Sobre el NO de Colombia

Por, Luis Alberto Nina

votos

Este es un tema indudablemente filosófico, al igual que muchas otras circunstancias de trascendencia política o cultural, lo que a mi parecer, el mismo se bifurca en el resumen de las siguientes dos vertientes:

  1. SI – que aprueba, en principio, que se liberen de los cargos –de ante mano aceptando los mismos– a los miembros «titulares» de las FARC, que a la vez se le otorguen algunas curules y que se les proporcione una forma de vida algo decente.
  2. NO – es injusto que a quienes hicieron tanto daño se les exima de culpabilidad y encima de eso, se les dé beneficios, que la gran mayor parte del pueblo colombiano no tiene, sin dejar fuera las curules. Mas, no se confía en que las FARC van a cumplir los requisitos.

farc

Sobre el NO

En principio digo que, sólo a los colombianos debe incumbirle este tema, aunque –para ser realista– los temas sociales de cada país son de todo el mundo, no solo de quienes los viven literalmente. Así se viste la globalización. No obstante, ¡los colombianos ya decidieron! Séase porque su ética y modo de justicia es una necesidad deontológica, o por incredulidad, ignorancia, manipulación mediática o política partidaria. Ése es su pueblo y como tal es su prerrogativa; aunque de ese mal o bien (decidiendo la marca del veneno), sufrimos todos en el mundo. Siempre aparece un grupo que, sea lo que sea, suele andar mirando en dirección positiva o hacia atrás… lo que queremos creer es que, quienes deciden, quienes votan, quienes van a ganar, saben bien a fondo de lo que se trató el tema; todas las intríngulis del mismo. Y más, en vista de que, como dice un intelectual dominicano, «La verdad son muchas cosas a la vez».

Sobre un supuesto SI

Yo optaba, bajo mi corto saber y mis análisis baladíes, por que la votación fuera a favor del pacto de «paz», o el acuerdo –como semánticamente debió pronunciarse– si lo que se pretendía era ser objetivo y no demagogo. Sin embargo, aunque el mundo me duele en un entero, yo no tengo velas en ese entierro. Sólo los colombianos van a sufrir o a triunfar en esta decisión. Sí advierto que, y es el punto de todo este escrito: los acuerdos tienen una peculiaridad que hay que entenderla antes de entender lo que se trató. Y esta singularidad es que, quienes lo firman deben salir perdedores y a la vez, deben salir victoriosos. La página de Internet, www.definicion.com, define acuerdo como, «un convenio entre dos o más partes o una resolución premeditada de una o más personas […] Puede decirse que un acuerdo es el fruto de una negociación o un debate. Las partes involucradas […] buscan una posición común; al encontrarla, alcanzan un acuerdo. Lo habitual es que, en el proceso de búsqueda de un acuerdo, cada parte ceda en pos de los intereses comunes». De manera que, nunca se hará un acuerdo donde sólo una de las dos partes gana. Eso ni teóricamente tiene sentido. A menos que, quienes firmen el mismo, no estén preparados.

santos-y-farc

Ha habido acuerdos de matices similares, en la misma Latinoamérica. Un ejemplo es, Los acuerdos de Paz de Esquipulas, que fueron más que todo dos pactos entre varios países de Centroamérica, en aras de resolver los conflictos militares que aterraron por décadas toda esta región. El mismo intentó promover la democratización y elecciones libres, la mediación de los pueblos, el apaciguamiento de los extremismos de rebeldes, dejar de asistir a las fuerzas militares irregulares y, ayudar a refugiados al igual que negociar sobre quienes controlarían todas las armas bélicas. Y todo esto se hizo en contra de los Estados Unidos, quienes se negaron a reconocerlo debido a la partida –que jugó en el mismo– del gobierno sandinista–nicaragüense, por considerarlos un gobierno ilegitimo. [Más adelante este tratado colocó las bases para otro acuerdo, Los Acuerdo de Oslo de 1990 (no del 1993 que fueron otros)…

Lo que quiero significar es que, así se visten los acuerdos, de cosas positivas y de cosas negativas. La cuestión es, si existe cierto balance, firmarlos para que los pueblos avancen a otra etapa. Si no se firman, se sueña con la quimera de que estos rebeldes eventualmente, después de cinco décadas, se van a entregar sólo por consciencia ética. Y todos sabemos que esto nunca será así. En conclusión, hay que saber lo que representa un acuerdo, hay que entender el materialismo histórico, al igual que, la dialéctica de la diplomacia y su socialización.

Fuente (cita de Acuerdo)     /     (fotos)

Redes Sociales

Comentarios

Comentarios

Tagged on: