Más Dictadura o Golpe

Por, Luis Alberto NinaSi hay algo a lo que más le temen los déspotas de los pueblos es, a perder el poder. La pérdida del poder generalmente se conquista a través del derrocamiento de las raíces de la autoridad. O sea, la tiranía caduca por el Golpe de Estado, que se logra siempre, con la ayuda de las fuerzas de seguridad de ese mismo Estado; llámese, la milicia y/o la policía.

Todos sabemos que en la República Dominicana, tanto los cuerpos castrenses como la Policía Nacional, contentos no están. Es más, el resentimiento que tienen ha escalado al hecho de que algunos oficiales renuncien, y/o sean despedidos por verse en la obligación innata de expresar la frustración que les alberga al igual que a sus familias. El solo hecho de saber que en países como Honduras, Guatemala, Nicaragua y hasta Haití, de similares posiciones, ganan mínimo el doble que los del Patio… es para alarmarse de vehemencia y que se vuelquen a las calles en protestas. Pero se les prohíbe cualquier queja; así como se les prohíbe votar, igualmente el que formen una Unión y el que opinen de su pesadumbre. Hoy mismo, el Ministerio de Defensa emite el siguiente comunicado: «Prohíbe a militares expresarse en medios y redes»… Esto es parte de los efectos de las extremosidades del susto por perder el poder, y los «puyones» de la dictadura en la que vivimos.

Y nada de esto le es ajeno al Cesar, el Oficialismo lo sabe más que cualquiera de nosotros. Sabe que al pueblo le sería más fácil derrumbar al Gobierno, si se involucrasen el Ejército Nacional Dominicano y la Policía Nacional. Es por eso que leemos esta semana que al menos a la Policía, el Gobierno le acaba de aprobar un aumento de salario. Sin embargo, la miseria de aumento de la que se habla es la que lleva a éstos a ganar la mitad de lo que ganan los policías de los países mencionados arriba. O sea, que hoy, hasta que salga el aumento, todos ganan casi un tercio menos… que lo hace más humillante. ¿Y a qué se debe la voluntad del Emperador? La pregunta debe ser, ¿a qué le temé?

Y para agitar todavía más, paralelamente en estos últimos meses hemos visto la animadversión de varios gremios, han salido a quejarse por los bajos salarios y en defensa de sus conquistas, y lo han hecho de una forma masiva. A los médicos, se les prometieron avances, pero éstos llaman a seguir luchando por más; y el viernes pasado, los maestros hicieron una protesta impresionante que sé que –a las malas– les obtendrá beneficios. A todo esto, hay que decir que lo que el pueblo ha logrado con sus Marchas e insistencia, principalmente la clase media del país, sin obviar a la trabajadora, los religiosos de verdad, y a la pobre, nunca antes se había visto en nuestra historia. De manera que, el pueblo, puedo decir sin ánimo a equivocarme, está despertando; y parece ser que a este monstruo avivado, ya educado de los matices de la trampa, nadie podrá detenerlo… Éste lo único que exige es que las instituciones del Estado hagan su labor, que funcionen. La impunidad nunca va a eliminarse si cada quien no hace lo que le compete. Además de que, el pueblo está hastiado de tener que perder su riqueza en las garras de unos oportunistas mafiosos. Y si la milicia y/o la Policía mantienen ese descontento, y deciden ponerse del lado del pueblo, empezará un cambio emblemático que dará inicios a la física de todo ese progreso que ha adquirido nuestra nación, que hasta ahora es «invisible».
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