“Leyendario”

Por, Luis Alberto Nina

No sabía más nada que caerle bien a las mujeres que vestían cabellera de color negro; y de colores castaño, rubio y de otros más. ¿Y cómo lograba esta hazaña? Empezaba con pronunciarles mi nombre completito, e inmediatamente me adentraba a las leyendas. Comenzaba con una leyenda que vi una vez escrita por ahí; aunque era más bien un mito griego… Luego entonces vienen las otras. Casi nunca estoy preparado para las otras. Ed algo así como, lo primero que me viene a la mente, lo expreso. Y lo hago de tal modo que parece verídico. Recuerdo a mi Flor decirme una vez, “me encanta esa leyenda”. A lo que le repliqué, “dime más”. Ella concluyó con lo siguiente: “Luis, yo no sé de leyendas”. Ya después de eso, me fue fácil decirle la verdad…

Mitología

“Según la mitología griega, los seres humanos fueron creados originalmente con cuatro brazos, cuatro piernas y una cabeza con dos caras. Ante el temor de su poder, Zeus los dividió en dos seres separados, condenándolos a pasar sus vidas en busca de sus otras mitades”. Repito, una historia que abre lo que sea…mitologia

Luego salto con “las otras”, las mías…

La siguiente leyenda es la de los caballeros misioneros:

Dice la leyenda que todos los caballeros tienen una misión, y que en su odisea, para alcanzar los besos de una de ellas, se juegan la vida o la muerte. Pero los caballeros atuendan sus figuras con armadura y espada bastarda, bastante alargada, y comen chicle. Comen chicle hasta que culminan el combate. Si el chicle es tragado también pierden el combate. Ya al finalizar el enfrentamiento, deben mostrarle al rey, el chicle. En caso de no hacerlo, se les da la opción de besar a un hombre o perder la vida.

Otra leyenda revela que hay poetas que andan de día; y aunque pocos hombre comunes llegan a reconocerlos, todos siempre los sienten. Y a veces, a éstos les da con escribir párrafos románticos llenos de oraciones enamoradas…leyendaOtra leyenda más es que, si se pronuncia el nombre de uno, de atrás para adelante, por tres trillones y treinta y cinco veces; ni una menos ni una más y sin equivocarse, una sombra de los recuerdos de uno aparecerá en los sueños y dará un beso tan apasionado que, cuando uno despierte, se creerá que se sigue durmiendo. Esa misma leyenda dice que, las leyendas nunca mienten. Y yo, como fiel discípulo de las ganas y de los líquidos quiero creerle…

leyendarioLos amores recíprocos; ésos dispuestos a encandilarnos la existencia con cumplidos, con besos y con tantos sueños, no andan por ahí rodando “a la vuelta de la esquina”, como dicta la leyenda. Más bien, éstos no existen, nunca han existido. Son la mera efigie de cuentos de hadas que nos contó el tiempo y que aún no se desatan en la espera… Estos amores no existen, al menos no por sí solos, porque viven callados entre el abandono de la suerte y las orillas del querer. No existen porque esperan, no se arriesgan a todo… Es por eso que para que tenga sentido la idea del sentir, hay que buscarlos. O sea, a estos amores hay que crearlos… Fin de leyendas, por ahora…

La verdad es…

Como pocos o casi nadie conoce de leyendas, es fácil decir lo que sea. Como tal, para agradar, yo siempre me las he inventado. Y resultan. Se los juro. Resultan… Y lo he hecho de un modo tan suspicaz y con un toque especial de delicadeza que, sería imposible no quedar encantado por una de ellas. A todas he intentado decorarlas con la misma precisión romántica y osada… parece ser que puedo adjudicarme el título de Leyendario.

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