Mr. Valedictorian

Por, Luis Alberto Nina

Pensé que eras alto, hasta que me mostraste tu Valedictorian. No cabe la verdad entre tanta mentira, para quienes no quieren moverse. Y tú, Caballo de Troya, te mantienes entre tanta maldad y desdén. Te aplaudo por eso, le aplaudo a tus padres…

¡Simplemente impresionante! Pero no ha sido sólo hoy ni hace 2 ó 7 años… te lees de dos a tres libros semanales y los frutos se mostraron hoy de modo más fehaciente… Al llamar tu nombre, el auditorio completo levitó de emoción. Porque no fue a cualquier ente –que recibió una premiación cualquiera– que se nombró, sino Él, a quien verdaderamente debió recibirla. No de que era meritoria ella para que denotase que eras lo que siempre has sido, recalco, pero ayuda; tampoco la comparación, sino la muestra válida de tus logros, pero al exponente. Esa institución ahora llevará una placa con tu nombre toda su vida. Entiende esto, ¡toda la vida de la misma! Y cuando no esté físicamente, de modo metafísico todavía vivirás en la mente de aquellos que respetamos la educación como tal.

Tu dedicación por el conocimiento te ennoblece, situándote en un estandarte que pocos pudieran superar si no siguen tus pasos. Tu vida, puros estudios; tu suerte, puros estudios. ¿Entonces, qué más esperar de tu futuro que no sea algo obvio? Y, ahora que te encaminas a otro reto que sé, que sabemos, que queremos y apoyamos todos quienes velamos por sus esfuerzos, quienes admiramos tu devoción, que también lo derribarás; porque el fin de todo no está siquiera en las notas impregnadas en un papel, ni en el hecho de que entrarás a la brillante Magnet High School, ni que luego te escapes a empaparte a Alemania, Australia o Japón; sino que todavía eres esa persona cariñosa, humana, sincera, justa y respetuosa; aunque un poco callado a veces, porque… me imagino ya… eres uno de esos ciudadanos que llegan, tocan y cambian, que verdaderamente cambian la percepción de la gente, al menos de quienes quieren sentir. A mí, por ejemplo, siquiera el que esté aspirando a emularte, es una sensación rica, fenomenal, tan solo el que pueda llegar a leer al menos el 17.3% de lo que lees al año, me complacería enorme. Y esto, para quienes valoran la existencia, es un don, valorado ejemplo; tener en alguien semejante influencia. También por esto se te aplaude. No de que lo necesites…

Tus padres, Mary & Eduardo

Felicidades en tu Speech, Bryan Valerio; estuvo genial, seguro, inspirador, emocional y sin una gota de desperdicio. De verdad que te admiramos y queremos. Entendemos que hoy y desde siempre has merecido todo esto, que sé que tu inquietud en realidad va en la dirección de que se te compren libros; como por ejemplo, para que cuando te arrastren para la playa, –como cuentan tus primos– sigas llegando con uno o varios libros, y, mientras todos se bañan, tu enredado entre otros nuevos mundos; destapando sueños inverosímiles, aventuras arriesgadas; atestando cada vez más el futuro de tu vida de éxitos…

Y no te atrevas a desesperarte, ni a aburrirte; sigue firme y latente, no le hagas caso a nadie que no te invite a conocer más. Vive a tu manera y como tal, a tu manera disfruta; y recuerda lo que decía Pascal sobre el conocimiento: «Si no actuas como piensas, terminaras pensando como actuas». Y haces bien en educarte primero antes de actuar… Estudia sobre el efecto de Dunning y Kruger, si no lo has hecho; sobre el Experimento de Asch, y encontrarás parte de algunas verdades que pululan en todo nuestro entorno, que incluso pudieran acosarte dependiendo de con quienes te relaciones; porque a la larga, y es lo único que quisiera poner sobre la mesa, no como un consejo ni un mandato, no soy quién, sino como algo que no sería mal que leyeras; el mundo en que vives debes tú valorarlo como lo que desees ver o «estar» de/en él. Todo lo otro, es más de lo mismo… O sea, tus conocimientos son los que deben guiarte, no los de otros… Recuerda siempre que tu turno se acerca cada vez más, que cuando empieces a batear, reinventarás el mundo, serás un paradigma de dimensiones inalcanzables, un Cosmopolitan; habrá todo este esfuerzo, que a veces siento que gusta más de lo que hace sudar, valido la pena y las ansias y el no haber perdido en tiempo en nimiedades del capitalismo y la manipulación.

Hoy fue maravilloso, no sólo para ti, para todos los que le tenemos tanto respeto al conocimiento. Lee el libro, no hay vuelta atrás después de que brinques en él… Exitos, mucho aprecio…

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