Feliz cumpleaños, Mi Caramelitos

Por, Luis Alberto Nina

Nosotros éramos todavía más cursi, más aventados a cualquier maña, a cualquier queja. Quizá sea la edad que nos tenga así, con un lápiz en la boca, sentados, sostenidos de las manos, sí; pero más serios… hoy vemos que te lanzas a aquel lugar, parecida al antideseo, al desentendimiento de tus metas, a una leve y perenne escapada en que nada resulta. Eso a mí no me gusta, me incómoda… éramos más torpes que nunca, tuvimos una temporada llena de ilusiones totalmente inverosímiles, de misterios utópicos, del suceso de algo premeditado, pero incierto. Éramos más que hoy. Lo éramos. ¿A dónde se ha ido toda esa energía?Rossy Nina Cumpleaños

Lo que expresé arriba pudiera ser nuestra realidad, y parecería verídico el cómo la defino. Pero no la es. Recuerda que tengo la disposición de inventarme lo que sea y ponerle sensación… por ejemplo, ayer fuimos poesía, es cierto; hoy somos un canto, la rueda de una película sin fin. Ayer fuimos principio, de eso no hay alcance; y hoy somos historias y escritura, somos pólvora. Así de melodramático. También ayer fuimos silencios repentinos y latentes, hoy somos el ruido de algo bien fuerte, que empuja, que intenta, que inventa, que se mece y enloquece. No hemos cambiado en nada más que en lo que debemos, tú no has cambiado en nada que no importe. Y por eso sigues siendo para mí aquella Cara que tanto quise, que me enloqueció y se adueñó de todos mis más íntimos momentos. Por esa cosita te quiero, por ella y por mucho más…

Hoy se encuentra de cumpleaños mi personita favorita, mi compañera, mi gran amiga, mi colega, mi esposa, la que más me tolera y se queda; hoy se encuentra de fiesta una mujer sumamente impresionante. Hoy es imposible existir y no hacerlo para ti. Pero no sólo hablo de mí, sino de todos aquellos que nos hemos topado con tu efigie, con ese ímpetu en que la vida carga tus alas y deja sus huellas. Hoy te celebramos un tiempo más de vida, el conjunto de varios momentos eternos en que has hecho -de cada uno de los que tocas- algo sumamente emotivo. De verdad que es un privilegio tenerte cerca. Y más de mí, tan cerquita, que somos ya uno. A veces me pongo a pensar en cosas como: ¿por qué te casaste conmigo, con un hombre tan insoportable? ¿Por qué toleras todo lo que hago y nunca has intentado cambiarme? ¿Por qué eres tan persistente en las cosas que sabes, que deseas, por las que luchas tanto? Sin duda que todo esto tiene una sola respuesta y no es siquiera tú. No. Sino el alma que te guía. ella está adiestrada a convertirte en la mujer que eres, a mostrar de sus gestos, a actuar de bien como lo haces con todos. Y sabes qué, eso vale tanto para mí como para el resto de aquellos que se te acercan y nunca quisieran abandonarte. Porque así es que eres, resistente, llevadera, eterna. Y te doy las gracias por eso, porque –a pesar de que lleva 35 mañanas que no llueve– la primavera sigue creciendo; sus flores siguen escapándose. Nadie para ese alejamiento de la niñez, la voluntad, el riesgo… a pesar de eso, seguimos en esto, seguimos…

GarfieldEsta vez no planeo escribirte más de la cuenta, aunque sabes que contar no sabemos… No obstante, hay algunos puntos que no quisiera obviar, como, hacer remembranza de aquella vez en que –por primera vez– te hice “El caramelitos”. Tenías que verte, el cómo te sonreías… ¿Alguna vez te he hablado de tus escapes? Tu sonrisa, por ejemplo, ese pegote osado y acaramelado, vulnerable y ocurrente; a veces se le van unas carcajadas que lo callan todo, pero –para que veas como es el arte de aquellos, aquellas, que lo atrapan todo– haces que uno se enrede también en éstas. Tus sonrisas… ¡Qué sonreír más tierno que posee tu alma! Bueno, te decía que, te sonreíste tanto con aquellos movimientos de tu prometido que, sabía que no ibas a poder rechazarme. Lo tenía todo planeado: te hago reír tres veces corrido, me pongo una peluca de Pink, lanzo dos patadas y sello la conquista. No sé si fue en un sueño el baile que te hice de Pink, pero lo hice. Y eso no se puede negar. Dímelo a mí, “Que he soñado más de lo que he vivido”…  Mi Caramelitos, “El caramelitos” tengo tiempo que no te lo hago. Pero no es por nada fuera de lugar. Échale la culpa a Yasmine. Sí, ella tiene la culpa de todo, de todo lo malo es ella, ella, sí… Si vas a reaccionar, hazlo con ella. No te preocupes que, te ayudo a ocultar el cuerpo… Total, todos creerán que ella anda para Tampa… Nevertheless, lo que sí te prometo es que, este año habrá más “caramelitos”, desde hoy; para cuando leas esto ya te lo habré hecho varias veces, sé que te hará la mañana. Y no, no es un reemplazo por la Gargantilla aquella. No me olvido de las cosas que “prometo”. No y no. Muchas veces no. A cada cosa le doy la importancia que amerita. Y, por ejemplo, cada brillo, si tiene que ver con vos, lo separo. Aunque debo admitir algo que no quisiera que tomes a mal. Dicen que hasta el brillo más eterno, así, como la piedra filosofal de un alquimista aventurero, si no la sabe almacenar, pueda ésta perder su estrategia. Y no quiero dañarte la mañana, pero puede que esto haya ocurrido. No sé. Hace literalmente dos minutos y 16… 17… 18 segundos, que saqué la cajita donde mantenía “el brillo”. Y no sabes lo que pasó. Y no fue la lluvia tampoco; tiene –como 17 días y 70 noches– que no llueve soledad. Mucho menos fue la dejadez. Te lo advertí: “ve y búscala, allí está”…

La verdad es que no sé cómo es que todavía dudas de mis creaciones. Si para este entonces todavía dudas de mis dificultades es porque te son necesarias unas vacacioncitas. No sé si sea la mejor temporada para eso, por lo “obvio”. No obstante, de que algo necesitas para que rebusques toda la casa, sí. Por el momento te diré lo siguiente: allí todavía estaba la Gargantilla. Al lado de un CD de Paulina Rubio que te dejé también. Lástima que el CD sigue igualito, el malvado ése. A lo mejor fue Paulina que la oxidó. Es una pena que te tengas que enterar a través de este proceso. Nunca hubiera querido admitir que semejante perla… No. No es de perla tampoco… que semejante brillo lo iba a opacar el tiempo. Ni fue la lluvia ni fue la Rubio. Especulo que fue las tantas noches que surgieron y que se descuidó el aprecio. No me creíste cuando te dije que te inclinaras y buscaras más, que detrás de una de las esquinas favoritas de nosotros, existía un pedazo de papel que tenía la información del lugar donde irías a Encontrarla. Te lo puedo admitir ya. Total, se hizo tarde para la Prenda. El papelito se leía de la siguiente manera, sus letras un poco borrosas, ansiosas y fatídicas… No, mejor no te digo nada. Es mejor así, de esa manera puedo usar este episodio para otro fin… Lo que sí quiero que sepas ahora es que, la Gargantilla no es por interés mío, sino por la obscuridad. Te la había dejado allí. Si buscaste y nada, fue porque no buscaste bien. Y si buscaste bien, debiste buscar mejor. Recuérdate que yo no digo mentiras. Puede que exagere un poco, soy un hombre hiperbólico… puede que desvíe las cosas de un ápice de la realidad, pero de ahí a inventarme algo y que no sea cierto. Bueno, lee esto de nuevo… 😀

Rossy y Luis

Sin ánimo de extender esto, de nuevo lo expreso, porque no es de mí que debemos hablar aquí, sino meramente de ti, de mi querida y valorada compañera de vida, de Mis amores, de mi Morena, de quien siempre está ahí para mí, para todo; tan cerquita de mí que no hace falta ni indagar, ni quedarse, ni gastar, ni inventar. Tus maneras son el canto de mis días. Como cuando me he enfurecido por algo, te llamo a ti, sé que me vas a calmar. Cuando me agoto, te llamo a ti, sé que me vas a dar energía. Cuando necesito editar, llamo a María, aunque nunca está para mí esa niña. Sólo me dedica seis horas al día y ya… Y así no va a poder nunca ser mi amiga. Yo que le advertí que la presión de ser mi mejor amiga iba a ser peor que quedar embarazada por 57 meses. Se lo advertí. Pero creo que ha pasado la prueba, no la debo juzgar. Al menos no tanto. Un chin más… sí… No, mejor no… Y cuando tengo algo que decir, te llamo a ti; cuando necesito un abrazo, me buscas tú a mí. Me conoces, me ves de lejos y acercas todos mis pedazos, los contra-traes; me encuentras solo y me acompañas, me pierdo y me buscas. Sin ti es como si yo estuviera totalmente ausente, porque solo suelo andar… Ya sabes que eso es algo biológico de los que son como yo, los solitarios: torpe y atareado, inútil y analfabeto… Lo que pretendo significar, no sé si me doy a entender, sabes lo confuso que aparento, es que, tú eres como el teipi que nunca se acaba, como la voz que traduce el premio; o como la loca del barrio, simplemente única. Y por esta chispa también te quiero…  Y es así que te quiero, enterita como eres, con tus virtudes, con tus encantos, con tus maneras, con tus fortalezas… estoy loco por decir que, te quiero con tus “imperfecciones”, pero es que no las encuentro. Si hasta lo agrio me sabe a bien; sabes lo que me gusta el picante… Eres ideal para cualquier Luis Alberto Nina, de Hwrrera. Lo eres. Y por eso nunca te descuido, por eso nunca me pierdo cuando se trata de “vosotros” (Carmen me enseñó que no se dice así, pero como soy te’tarudo, lo seguiré diciendo. Me gusta cómo suena…) By the way, me gusta cómo suenan algunas cosas cuando las intento; raras y atrevidas, contiguas y asustadizas. Por eso la furia mía con lo que se debe acel (así mal escrito)… y cómo nunca pude ser músico, a pesar de tener esta celestial y envidiablemente “boccelica” voz, ni modo… Me conformo y no me líquido. Creo que mi talento artístico va más allá que tocar una tambora o dizque un tal violincito. Es más, porque me he inspirado, esta noche te voy a “melodear” los oídos con un repertorio de canciones en mi voz. Sé que tienes que estar emocionadísima. Sé que quieres que use el Karaoke, y puede que sí. Puede… Aunque tengo que terminar de editar, ya sabes… sé que estás que no lo puedes creer (no te a tr e va s a de cir na’).

¿Dónde me quedé? O sí, ya sé. Que tus formas son parte de mí, que nos unen; que, aunque seamos tan distintos y de países distintos (recuerda que vivías en un monte, donde las culebras saltaban de extremo a extremo, con una chinola en la boca enterrada en dos dientes. ¿Has visto alguna vez a una culebra comiendo chinola? Supongo que sí. Incomodísima situación de mirar y de ella intentar. La última vez que vi una fue en la Amazonia. Había ido a ese lugar a buscar “cuaba”. Sabes lo mucho que me gusta el olor a madera quemada, en especial a ese tipo. Te digo que no encontré nada. En esas tres semanas allí, de neófito montañés aprendí tantas cosas… La culebra era roja y tenía una cola bastante fina. Era esbelta y misteriosa. Aunque déjame decirte que yo a las culebras me las echo en un bolsillo. Al menos en mis historietas. A ésa la vi y me eché para atrás. Y estaba ahì, quilla’ con su chinola metida en un colmillo. Te digo que las culebras son una cosa rara,  y no porque se arrastren permanentemente, sino porque se quedan mirando a uno como que se lo quieren comer. Esas locas, creen que se pueden comer a un ciudadano entero. Locas ellas… Ése día fue la última vez que vi a una de ellas comiendo chinola. Te digo, no creo que vuelva a ver otra, no porque me dé miedo. Imposible. Soy bravo hasta con las arañas; sino porque no. Soy muy decisivo, ya sabes. Digo no y es si. Digo, no. A veces me confundo cuando invento… Te decía que tú eres de uno de esos montes brasileiros y yo soy de la ciudad (no va yas a res pon der a esto. Ni Yen cy ni Ju li ssa)… y con esa olímpica diferenciación de estilos, nos queremos, nos valoramos, nos respetamos, nos ¿qué más? Mira, ya son las 6 de la mañana, debo irme… para finiquitar, por ejemplo, fuera de dónde somos, a ti te gusta Shakira, a mí me gusta Cheo; a ti te gusta suceder, a mí empezar; a ti contener, a mí soltar; a ti… bueno, la bronca es que a ti te gustan vainas que a mí no necesariamente… Y yo creo que es en esas pequeñas diferenciaciones en que concatenamos al azar y sin retroceso. Es algo así como, yo construyo y tú decides; tú compras y yo arreglo, tú te meces y yo te soplo; yo cobro y tú gastas. Ahhh, ya me quillé… Tú gastas… hasta ahí eres divina, no sabes gastar… Eres sensibilísima y ya la vez piensas en otros hasta primero que tú misma. Eso eres, una mujer del mundo y para él. Ayudas y ni cuenta te das. Como por ejemplo, cuando te levantas y lo primero que haces es sonreír…

Ahora sí me voy. Te me cuidas, el día es largo, da para todo. Espera una sorpresa de mí hoy o mañana o de aquí a un año o seis.

¡Feliz 26 años! Love you!

Tú morenaje

 

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