Sólo para ti… regresa a todo

 Por, Luis Alberto Nina

nocheY a mitad de la media noche, quizás un poco antes, quizás; un poco antes que tente mi corazón con escaparse de tanto, despierto… Mirando al lado… me encuentro mirando a allá, quedo fijamente mirando la noche desvanecerse entre cada gota de respiro que subestima al tiempo y a la distancia. Y te traigo a mí, te llevo y te traigo y quedas tan cerquita de mí que estoy a punto de desaparecer entre el recuerdo vivido de una locura familiar. Te traigo a mí, es lo que me gusta… Y la noche se pone de fiesta, respira la soledad; y la noche auspicia un encuentro que vaticina; la noche… sola, como siempre; tentada, esperando por lo repetido; un cursar de sentimientos que suceden y suceden… regresaY llamo tu nombre, llamo todos tus nombres, amarro la almohada y hago creer que tengo tu silueta atrapada y libre, que tengo el permiso de susurrarte que te amo, que te extraño más que nunca, que te extraño como nunca, que siento todo igual que la noche; que si no estás no estoy yo, que no aguanto… Y vuelvo y llamo uno de tus nombres, y la almohada se empequeñece, ¡calurosos los cuerpos que se quieren y se tienen y se temen! Y cierro la mirada y pretendo encontrarme contigo. Y no aguanto el que estés allá, no quiero que estés allá; es imposible recuperarme si sigues allá, no es libertad, esto, doncella mía. Y vuelvo y llamo tu nombre, llamo a que regreses a mí, a que seas mía, a ser tuyo plenamente; a que seamos fantasías, misterios, ridiculez y cosas lindas que tengan besos, miradas, abrazos, pasado y un silencio que da entre dos enamorados… Y por mi piel atraviesa el frio de la soledad, por mi piel se encadenan ráfagas de silencio y lamentos, el ímpetu cubierto de tiempo, los mismos misterios de tantos besos; la luna que se va, la noche que se marcha, la cama que se hunde; y la almohada siempre callada, escondida entre mis brazos…regresaaY llamo a que vengas a mí, que dejes todo allá y que camines a mí, que vengas; que vengas como estés, que traigas como estés, que quieras como estés, que me beses como estés; como sea te quiero, amada mía, como sea te quiero… Y te imagino… y te imagino. ¡Oh distancia, perplejo escondite de aquellos tontos que se aman! ¡Créeme! Te imagino más que nunca, te imagino… regresaaaSólo para ti, todo esto es sólo para ti, es sólo para todo tu cuerpo, para todo tu aliento, para todo esto que creo, que siento, que siento, que siento… Y te pido que vengas a mí, ¡ven! Deja la nada y ven. Regresa a nuestras cándidas miradas, a aquellos roces en las palmas y con las ganas, a aquel encuentro seductor en que sólo era derribe, saltos, brazos sueltos, suspiros y uno o dos besos que nos daban las mañanas… “Regresa a ti”, te lo pido, a mí; regresa sólo para ti, a mí… Es que sin ti, ya las noches, ya la soledad… ya existir y todo lo otro, se pone en duda… Y entonces tenta mi corazón… amada de mis madrugadas y la soledad…

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