Mi Sensibilidad

Por, Luis Alberto Nina

sensConversando con una gran amiga, le comentaba que mi “felicidad” era necesaria, oportuna, y que estaba siempre conmigo, a pesar de todo. Le decía que consideraba este ideal la única forma en que se debe vivir: dispuesto y agradado con lo que sea que se tiene para la lucha. Le hablaba de mi sensibilidad; a lo que ella me comenta, “pero fuera de los poemas, eso se ve poco en ti (sensibilidad), porque eres fuerte, parece que nada te hace daño”. A lo que le replico: cuando debato algo, que es filosófico, nunca lo tomo personal. Y entiendo perfectamente el hecho que la otra persona quiera tener la razón. Comprendo bastante ese ciclo social. Créeme, es más, valoro el hecho que se luche por lo que se quiere. Sobre lo otro: entiendo que el mundo aún no está realmente listo para arribar a la “verdad del momento”. De modo que, me conformo con todo lo otro…

Ahora, continué diciéndole: cuando se me dice que soy un ladrón, por ejemplo, nunca lo tomo a pecho. No me hace daño. Entonces, aparento el individuo más fuerte de la bolita del mundo. Y ocurre esto porque sé que no soy un ladrón; ni siquiera teóricamente lo soy. Mi ética no tiene parangón. Ahora, cuando un niño me dice, “Pero Luis, tú me lo prometiste”. Entonces ese reaccionar me parte en dos. No encuentro dónde meter la cara, la vergüenza, mi falta deontológica.

Soy sensible con las cosas que considero que debo hacer y no hago, que debo decir y no digo, que debo callar y no callo, etc. Intento ser un ente socialmente responsable, pero empujando siempre todo lo que considero innecesario de/en esta vida. Sólo eso. Ah, y a veces me da con reírme de cosas pueriles, pero sólo a veces.

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