Misoginia presidencial

Por, Luis Alberto Nina

Por el simple hecho de que genere este escrito, algunas personas pudieran aducir que incurro o soy sexista, edadista, misógino; pero no, el mismo surge debido a la alta constancia-sorprendente que he percibido de muchas personas en relación al tema de la esposa del nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron. Según datos, el hombre nació en diciembre del 1977, que lo hace de 39 años de edad; y su esposa, Marie-Claude Macron, en abril del 1953, que la hace de 64 años de edad. Ambos tienen una diferencia de edad de 24 años. Ella obviamente mayor que él. Y aparentemente, para la gente que no tiene oficio, que no encuentra de qué hablar, que no lee o conoce un carajo, que de todo quiere hacer un chiste, esto le parece un tema espectacular para esparcir críticas y auparse síntomas de supremacía. —Ella es la Primera dama, pero es casi una anciana, —escuché a una mujer decir, intentando burlarse de la esposa del futuro primer mandatario de Francia. Y no es más que una clave en la que el ser humano intenta sentirse más que el otro, ese complejo de superioridad, que más bien debería ser estigmatizado como de mediocridad.

La historia con ambos, por si alguien se está cuestionando, no que importe realmente, es que ella es el amor de la vida de él, y como tal hizo “todo” por unirla a su mundo. Y ya vemos los resultados…  A esta historia no hay más que agregarle; se agradan lo suficiente para estar unidos.

La razón de este escrito se debe –aparte de las lindas sorpresas que nos brinda el amor– a que todo esto evidencia el cómo todavía convive discriminación en torno a la mujer. Y este ejercicio no proviene solamente del hombre en torno a la mujer, sino de la misma mujer igual; la misoginia expresada desde ambos géneros. Una expresión desde luego cultural, no obstante, totalmente sexista e injusta. No hacen tres años que salieron a la palestra pública, todavía con más ímpetu, el hoy presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y su esposa, Melania Knauss, y nunca este enfoque se expresó, al menos no con la misma intensidad que se percibe en el caso de los de Francia. Y para echarle más leña al absurdo, igualmente la diferencia en edades es de 24 años; junio del 1946, el presidente, y abril del 1970, Melania. ¿Por qué entomces sucede esto, tal diferenciación en reacciones? Donde un hombre puede estar casado con una mujer de 24 años más joven, y no ocurre nada; pero una mujer no… ¿Es de esto que hablamos?

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