Lenguaje

Por, Luis Alberto Nina

¿Qué es lo que realmente conocemos?

Aristóteles dijo una vez, «Saber es acordarse». De nada sirve que digamos que sabemos algo si al momento que queremos expresarlo, se nos pierde, no nos sale. Me llega la siguiente interrogante: ¿Sabe realmente quien no tiene memoria, o mejor aún, quien tiene poca memoria? ¿Sabe aquel que no logra expresarse?

Lenguaje

La memoria

Julio Cortázar, en uno de sus escritos, «El sentimiento de lo fantástico», habla de lo que es la memoria para él, de un modo prosaico y desde la perspectiva del qué es lo fantástico, lo enuncia; al igual que, cita uno de los textos de Borges, sobre ésta:

«[…] Que es nuestra memoria. Cualquier tratado de psicología nos va a dar una definición de la memoria, nos va a dar las leyes de la memoria, nos va a dar los mecanismos de funcionamiento de la memoria. Y bien, yo sostengo que la memoria es uno de esos umbrales frente a los cuales se detiene la ciencia, porque no puede explicar su misterio esencial, esa memoria que nos define como hombres, porque sin ella seríamos como plantas o piedras; en primer lugar, no sé si alguna vez se les ocurrió pensarlo, pero esa memoria es doble; tenemos dos memorias, una que es activa, de la cual podemos servirnos en cualquier circunstancia práctica y otra que es una memoria pasiva, que hace lo que le da la gana: sobre la cual no tenemos ningún control.

Jorge Luis Borges escribió un cuento que se llama “Funes el memorioso”, […] Es un hombre que posee una memoria que no ha olvidado nada, y cada vez que Funes ha mirado un árbol a lo largo de su vida, su memoria ha guardado el recuerdo de cada una de las hojas de ese árbol, de cada una de las irisaciones de las gotas de agua en el mar, la acumulación de todas las sensaciones y de todas las experiencias de la vida están presentes en la memoria de ese hombre. Curiosamente en nuestro caso es posible, es posible que todos nosotros seamos como Funes, pero esa acumulación en la memoria de todas nuestras experiencias pertenecen a la memoria pasiva, y esa memoria solamente nos entrega lo que ella quiere».

Evolucion de la humanidad

La evolución de la humanidad

Para Heidegger, el lenguaje «lo es todo», «No existe evolución sin él». No estamos donde estamos ni somos lo que somos sin él. El lenguaje es quien nos ha ayudado a físicamente construir todo esto que hoy percibimos en nuestro entorno.

A mí todo esto me parece sumamente curioso por dos razones; la primera es que mi memoria es la más pésima del mundo, tengo tan poca de ella que, a veces hasta se me olvida el cómo la iba a criticar. Así es la vida, me recalco; continuo viviendo con las herramientas que ella me ha dado. La segunda razón es que, sin lugar a duda el lenguaje, tanto el corporal como el verbal, han ayudado a la socialización de la humanidad. Dejamos todo aquello «inhumano» que nos empezó, para estar hoy donde estamos, para ser hoy lo que somos, algo plausible, quizá. La idea de Heidegger escala todavía más, porque él se refiere, según lo que he podido razonar, a la sistematización y el ejercicio neuronal y de sus otros componentes para arribar a conclusiones, mediante la formulación de pensamientos, ideas, logros. Y claro, no se puede ignorar la idea de que el lenguaje sin raciocinio ayuda poco, ahí están los animales, por ejemplo, si lo comparamos con los humanos; lo poco que han logrado. Es por eso que digo que, la evolución de la humanidad, cuando Heidegger se refiere al lenguaje, éste se refiere a que no se puede elaborar un pensamiento, si no existe el lenguaje. En lo que debemos estar completamente de acuerdo. Una pared no crea evolución, de seguro intrínsecamente si, ésta madura y por ende envejece, se deteriora y hasta se puede caer, pero de ahí a influir de manera global como lo hacemos los seres humanos, no.

Evolucion del lenguaje

Desarrollo del lenguaje en un ser humano desde su gestación

Cuando se gesta un ser humano, asumiendo que no tenga ningún problema neurológico y le dificulte organizar un pensamiento, éste empieza conectando todo lo que experimenta en dos facetas: corporal y gestual. Ese proceso dura hasta aproximadamente los nueve meses del mismo. Ya desde el primer año, cuando nace, vive la comprensión de lo que se expone y la expresión del habla. De un año y medio a tres, el niño genera un pensamiento concreto. La evolución, no del pensamiento per–se, sino del desarrollo humano, social, empieza desde aquí, suponemos, desde el pensamiento natural, aunque podríamos decir, para verdaderamente no equivocarnos, que surge desde que el ser humano empieza a actuar en referente a lo que entiende o intuitivamente la vida le prove.

Entre tres a seis años, el niño mejora el habla; cada cultura experimenta un proceso completamente particular, cada cultura tiene sus mañas, y cada cultura retrotrae o acelera este modo de entendimiento de la vida para la persona. De seis a 12, el niño aprende a leer y a escribir, se incorpora todavía más a la cultura de turno y a seguir patrones de socialización. Ya pasado los 12, como dije arriba, el adolescente genera un pensamiento que denomino «normal».

¿Existe el ser humano desde que nace o desde que genera un pensamiento crítico?

Este es otro aporte para otras circunstancias…

¿Quién sabe? ¿Quién no sabe?

Es muy fácil decir que se sabe algo, lo difícil es expresar eso que se alude saber. Éste es uno de los juegos de la expresión; saber no es lo mismo que decir saber. Existe una mentira o una verdad entre medio de estas dos vertientes. Esa mentira o esa verdad se comprueban cuando se ha articulado –de cualquier forma que el lenguaje permite/a– y otro lo haya asimilado. Todavía más filosófico resulta la idea de la interpretación, pero tampoco nos vamos a adentrar en ese tema en este escrito… En fin, si se dice lo que se sabe, asumimos que sí se sabe.

Cuando nos topamos con personas que dicen saber algo específico, pero por alguna misteriosa razón no logran pronunciarse al respecto; séase porque la memoria les falla, porque realmente no quieren decirlo o porque no saben cómo, podemos aducir lo siguiente: el sistema lingüístico no está formalizando su función. No se puede saber lo que no se logra decir. Si hay algo que quieres decir y las palabras no te salen, teóricamente, entonces no sabes lo que quieres decir. Por más que le busques, que quieras hacer creer que sabes; no es cuestión de buscar las palabras correctas, sino las ideas… es porque están ausentes esas ideas en tu cerebro, la parte frontal de tu hemisferio izquierdo. A lo mejor se ha perdido, a lo mejor nunca estuvo…

Lo que Martin Heidegger dice es que, es el lenguaje que ha hecho de esta humanidad lo que hoy somos. Inteligentemente ultima la noción de que toda nuestra evolución se debe a esa construcción idealista en que nuestro cerebro reacciona. A ver si lo explico mejor: fuera de lo intuitivo, no existirían ideas. Una idea no es más que una visión futurista, organizada, de algo que se procura. Y es cuando la idea se construye que, entonces viene la parte material. No existe de otra forma. No se crea algo que no se sabe que se está creando.

Hemisferio izquierdo

¿De dónde surge el lenguaje?

El cerebro humano, donde nace el lenguaje y por ende sus ideas, utiliza varias partes del mismo para asimilar, organizar, y reproducir parte, sino todo, el lenguaje. El mismo se sitúa en el área de Broca y el área de Wernicke, en la parte frontal del hemisferio izquierdo. Aquí se genera y se comprende el lenguaje. Sin estas dos áreas o la ausencia de una de ellas, todavía viviéramos, teóricamente, en la prehistoria.

Fuentes (Etapas), (Cortázar)     /     (Fotos)

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