¡Senadores con agallitas!

Por, Luis Alberto Nina

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Algunos legisladores haitianos «rechazan» que la milicia dominicana estuviera presente en su país en la entrega de alimentos, materiales de construcción, colchones, ropa, etc…, en aras de ayudar por el desastroso paso del huracán Mathew. Ellos aducen que, es de «seguridad nacional», defino yo, que no hayan tantos soldados dominicanos en el lado de su frontera. Mientras que los nacionalistas de nuestro cercado, llaman al pueblo haitiano: «Esa gente prieta son loca, mal agradecidos todos, hay que deportarlos a todos; los 4 millones pa’ fuera–esos asquerosos».

¡Qué comedia todo esto! Yo no le hago ni caso; y aunque terminé finalmente generando este escrito, ya no me sorprende nada. Ni la caterva de dominicanos xenófobos dejándose manipular por los medios de comunicación de nuestro recinto, ni los seudolíderes patrioteros que sólo increpan a los del lado, pero nunca a los yanquis quienes sí abusan de nosotros; ni hasta dónde ha llegado esto, dizque un expresidente tildando de mal agradecido a un pueblo que se muere de todo. O sea, él generalizó por lo que dijeron dos pelafustanes legisladores que sólo «buscaban cámara».

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Cuando se toca el tema haitiano, desde cualquiera de sus aristas, no opino ya. Porque creo que es como «llover sobre lo mojado». Creo que todo se va a resolver cuando se eduque nuestra cultura y se cierre la frontera; paralelamente, nada de deportaciones absurdas ni de juzgar a una etnicidad que lo único que busca es sobrevivir entre otro tipo de miseria, así como lo hacemos los dominicanos cuando vamos a Puerto Rico (y si lo queremos llevar a ese extremo de igualarlo, «cuando vamos a dar asco allá»). O sea, la culpa es eminentemente de los gobiernos dominicanos–de turno, por los que casi todos hemos votado. De nadie más…

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Sobre algunos senadores haitianos, especialmente los de la Comisión de Justicia y Seguridad: la verdad es que tienen pantalones. Aunque éstos estén rotos y no sepan caminar a solas, la realidad es que, al menos gritan, como idiotas si, pero reaccionan. Los de nuestro Patio no sirven más que para cobrar salarios altísimos, abusar de las exoneraciones, del barrilitos o del cofrecitos y, para robar y «reírse con la muela de atrás». En esto sí que son buenos, destrozando el país. Pero para opinar, no, eso es trabajar…

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