan, yo me retraigo, leo, escucho… Intentar saber más de lo que sé que desconozco es el primer paso a la partida de anónimos.

Un rapero tuvo un accidente

Legiones de idiotas

En fin, sólo hay que leer las barrabasadas que comenta la gente en un artículo cualquiera. Uno se queda boquiabierto. Es inaudito, patético, irrisorio y pendejo. Mucha de la gente que opina allí, sin ánimo de aparentar lo que no soy, de verdad que comenta “imbecilidades”. Parece que sienten que, como tiene un ordenador o celular, eso les da el derecho de alzar la voz, de que otros los lean. Y considero que es éste es un daño garrafal que le hacemos a la humanidad. La “verdad” del momento hoy se oculta entre otros nueve que decidieron salir a flote. Y no es justo. ¿Cómo puede alguien llamar a otro “hanarfabeta”? Esto de verdad no sólo ocurre en un escenario, es la gran mayoría. Eco tuvo razón. Irrita la confianza que tienen los que creen que porque se visten de dedos o de una boca deben dar su parecer sobre qué mecánica de la nave espacial resulta más viable para llegar a Venus. ¡Así no! Reordenémonos, se nos va a caer el mundo de entre las manos.

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