La coherencia & El mosquito de la vergüenza

Por, Luis Alberto Nina

De la manera que la coherencia resulta, es como si se introdujese un mosquito infectado a una sociedad tercermundista. En cuestión de semanas, ya existirían algunos ciudadanos infectados; en meses, serían miles; y en décadas, ya no existirían pruebas de que hubo alguna vez siquiera una civilización en ese lugar (exageradamente hablando)… Así mismo ocurre con el carácter del ser humano: cuando una persona intenta ser ejemplar, un ente de bien, lo hace en espera de ser esencialmente coherente. Es por eso que, debe ser necesario tenerlo todo “desinfectado”; debe también tener la identidad de un intransigente para así no doblegársele  ante el ruido de “los insectos”…mosquito de la verguenza

En consecuencia creo que, para ser coherente, es obligatorio decir siempre la verdad, tener ética al expresarse; ser objetivo, justo, responsable y algo visionario. Si no se hace de esta manera, no veo forma que resulte la coherencia. Y no resulta, entonces se acerca uno más a ese, El Mosquito de la vergüenza del que acabo de describir; es cuestión de tiempo para perder la palabra.

En resumen, es ineludible que se entienda que para ser “coherente” es necesario seguir algunas costumbres indispensables; y en caso de no ser así, habrán elementos controversiales que constantemente refutarán el accionar, imposibilitando que viva la verdad de lo propio, la coherencia. O sea, para ser coherente es necesaria la integridad, el deber y la verdad. De cualquier otro modo, quedarás infectado…

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