Nuestra sociedad dominicana

Por, Luis Alberto Nina

sociedad dominicanaAlgunos dominicanos pretendemos tener una sociedad mucho más avanzada que la que tiene el Primer Mundo, una supuesta sociedad basada en un ordenamiento impecable, inconfundible, totalmente justo y equitativo. Y no debemos negar que tiene validez desear algo semejante. De verdad que sí. Sin embargo, todo esto resulta solamente una inspiración, un deseo, una ilusión probablemente utópica. Ahora, debemos reconocer lo que somos, en dónde estamos y adónde realmente creemos que debemos llegar.

En el día de hoy, he escuchado y leído a muchos periodistas y ciudadanos, aludir a que le hicieron “injusticia” a la juez Awilda Reyes Beltré y al exmiembro del Consejo del Poder Judicial, Francisco Arias Valera, acusados de corrupción, porque la medida de coerción que le impusieron fue de 3 meses de prisión preventiva en la cárcel Najayo, y no otra de las restante 7 medidas, que son menos severas. Supongo que con “la obligación de presentarse periódicamente ante el juez o ante la autoridad que se le designe” hubiese sido suficiente…

sociedad dominicanaParalelamente quiero hacer alusión a lo que dijo una vez un ex–vicepresidente del país, Jaime David Fernández Mirabal, cuando se le cuestionó sobre la corrupción y ese gran mal que le hacia ésta a la sociedad; en lo que debo decir, antes que todo, que –si bien es cierto lo que dice en su respuesta, ya verán–; a la vez, la responsabilidad total de quienes gobiernan el país es atacar estos flagelos. O sea que, es más culpa de él, que fue vicepresidente y ha sido ministro y de quienes han intentado dirigirnos, que de una sociedad con una educación de 4to grado de primaria. La cita dice:

«Esta es una sociedad en la que la gente quiere dos policías, uno que ponga el orden y otro que me dé un chance; quiere dos políticos, uno que sea serio y otro que le regale; quiere dos códigos de ética, que mi mujer sea casta y pura y que la del vecino sea flexible; quiere dos códigos migratorios, uno que me permita mano de obra barata y otro que los eche de aquí a toda esa gente. Es difícil, la gente quiere cumplir con la ley, quiere mejora salarial, quiere empleo, pero no trabajo. ¿Entonces?.»

dominicanos educadosSin ánimo de enredar lo que pretendo enunciar, haré una anécdota que considero pertinente: recuerdo cuando creé el grupo o movimiento, Dominicanos Educados, hace ya más de cuatro años; su función principal iba a ser establecer un terreno donde se divulgase información de todo tipo; más que todo resúmenes. De igual modo, iba a ser diseñado para debates, intercambio de pareceres que nos ayudaran a entender mejor la vida, para que así nos superemos un poco más. Sin embargo, después de socializar por algunos meses, dentro del grupo, decidimos crear un reglamento que pusiera algo de orden. Ya el mismo estaba saliéndose de proporción. Entonces, estipulamos algunas medidas que contuvieran polémicas innecesarias y, que así todos nos lleváramos mejor, mientras aprendíamos cosas nuevas; quizás no con la intensidad que hubiese querido al inicio, sino que al menos –aunque no iba a ser el mejor lugar de todos, porque íbamos a obviar algunos elementos del saber– pero que con el intercambio de ideas, de manera más diplomáticas, aunque sea algo iba a quedarnos. Y así todavía hoy sucede…. La idea detrás de esta anécdota es que, tuvimos que hacer todo eso tomando en consideración la idiosincrasia del dominicano. Nosotros somos lo que somos, lo que hemos estudiado; y quiero creer que los dominicanos sabemos en dónde estamos y hasta dónde llegamos; nos entendemos en nuestra mediocridad. De modo que, se fueron a pique los aportes de posible suma intelectualidad, porque no se iban a entender; se fueron a pique los resúmenes hechos de manera individuales, iba a ser un enorme esfuerzo; y, se fueron a pique los debates de religión, política y deporte. Iba a crear chispas innecesarias. Sin todo esto, aún podemos decir que el grupo nos ha hecho mejores ciudadanos. Y siempre fue el propósito primordial.sociedad dominicana

Recapitulando la idea inicial (el primer párrafo y los jueces corruptos):

El caldo está hirviendo demasiado, y cualquier radicalismo simplemente acaba con la rebeldía que a veces nos sale… Y traigo todo esto a colación porque creo que “no debemos estar con Dios y con el Diablo”, al mismo tiempo. ¡O es uno o es el otro, pero no ambos! Mi idea es que esto no va a conducir a nada. De manera que, si queremos cambio, debemos entender cómo este cambio va a surgir, debemos vaticinar sus aristas, el olor que va a tener, la altura de la ola o si va a mermar o no… Entonces, hay que comprender que si nos asustamos del proceso, sociedad dominicanasimplemente se retrasa la meta… Mas, mientras la marea vuelve a coger impulso, están bien presos aquellos que hacen fechorías con el poder, como la jueza y el exmiembro del CPJ. Unos caen presos, algunos mueren, y otros simplemente son alejados de la política, pero estamos en el proceso de limpieza. Y no debemos tener compasión, aunque el juicio ordene La Pena de Muerte donde nuestra Constitución no la contemple. Debemos seguir… No nos debemos asustar, no nos debemos doblegar, no debemos acusar y defender a quienes nos tienen hincados. ¡Paremos esto o esperemos salvarnos, como se salvan aquellos que viven en los Países Escandinavos! No somos iguales. Luchemos tajantemente, sin miedo…

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