Siglo XXI: La percepción de mis ideales

Por, Luis Alberto Nina

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Hay políticos que poco entienden adónde va dirigido el mundo del siglo XXI. Hoy es necesaria la verdad de ellos hacia el pueblo, el liderazgo responsable, la ética definitiva y el compromiso social sin estratagemas ni perdedera de tiempo. Hoy se debe perseguir la verdadera democracia y la integración de la ciudadanía de los países, propulsar su misma convivencia… Hoy más que nunca, después de la salud y el hambre, la educación juega el papel más importante de lo que debe prevalecer; la competencia queda en segundo plano, de igual modo que el materialismo y su consumismo. Debe ser mucho más importantes las libertades de los seres vivos y su integridad, en especial la de las minorías; al igual que la protección de toda la naturaleza.

Se debe hacer hincapié en el desarrollo y los derechos sociales más que a la “patria” y a una tal “soberanía” de un Estado que vive en el mismo mundo que todos. Hoy el despotismo también queda en segundo plano, al igual que el clientelismo extraoficial y sus compinches; y más que nunca la idolatría y el suicidio de la objetividad debe quedar totalmente atrás. Más bien, todo imperio del cambio debe acentuarse. Como por ejemplo: el pensamiento crítico, el altruismo, la solidaridad, la filantropía y la necesidad de evolucionar para bien mediante la tecnología y el uso del conocimiento.

Hoy, el político o ciudadano que piensa más en sí mismo –que en el resto de los seres del mundo– quedará totalmente aislado. El saber de hoy está más radical que nunca, más exigente y –como ha debido suceder desde hace tiempo– hoy busca ser más humano, más responsable, ecuánime y futurista. De manera que, quien no se sube a toda esta embarcación, quedará escondido en el pasado.

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