Mujer esclava

Por, Luis Alberto Nina

Este escrito me lo inspiró un video que todos deben ver, uno que me sacó hasta lágrimas.

La sociedad permite que una mujer abandone su hogar por dos razones:

  1. Si se le es infiel.
  2. Si es maltratada físicamente. No necesariamente de forma psicológica.

Siempre digo que si llegase a ser legislador, que nunca va a ocurrir, éste que está aquí no pertenecería nunca a ningún partido político, sólo si soy yo que lo invento. No creo en absolutamente nadie, ni en mí. Sé lo volátil que es la decisión del ser humano y hasta qué punto las ambiciones materiales y emocionales pueden desviar cualquier línea de pensamiento… el primer anteproyecto de ley que sometería al Congreso es uno a favor de la libertad física y emocional de las mujeres, en búsqueda de igualdad de género, nada que ver con radicalismos feministas, sino «igualdad de oportunidad», y lo que hace el feminismo, en la mayoría de los casos es que, «no busca esa igualdad» mas sí la de un sistema matriarcal en vez; o sea, revierte el fardo de los hechos, e inclina al hombre y sube a la mujer, paradójicamente lo desiguala. El anteproyecto de ley estaría dirigido especialmente a favor de las esposas oprimidas, siento que hay un nuevo tipo de esclavitud que se presenta ante nuestros ojos, y que obviamos porque ha sido una tendencia de las relaciones tradicionales. Existe una ola de machistas–amos que tienen esclavas en sus hogares; mujeres dispuestas a experimentar otros mares, mujeres con ambiciones mucho más elevadas que fregar un plato, cambiar un pañal, pintarse las uñas o beberse una cerveza. Siento que entre nosotros vive un tipo de secuestro, de dominación, de tortura, de egocentrismo que, no deja que ellas abran la puerta, vean la luz del día, intenten siquiera saltar, y menos que completen cualquiera de sus metas. In a nutshell, hay relaciones que, la mujer sólo está para hacer oficios, atender a los niños –si hay–, tener sexo y servir de saco de boxeo cuando al hombre le da con liberar su ira, física o psicológicamente.

Y el problema con esto no es de si la mujer está dispuesta a seguir así, de si opta por este tipo de sadismo, de si desconoce que existe otro tipo de mundo allá afuera, es que, el hombre se encarga de manipular psicológicamente el pensamiento de la mujer. La lleva al extremo de que ésta acepte en el lugar que está, que no va a llegar para ningún otro lado sin él, de que no se valore al punto de creer en ella, de que se le vaya el interés por querer abrir la puerta y, de alejar a cualquier persona que pueda influenciar en el cambio de algunas de estas ideas. Es la cobardía del hombre en sus mejores formas. Sin embargo, sucede que aquí vive una mujer oprimida en todo el sentido, sin conocimientos para querer salir, sin el entusiasmo y la confianza de salir, sin un lugar adonde ir, y sin el apoyo de la sociedad y menos del Gobierno.

Lo que haría una supuesta legislación mía sería: prohibir que la mujer se quede en su casa de modo permanente; es decir, abogaría porque la mujer encuentre actividades aparte de atender la casa, con tal de que se abra campo en caso de que el esposo deje de estar. Un trabajo sería lo ideal, o ir a la escuela o salir por varias horas sin tener que decir adonde va… Lo que siento que sucede es que, la mujer llega a ser subyugada a tal magnitud que, no conoce nada más que al esposo, y de ella se adueña una cobardía irremediable. Al punto de que, ruega para quedarse, le suplica a la vida para que su opresor la siga humillando.

Igualmente, la legislación apoyaría a que la mujer tome cursos de relaciones de pareja, de derecho de la mujer, de libertad o cualquier otra iniciativa pedagógica en que se eduque sobre sus derechos y libertades. Este tipo de clase debe ser recurrente e informar la situación actual de cada quien.

También, hablaría porque –si la mujer decide irse– se le provea un sitio dónde parar, un motor de arranque que sea conveniente y convincente. Se le incentivaría a irse, a que no aguante a su verdugo, se le darían incentivos económicos y físicos para que el camino no tenga tantas dudas.

Algo que quiero significar es la supuesta parte inmoral de todo esto; hasta para eso la mujer está en desventaja. Si ésta se dejase de su esposo por cualquier razón, la sociedad, especialmente otras mujeres, se encargan de estigmatizarla, al punto de llamarla inmoral, que no debió nunca hacer esto o lo otro, que debió tolerar el castigo y la poca libertad, que debió quedarse hasta morir; —para eso es que están las mujeres, para servirles a los hombres —dirían. Y creo que este tipo de tendencia debe cambiar. Si la mujer se va a sentir rechazada por la sociedad, prefiere la tortura. Hay algo raro en esto, el ser humano prefiere que se le golpee físicamente antes de que se le estigmatice verbal o psicológicamente.

Paralelamente, deben existir leyes en el código penal, en que el hombre sea juzgado por la opresión a una mujer, por la esclavitud. Ver a una mujer como una mercancía; tú existes para tener mis hijos, cocinarme, limpiar la casa, organizarme, abrir las piernas y más nada, ni opines, ni quieras otras cosas fuera de este hogar, ni te enojes. Esto es un delito a carta mayor, es esclavitud en todas sus aristas y debe ser punible.

Y entiendo muy bien que la filosofía conservadora nunca apoyaría una medida como ésta, la opresión de la mujer es más un estado alimentado por las religiones, sólo tenemos que ver todo aquel fiasco de la Inquisición, cómo la iglesia católica, por ejemplo, no permite que la mujer ocupe puestos de importancia, y cómo trata a la mujer como segundo plano. Y cuando se habla de las libertades de ellas, de su físico y sus oportunidades, se cierra el tema inmediatamente. Es la dominación del hombre, la iglesia y, hasta cierto punto, el poco interés de la mujer –por ignorancia o costumbres– de no querer ser igual, de no querer tener las mismas decisiones en el hogar. Es por eso que, no sólo hay que educarlas, buscar la forma de hacerles llegar la información, sino hacerles entender que valen, que el futuro no acaba hasta que se mueran y que, no es justo que la muerte les llegue dentro de algo o con alguien a lo que se les quisieran alejar. En fin, la mujer debe reconocer sus opciones y ser lo suficientemente libre para decidir lo que quiere en su vida.

Esta fue la pieza que me hizo sentir impotente, que me ha inspirado…

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