Madam, tu cumple

Por, Luis Alberto Nina

Hay pocas veces que aparecen cumpleaños como éste, que la conjetura logra que a uno le entre una contentura portentosa que no quede más que irradiar lo atrevido, y seguir contándole a la vida lo hermosa que ha sido ésta con traerte a tan cerquita de uno. Y hoy es uno de esos, uno de ti, querida y valorada Madam, ente lleno de placeres, dulce flor–azulada, hoy es tu ocasión… agraciada expresión, ilimitada, y hasta abusadora cuando te da con sonreír y profundizar, hasta gastarle el sentir a nosotros los patéticos por ti…

De verdad, Madam, que verte sonreír de la forma que lo hace tu piel, desde lo más íntimo de los ruidos del alma, y que te nazca entre tanta tempestad y supuestos, entre todos los lugares y cualesquiera ocasiones, y que te diviertas al vivirlo, y que no depares continuar violentando a los que toleramos por moral… Eres impresionante amiga, sólo eso; que eres una mujer completa, de los pies hasta tus olores. No sabes lo enorme que se siente uno cuando está cerquita de ti, es como si lo maravillado se pusiera de parte de uno y esparciera el silencio…

Sé que desde que se te conoce, es muy difícil no quedarse complacido con semejante aptitud elegante y romanticismo, querida Iris; no sólo soy yo, somos todos; eres divina por eso. Igualmente eres luchadora, como muchas típicas mujeres con historias, que no desploman del coraje, ni de la defensa de sí, y que siempre pasean en contra de lo injusto. No sólo eres así de leal a lo correcto, sino que has contagiado a ese querido amigo, Julius Caesar. Ya éste está enfermo de tu furia, de ese compromiso ético y responsable de ser y estar y empujar al débil si es necesario, de ayudar… hasta de quedarse cuando aparece el misterio. y por eso te pretendemos todos quienes sabemos de tu existencia, por eso te estimamos y no nos queremos nunca alejar de ti…

Me agrada que hoy estés de cumpleaños, porque sé que lo vas a vivir; sé que como quiera disfrutas la vida, lo sé, pero días como hoy también sé que a la vida le pone esa píldora que te hace sentirla más, rebozarte de alegría. Y por supuesto, no este es un día inusual, hay que vivirlo como que es el último, igualmente lo será mañana, pasado, y el resto de los días de siempre… Porque, dime tú, ¿cómo se le esconden las alas a una Princesa que le urge volar y quiere y no le da miedo? La vida está hecha para ti, tú y tu inteligencia, tú y tu paciencia, tu forma de conducirte entre todos, tu modo de querer y apoyar a los tuyos, tu manera de ser… así, tan estrepitosamente, tan azaradamente ordenada, tan de un deseo que le nace al crecer y ser todavía más en todo esto. Y para eso, no dejas de estar para tu hija, tus hijos, no dejas de complacer a tu esposo, de impulsarlo, de marcar las pautas de tu destino (con Dios), de revivir cada vez que abres los ojos y sonríes. Tienes la personalidad de un talismán, así, como Mi Pequeña estatuilla.

Espero que disfrutes mucho lo que te resta del día, en un rato nos veremos, esta vez no encontrarás cómo esconderte de la verdad. Te quiero enorme, te queremos como pocos, y siempre, siempre, siempre, te vamos a valorar por el quien eres, tú y los tuyos. Ya te haré un poema cuando te tenga de frente; primero necesito comprar la cuerda de acero para amarrar al chiquito tuyo, quizá no le agrade mucho que, ya cuando termines la cena, tu postre sea mi inspiración. Ya veré cómo me echo a ése a un bolsillo.

Ya sabes, a echarse la vida al hombre y a cabalgar.

Tu otro Luis Alberto,

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