Sométete

Del libro: La espera

Por, Luis Alberto Nina

Mujer inocente

Te voy a decir algo, y espero que no se lo cuentes a nadie. No quisiera levantar sospechas de las cosas que hago cuando nadie me ve. Mira, Musa de mis encuentros superlativos: a las personas les encanta que las lean, en especial a las mujeres. A éstas sí que las llena ser leídas. Y tú no eres la excepción. Y no estoy hablando de leer un escrito de ellas, algo pendejo que acaba de ocurrírseles. Hablo de leerlas de adentro. De metérseles en lo más íntimo y tener una o dos conversacioncitas con su alma. Es algo así como: ¿quién eres, Musa mía? ¿Qué buscas llamándome a este encuentro? ¿Por qué me miras así, tan lujuriosa e inocentemente? ¿Dime, cuándo debo parar de sentirte, salirme de adentro de ti?

A las mujeres les encanta lucir inocentes, al menos a muchas de ellas y a ti; que no rompen un plato, que no mantendrían a un hombre, que no se masturban y que no dicen que si, aunque se estén muriendo de ganas. La mujer típica es así, la que describo. Y ambos sabemos que tú tampoco eres la excepción: confusa y poco arriesgada cuando quieres algo. Al menos al principio eso es lo que se estila de tu piel… Y sobre las mujeres: cuando lo opuesto se les mete adentro, a lo más recóndito de su esencia, éstas se abren como el libro que son, y dejan que les manoseen todas sus páginas. Por supuesto que es la inocencia de la mujer la que abre sus pestañas y deja entrar a quien quiere, o no puede evitar el calabozo…

Sometete

Pudiera contemplar y lucubrar eternidades de pequeños toques del qué es y por qué resulta así una mujer, o por qué tú te vistes de intemperantes extremidades. Pero mejor callo. Sé que esto puede conseguirme más enemigas de las que ya laten. Sólo voy a atreverme a decir que, cuando una mujer abre sus ojos, está dando a conocer el preámbulo de todos sus demonios. Y en vez de que se tape las piernas o intente dejar de sonrojarse, ¿por qué no cubre su mirada un poco más?

Y yo creo saber la respuesta, al menos la tuya. Recuerda, yo te inventé (no quería dejar esto fuera). Creo que te conozco y desde adentro. De modo que, en tu caso sería porque está debilitando a lo opuesto con la mirada… Mejor, y esto va solito para ti, ¿por qué no admites que también a ti te gustan estas suciedades, que también a la inocencia le gusta conocer más? Desde luego que éstas son de las cositas que se planean hasta que alguien te ve desde la intimidad, hasta que alguien te conoce como yo, hasta que el descaro se presenta y te somete.

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