Relato sobre: “So you want to be a writer”

Por, Charles Bukowki

So you want to be a writter

Bukowski escribió un breve pero atinado manual que todo aquel que ha soñado con ser escritor debe considerar. Se trata de uno de los poemas más famosos del poeta germano-estadounidense “So you want to be a writer” donde nos habla al oído, nos mantiene pendientes de sus palabras como el ídolo que nos dice cómo (no) seguir sus pasos. Y lo hace con las verdades que no queremos escuchar, con palabras que pueden doler y herir nuestro orgullo de pseudoescritor. ¿Cuántas cosas tienes en la última semana? ¿Tienes cuadernos repletos de poemas, cuentos e historias? ¿O sólo te gusta decir que te gusta escribir? ¿Qué tanto deseas ser escritor? ¿Lo haces por pasión? ¿Por ese fuego interno que te lleva a teclear con ansías o sólo por pasatiempo? Bien dicen que la constancia y el compromiso separan a los profesionales de los amateurs. escritura“Probablemente la mitad de tus palabras y de las mías no sirvan y sólo hayan encontrado un destino por un acto compulsivo y egoísta. Quizás les dimos vida sólo para dejarlas como engendros de un circo de fenómenos, al amparo de la burla de las masas. Fueron engendradas como el legado de una persona incapaz de trascender en sí misma y con la esperanza de que el buen (mal) acomodado de las letras haga su trabajo. Hijas no reconocidas de la prostitución que humildemente piden dinero con una mano desnuda para poder pagar al padrote de la cuadra. Pequeños cerdos que sólo maman del egocentrismo y de la presunta fama. El poeta se retuerce en su tumba, bebiendo, sonriéndole a la muerte y con otra más demostrando que siempre tuvo razón, sobre él, sobre nosotros, sobre el ser humano.

Por favor no atasques las pantallas, no desperdicies los cuadernos y no te masturbes pensando en la elocuencia de tus palabras si no vas a decir algo que te salga del fondo de tu existencia misma. Una existencia que te fue concedida por milagro, por casualidad, por destino o por tortura. Honra a las malditas palabras con el lugar que se merecen: el de ser empleadas para transmitir, vibrar y perturbar. Tienes que lograr que tus palabras no estén huecas. Lee a los grandes, a aquellos que transformaron a su época, a aquellos que fueron odiados y que fueron condenados con la gloria tras su muerte. Lee más de lo que escribes y te aseguro que comenzarás a decir algo aunque sólo tengas siete palabras. Pero sobretodo sal y vive y haz que crea que aún no estás muerto por dentro”.

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