Otra forma, Serrat

Por, Luis Alberto Nina

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Cuando se trata de escribir sobre Joan Manuel Serrat… cantautor español, considerado por muchos como uno de los más extraordinarios maestros del canto (vocalista/intérprete) y de la composición poética de la música popular de esta era; tanto en catalán como en español. Un artista para la historia, contestatario y prolífico, amigo y fiel. Escucharlo o leerlo es un embrujo impostergable. Cuando aparece su nombre o el sonido de una de sus creaciones, es menester que deje ir unas cuantas palabras sobre él, y ahora no es la excepción.

Hace un rato, en un grupo de Facebook, SERRATEROS DEL MUNDO, al que pertenezco, me topé con el siguiente cuestionamiento de otro de sus integrantes. Pregunta:

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«¿Se animan a escribir alguna frase de una canción de Joan Manuel que te guste?»

Y fue tan divino, original y emocionante todo lo que salió de quienes replicaron, que debí resumirlo y hacerlo un escrito propio. Sé que todos aquellos que se dejan llevar por la intensidad de Serrat o que caen en su juego, de manera involuntaria, como es natural de todos aquellos que se abren al Mediterráneo, lo que se avecina los mandará a la gloria. Y sé que tendrán las suyas de igual modo, cual nos gustaría también leerla. Cuando me preguntan, por qué dices que un músico debe ganar un premio Nobel, aunque ya con Bob Dylan esa pregunta poco se hace, les respondo que, el hombre, todo lo que escribe y con todo lo que se inspira, séase una musicalización de un poema de Hernández, Alberti, Benedetti o Machado, todo lo que escapa de entre el temblor de sus labios, es una cosa que no tiene madre.

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(Le pido disculpas a quienes dejaron ir estas expresiones, las cuales separaré por «puntos», que no los nombro. ¡Acepto la demanda legal! Todo por el arte).

«El sacristán ha visto hacerse viejo al cura, el cura ha visto al cabo y el cabo al sacristán, y mi pueblo después vio morir a los tres; y me pregunto por qué nace la gente, si nacer o morir es indiferente. Tuve entre mis manos el universo e hicimos del pasado un verso perdido dentro de un poema. Toma tu mula, tu hembra y arreo y haz lo mismo que el pueblo hebreo. Mis amigos son unos atorrantes. Era la gloria vestida de abril. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón. Que bebe el agua de los estanques y de mi mano jamás comió. Porque la quería, no quiso papeles ni hacer un nido donde abandonarla. No era así su cara ni su voz, tú no eres quien yo espero. Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa. Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad y tu sombra aún se acuesta en mi cama, con la obscuridad entre mi almohada y mi soledad. No hago otra cosa que pensar en ti. Llego con tres heridas, la del amor, la de la muerte, la de la vida. Boca que arrastra mi boca, boca que me has arrastrado, boca que viene de lejos a iluminarme de rayos. Hay que andarlo de puntillas por no romper el hechizo. De vez en cuando la vida… especialmente en abril se echa a la calle la vida. Entre un hola y un adiós. No hay camino, se hace camino al andar. A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción. Si algún día después de amar amé. No quisiera ir por tu vida vestido para la ocasión, preferiría con el tiempo conocerme sin rubor. Quien fuese abrigo, para andar contigo. En la ladera del monte, más alto del horizonte, quiero tener buena vista; soy cantor, soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero. Caminante no hay caminos, sino estelas en la mar. Amor no es literatura, sino se puede escribir en la piel. Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo».

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«La mujer que yo quiero no necesita, bañarse cada noche en agua bendita. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Los viejos amantes. No es que no vuelva porque me he olvidado, es que perdí el camino de regreso. Para la libertad mis ojos y mis manos. No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí. Qué sería de mí sin ti, de mi trompo sin tu cordel, de mi boca sin tu piel; qué sería de mí, qué sería de mí. Tu nombre me sabe a hierba. De vez en cuando la vida toma conmigo café y está tan bonita verla. Prefiero la carne al metal. Quién de todos mis amores ha de llevar las flores para mi funeral, quién se pondrá mi pijama… quién mantendrá a mi mujer. No es que no vuelva porque me he olvidado de tu olor a tomillo y a cocina. De lejos dicen que se ve más claro, que no es igual quien anda y quien camina. Ay, mi amor, sin ti no entiendo el despertar. De vez en cuando la vida, afina con el pincel. Harto ya de estar harto ya me cansé. Uno se cree, que los mató el tiempo y la ausencia; son aquellas pequeñas cosas que te dejó un tiempo de rosas. Se despertó el bien y el mal, la puta pobre al portal, la puta rica al rosal y el avaro a sus divisas. Yo me manejo bien con todo el mundo. No eché al fuego ni uno solo, de los besos que me diste. Buscaba una canción y me perdí en un montón de palabras gastadas. Me quedé solo, escarbando en el suelo, buscando mi niñez. Penélope, se sienta en un banco en el andén. Uno de mi calle, me ha dicho que tiene un amigo, que dice conocer a un tipo que un día fue feliz. Pero hoy las musas han pasa’o de mí, andarán de vacaciones. Cada uno es como es y baja las escaleras como puede. Va para ti mi canción, Lucia. Pero puesto a elegir prefiero un buen polvo a un rapapolvo. Por no pasar ni pasó la guerra, sólo el olvido. Bajo la lluvia bailamos un vals –un dos tres un dos tres– todo daba igual. De vez en cuando la vida, nos besa en la boca. Sangro, lucho, pervivo. Para la libertad. Lloramos cuando nadie nos ve. Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras de mi calle ayer a oscuras, y hoy sembrada de bombillas.  Decir amigo, se me figura que decir amigo es decir ternura».

Yo quse escribir, «Ay, mi amor, sin ti mi cama es ancha». Pero debido a que ya alguien lo había hecho, debo colocar esta otra, «Si cuando se abre una flor, al olor de la flor, se le olvida la flor».

Yo creo que después de leer y saborear este repertorio, estaría de más volver a dudar de los aficionados de Serrat.

Fuente (expresiones)      /      (fotos)

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