Las guerras y sus honorables

Memorial day

Por, Luis Alberto Nina

Memorial day

Yo soy antiguerra. Y lo he sido siempre. Quizá algunos pescozones nunca están de más, pero la muerte, morir por X cosa no le veo sentido. Ni la muerte ni la tortura. Ni por deber ni por amor. Y mucho menos morir dizque por una tal patria. Hasta el siglo XX esto era honorable, un gesto de “bravitud”, de elogio o integridad nacional. Hoy, en el siglo XXI, es algo no muy sabio. No hablo específicamente de quienes de manera directa luchan las batallas, que lo único que hacen es ser responsables con sus funciones, seguir órdenes de sus superiores, dar para delante cuando ya están sometidos al pantano; sino de aquellos que las inician, las permiten, las aplauden. Lo que a mi parecer es incorrecto hoy –como seres humanos que somos– es que nos estemos destrozando los unos a los otros, supuestamente por diferencias ideológicas, por algo material, por lucir más grande que ellos… Defendernos es una cosa, pero a la vez, como dice Gandhi: “Ojo por ojo y todo el mundo quedará ciego”. Tampoco debemos llevarlo al extremo. Dos extremos es la inminente separación de los tiempos, de todo este trayecto en que la humanidad se ha incluido más. Cada vez, teóricamente, estamos más pegados porque somos más humanos; cada vez más, acudimos al respeto, al dialogo, a las interrelaciones con el mero fin –no sólo de pasar un buen rato– sino de superarnos. No somos los cavernícolas que éramos hace más de diez mil años. Nos hemos superado. Y tenemos que mostrar esa superación. ¿Por qué es tan imposible quedarse fuera de la foto, ser segundo? ¿Qué es lo que intentamos con este mundo?

Los cristianos, que son bastante en Occidente, le dan a algunos pasajes de la Biblia la interpretación que merece… una que alude a que, si alguien te hace un mal, no le pagues con la misma moneda, ponle la otra mejilla, si es necesario… Y a pesar de que sabemos lo que se acaba de leer, que reconocemos qué importancia tendría esto, todavía no lo aplicamos a nuestro diario vivir. ¿Por qué tanta falsedad?

GuerraRecuerdo que le decía el director de cine, Michael Moore, a un comentarista republicano, Bill O’Reilly, súper religioso y a la vez aficionado con las guerras, ¡qué incongruencia! Que si él quería más guerras, ¿por qué no mandaba a uno de sus hijos para las mismas? O ¿por qué él mismo no se enganchaba a la milicia e iba a que le mallugaran una pierna o quizá hasta la muerte? Claro que no hubo respuestas más que desvío del tema. Nos encanta que otros hagan lo que nosotros no hacemos ni haremos. Tú deberías esto, no yo. Sólo tú. O el típico, si yo fuese tú… ¡pero es que no eres yo! Por eso no pensamos iguales. Y sobre las guerras, yo no quiero batallar, que otros entonces no lo hagan, que no se inicien de por sí…

En este Día Memorial, en que Estados Unidos celebra y honra las almas caídas en combates militares; en busca, hasta cierto punto, se puede decir, de una supuesta defensa de la nación y/o de otras… Hoy se les aplaude a todos aquellos que dieron sus vidas en la búsqueda de respuestas de la egolatría de nuestros incisivos mandatarios. No existe peor lacra social que aquella que incita al conflicto y luego se esconde y esconde a los suyos. Los generales de antes eran los primeros en las filas de la batalla; por eso el respeto, por eso la obediencia de sus batallantes. Los de hoy, usan el dinero y la ciudadanía de un pueblo miserable, lleno de problemas personales, de confusiones, de esperanza… Y estos mandatarios del carajo, se inventan un conflicto y arman la guerra… mueren otros. ¡Malditos! Nevertheless, hoy yo también saludo a todos los combatientes que han sacado la cara en aras de una mejor nación, aunque no un mejor mundo. Sus inspiraciones de todos modos son meritorias, aunque no compartamos la misma filosofía ni el procedimiento. ¡Un aplauso a quienes han conocido de estas luchas!

Fuente (fotos)

Redes Sociales

Comentarios

Comentarios

Tagged on: