Felicidades, Mi Flor

Kristy, Mi Flor

Por, Luis Alberto Nina

Pudiera pasarme la vida entera explayándote lo enorme que te quiero, que nunca dejar irte quisiera. ¡Quién te conoce! Quién conoce cosas de ti, de esas que cargas muy adentro de tu pecho, muy adentro de tu pasado, nunca quería dejarte ir. Nunca… quizás se resuma todo esto definiéndote de la siguiente forma: eres una flor, Mi Flor. Algo tan pero tan delicado, vulnerable, que hasta para besar, hay que hacerlo con cuidado. Eres sin dudas una flor, por eso te llamo así… Tan adorablemente especial, tan tú, tan todo lo tuyo y tus manías, y tus momentos, y las cosas por las que vive tu alma.kristy, mi editora, floristaHoy es la fiesta de tu cumpleaños y sólo se me ocurre sonreír. ¿Y cómo no sonreír recordándote sonreír? Vives tus alegrías, vives tu silencio, vives tu lejanía y vives a quienes te viven… Eso lo admiro como admiro tanto las puertas que se quedan abiertas. Admiro que seas tan consagrada a tus cosas, a esas cosas que cuando te amarran, te cargan a lados que prefieres callar por fuera y gritarlo todo por dentro. Por esto te quiero, por esto; porque sé que tienes todas estas pequeñas cosas que pocos ven, pero que el mundo siente. Y también te quiero porque eres para el mundo, cuando éste te necesita, eres para la vida de otros, de todos; eres para el silencio de dos pajaritos que flotan a su flor y se alimentan de ella. Eres tan leal a las mariposas del jardín que decora tu hogar. Eres tan sensual a tu vida, tan alegre a tus amaneceres, tan quieta a tus emociones. Y por esto también te quiero, porque eres tú una mujer extraordinaria. ¿Cómo no quererte así, como te quiero? ¿Cómo no querer quedarme hasta siempre? Te dije una vez que aunque me mandes a matar, nunca me iría de tu lado. ¿Y sabes por qué esto? Porque vi las espinas debajo de tus flores, porque el brillo que existía encima de ellas… porque sabía de sus olores, y porque sabía qué habían más, que algún día irías a mostrarme. Y eso es exquisito, eso es formidable, eso es impresionante. Y por eso también me quedo y te admiro…

Mi Flor, mi Kristy, ¡la Chinchilla! Dime, ¿qué no te he dicho de mí? ¿Qué? Si hoy no somos mejores amigos es porque tú nunca quisiste. No aguantaste todo esto… (Ahora escucho la música que tanto nos gusta de J.L. Perales y se me salen las lágrimas). Te quiero amiga, te quiero enorme. Y aunque a veces ya no te busque de la manera que sé buscarte, que hasta doy miedo de lo intenso que soy; sabes que por allí ando, en las mismas orillas, con penurias similares. Lo que pasa es que, hay veces que hay que arreglarle las alas a otras mariposas. Y también tengo vida detrás de este muro… Pero sabes que te quiero como se quiere a lo que se quiere, con un poco más de esa intensidad. Te quiero como se quiere entre el silencio, entre algo que se desea hacer y coge uno miedo. Te quiero. Y no sé si en estas felicitaciones logre lo que pretendo, pero no me importa, porque sólo escribo, como si te tuviese de frente y te escribiera cosas que quiero, que me gusta decir, que digo, que quiero que leas, que te lleguen o que se queden donde guardas todas las cosas que más pretendes… Hoy es un día especial para ti, para mí, para todos aquellos que más te queremos, que te valoramos. Y no me da susto decírtelo de todas las maneras que el momento que te dedico ahora, resulte. Te quiero, amiga mía, amiga de mis cosas más intimas, amiga de toda esta burbuja de sinceridad que nos arropa a ambos; donde somos confidentes sin reclamos, con solo la esperanza de que detrás de tantas aventuras existe una verdad que lo va a mermar todo, que va a arreglarnos la existencia. Y sabes que aunque no sepamos realmente en donde iremos a parar, sabemos que conversar de la forma que lo hacemos, que entendernos de la forma que lo hacemos, que tolerarnos de la forma que lo hacemos, es uno de los principios más fundamentales de la amistad, de querer quedarse. Y eso lo aplaudo en ti. ¡No sé cómo me toleras! Si soy insoportable. Y como te dije: yo no llego a las vidas de las personas a quedarme, yo llego, toco y me voy. No porque sea realmente mi misión, sino porque es mi esencia, quizás… No hago nada en el mundo de aquellos que tienen la vida hecha, solucionada, esperanzada. Sabes que ese no es mi enfoque, sabes que me gusta lo diferente, que me fascina quedarme y dedicar… Y creo que ambos cargamos con esa especialidad, que nunca terminaremos de arreglarnos, estamos destinados a todo esto que no entendemos y, según la leyenda de lo complejo, no queremos entender…

Sigue Perales haciéndome pedazos de emociones… Pero continuaré.

Todavía recuerdo aquella nochecita, un poco antes de irme a soñar, que te acercaste a mí y me dijiste que te encantaba esa “Mariposa azul”, que era tu flor favorita, que era tu poema favorito. Y yo que lo había echado a la basura. Sabes que soy malo para detectar estos poemas que llegan. Sólo los escribo, mi vida siempre anda un paso delante de mí mismo; escribo y dejo ir…  Y ya… Y recuerdo que lo leí y opté por ti colocarlo en el Libro. Y eso hice. Y luego recuerdo que recibí un audio tuyo, en que lo cantabas. Y lo hacías de una manera tan asombroso que se me salían las lágrimas conocer la historia de aquellos Dos. Nunca supe lo que dije en el poema, pero recordaba la historia. Recordaba el anochecer de ella; pero escucharlo de tu imagen, fue debilidad para mí. Me encantó de tal modo que no paré de sonreír. Dije: ¿y esa es la historia de Ella y Él, tan grande? Recuerdo que luego hablamos y hablamos y hablamos. Creo que volvimos a hablar una vez más, hasta hoy. Que algo de ti me capturó la primera vez que te vi; quedé mudo, la segunda, la tercera… Recuerdo cuando me dijiste que eras imposible, y que yo –por quedarme– era importante en tu vida, que yo era importante en la vida de tu mente, que era alguien importante para ti. Eso me gustó. Nunca te lo dije entonces, pero me gustó. De verdad que me gustó. Sabes, a uno también le encanta que le digan que uno sirve de algo o para alguien. Y sentí todo lo que me dijiste. Te creí. Y más porque actuabas como hablabas. Por intercambiar pareceres conmigo, lo dejabas todo. Casi todo. Y sin imponer, eso siempre dice que te agradaba mi compañía, mi amiga incondicional.kristy, mi editora, florista

Ver video de “Mariposa Azul” en la voz de Mi Flor

¿Por qué no eres mi mejor amiga? Porque no quisiste… Te lo dije ya… Me conformé con mi mensa (sabes que ahora mismo quizás ella lee esto, si lo llegué a poner en  mi muro, y está molestadísima con lo tierno que te hablo. Lo que pasa es que a mí no me importa lo que piense nadie de mí con otros, con otras. Yo soy yo y como siempre te digo, no escondo emociones. Todo lo que siento, lo expreso y quien se moleste, que se moleste. A nadie intento hacerle daño directo; indirecto, eso no puedo controlarlo… No soy de nadie ni seré nunca de nadie. Soy de la vida y de sus condiciones. Y tú lo sabes, eres víctima de tantas condiciones. La mensa de mi vida debe estar molesta porque soy tan… contigo… Pero el hecho de que es mi amiga de todas mis confidencias y de prestarme dinero, sabe también quien soy, y me quiere todavía más por esto, porque no soy doble cara ni actúo algo que no soy)… Y por qué tú no eres ella, hoy. Porque en vez de tu cuidar a otros, siento que a ti debe la vida cuidarte. Eres una mujer no sólo esplendida, sino que ameritas muchos abrazos, muchas flores en tu jardín, muchos “te quiero”, cuando no los estás esperando. Y no creo que tengas tiempo para mis problemas, que son bastante hondos. De todos modos, si de algo sirve, tienes algo característico que pocas personas tienen, y sé que no te gustan las posiciones, pero sabes lo que te he dicho de la Musa y de quién amerita un libro, de igual modo, sabes de las confidencias que te he contado. O sea, juegas ambos papeles que nadie jugaría nunca. Es difícil entrar tan adentro de mí de una manera tan natural. Y por esto también te quiero, por las cosas que haces y no sé de dónde vienen. Eso hace que uno se quede mirándote y se pierda entre todo el enigma que borda tus vestidos de flores…

Estas letras me las escribiste en un momento cualquiera, y tu talento es exquisito, te lo he dicho (es un escrito de tu Rubí):

Hace varias semanas sucedió un hecho importante en mi vida, vi como la realidad me cerró las puertas y bueno, tuve tiempo de más para pensar en nada. Pasé las mañanas y las tardes asomándome a la ventana, viendo los pajaritos volar, ofreciéndoles alimento; pasé tiempo escuchándolos, rescaté un carpintero bebe… Y entre tanto, una mañana apareció una pequeña coneja en el patio de la casa, entre el limonero y los plátanos; ahí estaba la pequeña, comiendo. Le pregunté al vecino de dónde era esa hermosa princesita y entre los dos nos encargamos que llegara a la casa de donde había salido. Pasaron dos días y otra vez la pequeña en mi jardín, y fue así por muchos días. Una noche supe que esa pequeña no tendría donde dormir; la habían abandonado, le cerraron las puertas de la casa donde vivía, por no darle un bocado de alimento, y ella tan pequeña -pasando las noches sola- defendiéndose de perros y gatos… Descubrí también que ella no estuvo sola, que eran seis como ella. Al parecer, los demás murieron quizás en la boca de algún animal… Ella era la única que quedaba y como imaginarás, la busqué; mi hermano me ayudó una tarde a traerla a casa, le di comida, agua, abrigo, un techo, cariño y un nombre. Aquí todos estamos encantados con la pequeña Rubí. Ya le construimos una casita; es juguetona, comelona y chineada; le encanta que la acaricien. En fin, estoy encantada con Rubí, aunque me ha dado trabajo.

¿Fascinante, ahh? Sólo tú  pudiste escribir algo como esto, tan de tu Jardín.

Hoy es tu día de cumpleaños y sólo pretendo felicitarte por existir, por lograr quedarte con todos nosotros un año más. Eso dice mucho de ti, de lo fuerte que eres, de lo mucho que persiste en esta porquería de vida que vivimos todos, que tiene sus cosas lindas, como El Jardín de Tus Mariposas. Y eso es suficiente, Mi Flor, mi Kristy adorada.

Ahora, detengo mis dedos, pero dejo que mi corazón continúe latiendo por ti, por esa gran amiga que tengo, que me hace la soledad, alegre. No sé cómo decirte que te quiero, si sólo tengo este reguero de letras para intentarlo; quisiera abrazarte, abrazarte la historia.

Te quiero, Mi Flor

Luis Alberto Nina

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