La muerte de Robin Williams

¿Hay que reír para vivir bien?

Por, Luis Alberto Nina

Robin WilliamsssQue nadie me joda a mí con que hay que reírpara vivir la vida, que nadie vuelva a decirme que ésta es la única forma de ser feliz. Ya estoy harto de todas estas incongruencias de cualquiera que tienen voz, que creen que deben opinar al respecto, tan sólo porque alguien una vez se aventuró a decirlo. Una cosa es reír y otra tener momentos felices. Y es evidente que nos perdemos entre la semántica de este decir. La diferencia de esto es un paralelo… No porque lo crea así, porque nunca vi a Robin Williams como el hombre más comediante de todo el Séptimo arte; siempre creí que habían otros mucho más simuladores que éste. Aunque claro, estas cosas son subjetivas. Esta es sólo mi opinión. De todos modos, debo decir que siempre escuché decir –de todos a quienes se le preguntó– desde hace tiempo (no necesariamente ayer u hoy), que Robin era definitivamente el comediante más talentoso e icónico de todo el cine estadounidense. Y estoy seguro que cuando éstos se expresaban de él, lo hacían con total sinceridad. Hay que admitir que de todas maneras el hombre fue quien fue, el hombre fue puros chistes…

Ahora, nada de eso significó nada, nada. Y que se sepa, que hablamos de un hombre que, al menos en los escenarios de actuación, todos a su lado vivían enamorados de él, de su talento, de sus costumbres tan diáfanas y encantadoras, como pocos tienen. Un hombre que le llegaba cerca a las personas y que agradaba todo el entorno… Y de mi perspectiva, así mismo aparentaba mientras actuaba; así se veía en cada entrevista que daba, en cada escenario que se presentaba. Robín fue sólo risas, Robin fue y seguirá siendo para todos esos que lo seguimos muy a fondo, un hombre del mundo, alguien de quien Luis Alberto Nina estaría orgulloso de tener al lado, de que pulule nuestra existencia.

Sin embargo, a pesar de tantas risas, de lo que aparentó su eterna alegría, nos encontramos con una pequeña idea que tengo de la vida: que nada de “reír” realmente hace al hombre feliz. De verdad que creo que hay que diferenciar estos dos términos, porque uno no necesariamente conduce con el otro de pasajero. Eso lo considero una falacia. De modo que, yo dictamino y como siempre lo he hecho; cuando se dice que hay que reír para realmente ser feliz, que no sólo de risas se vive una vida feliz, sino que ésta felicidad sólo se encuentra en el interior de nosotros; nada qué ver con los labios y/o los dientes. Es más, soy de los que cree que la mirada dice más, siendo ésta para mí el aliento del alma… En adición, yo opto con decir que, para ser feliz, sólo hay que dejar de desear; es estando conforme con lo que se es, lo que se está, lo que se tiene, que se logra esto. Lo otro llega por añadidura. Lo otro es simple estética.

Robin Williams

Este ideal no es nuevo en mí, lo aprendí desde hace quizás una década, a inicio de mis 20s. Es por eso que cuando veo una persona decaída, aunque esté riendo como nadie más, siempre me quedo para ayudar. Sólo veo la mirada, sólo por ella me guío… Soy de los que cree que la verdadera felicidad, que quizás sea utópica al fin y al cabo, sólo vive de momentos. La idea está en expandir todos esos momentos y enredarse en ellos…

Yo con la depresión soy el hombre más débil del mundo. Yo con el intento al suicidio me inquieto la vida. No tolero ver a personas cabizbajas. No y no… En estas situaciones es donde únicamente abandono mi “ogricidad”…

¡No hay que reír, lo que hay es que intentar vivir en felicidad y que ésta se dé en todos los momentos del mundo!

(Ya hace más de tres años que creé una página de Facebook en honor al combate de la depresión, intentado a través de ésta servir de ayuda para todas aquellas personas que se sintieran decaídas, en especial con una… La página se llama: “Mi Interior & Yo”).

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